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Mundiario 18 Jul, 2026 14:13

María Cadaval reivindica en la graduación de Economía de la USC una profesión con ética y sensibilidad social

La promoción 2022-2026 del grado en Economía de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) celebró este sábado su graduación con un mensaje que fue mucho más allá del reconocimiento al esfuerzo académico: la profesora María Cadaval, madrina de la promoción, reivindicó una profesión con ética y sensibilidad social. En un tiempo dominado por la inteligencia artificial, la emergencia climática, el envejecimiento demográfico y la persistencia de las desigualdades, el acto hizo valer una manera de ejercer la economía basada en el rigor, el pensamiento crítico y la responsabilidad social.

La ceremonia tuvo lugar en la sala Ángel Brage del Auditorio de Galicia y estuvo presidida por la rectora de la USC, Rosa Crujeiras Casais. También intervinieron el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Xoán Ramón Doldán García; el padrino y la madrina de la promoción, Francisco Negreira del Río y María Cadaval Sampedro; el economista Santiago Lago Peñas, y los estudiantes Pablo Delgado Vázquez, Daniel Junco Grande y Ángela Mayo Dosil.

El acto representó el cierre simbólico de cuatro años de formación universitaria, pero también el comienzo de una etapa profesional incierta. Los nuevos graduados acceden a un mercado laboral atravesado por transformaciones aceleradas: la automatización de tareas, la extensión de los algoritmos a la toma de decisiones, la transición energética, las tensiones geopolíticas y la redefinición del papel de los Estados en la economía.

"Detrás de cada cifra hay personas", destacó María Cadaval. "El mundo necesita economistas con criterio", dijo la madrina de la promoción

En ese contexto, el discurso de María Cadaval situó la ética en el centro de la profesión. La madrina de la promoción advirtió de que la economía no puede reducirse a números, gráficos, modelos o impuestos. Su verdadera relevancia, sostuvo, reside en aprender a formular las preguntas adecuadas, interpretar las consecuencias de cada decisión y comprender la realidad humana que contienen los indicadores.

"Detrás de cada cifra hay personas", recordó Cadaval. Una estadística de desempleo remite a familias concretas; un presupuesto público expresa prioridades políticas; y cualquier decisión económica incorpora una determinada visión de la sociedad. La economía no es, por tanto, una disciplina neutral ni una mera caja de herramientas técnicas. Quienes la ejercen participan en decisiones capaces de distribuir recursos, abrir oportunidades o profundizar desigualdades.

Los estudiantes Pablo Delgado Vázquez, Daniel Junco Grande y Ángela Mayo Dosil, durante su intervención en el acto. / Mundiario Los estudiantes Pablo Delgado Vázquez, Daniel Junco Grande y Ángela Mayo Dosil, durante su intervención en el acto de graduación. / Mundiario

La intervención combinó esa llamada a la responsabilidad con una evocación emocional de los años universitarios. María Cadaval recordó las horas de estudio, los exámenes, las dudas, los errores y los trabajos enviados en el último minuto, pero también las amistades y los recuerdos que permanecerán cuando la vida académica haya quedado atrás. Una promoción, señaló, no es una suma de expedientes, sino una historia compartida.

En esa historia ocupan un lugar fundamental las familias, las parejas, las amistades y todas las personas que acompañaron a los estudiantes durante el grado. La madrina agradeció los madrugones, las llamadas de ánimo y las renuncias silenciosas realizadas para que los jóvenes pudieran llegar hasta la graduación. También tuvo un recuerdo para quienes ya no estaban presentes, pero formaban parte de la celebración y de la memoria de los graduados.

El mensaje reconoció asimismo el trabajo del profesorado y del personal de la universidad pública. Detrás de cada promoción existe una comunidad que transmite conocimientos, pero también curiosidad, exigencia, honestidad intelectual y confianza. La profesora Cadaval resumió esa tarea con una idea sencilla: el privilegio de acompañar a otras personas mientras crecen.

La rectora Rosa Crujeiras reivindica la cooperación entre la Universidad de Santiago y las empresas

La rectora, Rosa Crujeiras Casais, destacó asimismo el valor social de la Universidad como espacio de conocimiento, movilidad y transformación colectiva. Subrayó también la necesidad de reforzar la cooperación entre la USC y las empresas para acercar la formación y la investigación a las necesidades del tejido productivo, favorecer la transferencia de conocimiento y facilitar a los nuevos titulados oportunidades profesionales acordes con su preparación.

La pandemia, en el recuerdo

La promoción 2022-2026 inició sus estudios cuando todavía estaban muy presentes los efectos sociales, educativos y económicos de la pandemia. Durante su paso por la universidad asistió a una sucesión de crisis que hizo de la incertidumbre una condición casi permanente: inflación, guerras, encarecimiento de la vivienda, transformación digital, tensiones comerciales y una preocupación creciente por la sostenibilidad del Estado del bienestar.

María Cadaval definió a sus integrantes como una generación resiliente. La expresión puede parecer recurrente, pero describe una experiencia real: estos estudiantes se han formado en un periodo en el que muchas certezas económicas se han debilitado. Las políticas monetarias volvieron a ocupar el centro del debate, la seguridad energética se convirtió en una cuestión estratégica y la inteligencia artificial comenzó a cuestionar tareas que hasta hace poco parecían reservadas al conocimiento especializado.

En ese escenario, la enseñanza universitaria conserva una función decisiva. No consiste solo en proporcionar técnicas o conocimientos que pueden quedar parcialmente desactualizados, sino en enseñar a distinguir una opinión de una evidencia, desconfiar de las certezas absolutas y aceptar que los problemas complejos rara vez admiten respuestas simples. Esa actitud resulta especialmente necesaria en la economía, una disciplina expuesta tanto a la simplificación ideológica como a la tentación tecnocrática. Las decisiones económicas necesitan datos y métodos rigurosos, pero también conciencia de sus límites. Un modelo puede anticipar tendencias, aunque difícilmente recoja por completo las experiencias, expectativas y temores de las personas sobre las que terminarán actuando sus resultados.

Vista general de los asistentes al acto de graduación de Economía de la promoción 2022-2026 en la USC. / Mundiario Vista general de los asistentes al acto de graduación de Economía de la promoción 2022-2026 en la USC. / Mundiario

Los nuevos titulados seguirán ahora trayectorias diferentes. Algunos se incorporarán a empresas, otros optarán por el emprendimiento, la investigación o la continuación de sus estudios. Parte de ellos trabajará en las administraciones públicas o en organismos nacionales e internacionales. Sin embargo, todos compartirán, según subrayó María Cadaval, una responsabilidad común: tomar decisiones que afectarán a la vida de otras personas. La afirmación resume el núcleo cívico de su intervención. El conocimiento adquiere su pleno valor cuando se pone al servicio de los demás, y el éxito profesional pierde parte de su sentido si no está acompañado de integridad. Una sociedad próspera no se construye únicamente generando riqueza, sino creando oportunidades, reduciendo desigualdades y garantizando que los avances económicos lleguen a una parte suficientemente amplia de la ciudadanía.

El planteamiento no implica negar la importancia del crecimiento, la productividad, la competitividad o la rentabilidad empresarial. Una economía necesita empresas viables, inversión, innovación y empleo. Pero también requiere instituciones sólidas, servicios públicos sostenibles y profesionales capaces de ponderar los efectos sociales de sus decisiones. El reto consiste precisamente en conciliar esas dimensiones sin caer en falsas oposiciones.

Cadaval pidió a los graduados que no renuncien a sus principios, a su curiosidad ni a la voluntad de hacer bien las cosas. También los preparó para los proyectos que fracasen, las decisiones difíciles y los inevitables obstáculos de cualquier trayectoria profesional. Cada error, afirmó, puede convertirse con el tiempo en una parte imprescindible del aprendizaje.

La metáfora de la primavera sirvió para cerrar esa reflexión. La universidad, explicó, no crea aquello que no existe en los estudiantes, sino que proporciona las condiciones para que su talento pueda desarrollarse. Una vez concluido el grado, corresponde a los nuevos economistas devolver a la sociedad parte de lo recibido a través de la educación pública. "El mundo necesita buenos economistas, pero necesita sobre todo economistas con criterio, ética y sensibilidad", sostuvo. Es una reclamación pertinente en una época en la que la disponibilidad de datos crece a enorme velocidad, pero la capacidad para interpretarlos con independencia y sentido social no está garantizada.

La graduación tampoco fue presentada como una despedida definitiva. Cadaval animó a los estudiantes a regresar a la USC para continuar aprendiendo, investigar, colaborar o transmitir a las siguientes promociones lo que la experiencia profesional les haya enseñado. La universidad, señaló, no son únicamente sus edificios, sino las personas, la memoria y la comunidad construida alrededor del conocimiento.

La promoción 2022-2026 abandona así las aulas con una formación técnica, pero también con una advertencia de fondo. Los instrumentos económicos pueden utilizarse para explicar la realidad y mejorarla, aunque también para ocultar decisiones políticas tras una apariencia de neutralidad. El verdadero desafío será ejercer la profesión sin olvidar que la eficiencia no exime de la responsabilidad y que, detrás de cada porcentaje, cada presupuesto y cada previsión, siempre hay vidas concretas. @mundiario

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