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Mundiario 18 Jul, 2026 04:46

Aubameyang llega como una estrella al Deportivo pero no debe olvidarse de que Bil Nsongo tiene cualidades de crack

El Deportivo de A Coruña ha incorporado a Pierre-Emerick Aubameyang, uno de esos futbolistas cuyo nombre parecía hasta hace poco incompatible con la realidad económica y deportiva del club coruñés. El delantero gabonés, nacido en Laval en 1989, firma hasta junio de 2028 y aterriza en Riazor con 37 años, una edad que invita a la prudencia, pero también con una trayectoria y un rendimiento reciente que permiten entender el entusiasmo despertado por su llegada.

No se trata únicamente de un fichaje de impacto mediático. Aubameyang acaba de completar una temporada apreciable en el Olympique de Marsella, con 14 goles entre la Ligue 1, la Liga de Campeones y la Copa de Francia. En el campeonato francés disputó 30 partidos, marcó 10 tantos y repartió seis asistencias. A ellos añadió tres goles y cuatro pases decisivos en ocho encuentros europeos, además de otro tanto en la competición copera.

Las cifras no describen al delantero explosivo que deslumbró en Alemania o Inglaterra, pero sí a un atacante que todavía conserva capacidad para competir al máximo nivel. Su velocidad ya no puede ser la misma, como tampoco la frecuencia de sus esfuerzos, pero la experiencia le permite interpretar mejor los espacios, economizar movimientos y aparecer donde se deciden los partidos. Para el Deportivo, esa sabiduría puede resultar tan valiosa como sus goles.

El currículum explica por sí solo la dimensión de la operación. Aubameyang marcó 141 tantos en 213 partidos con el Borussia Dortmund y 92 en 163 encuentros con el Arsenal. También defendió las camisetas del Barcelona, el Chelsea, el Mónaco, el Lille, el Saint-Étienne y el Milan, club en el que comenzó su recorrido por el fútbol europeo sin llegar a consolidarse en el primer equipo.

Bil Nsongo. / RCD Bil Nsongo. / RCD

En el Barcelona Aubameyang tuvo una etapa breve, pero productiva: 13 goles en 24 partidos durante la temporada 2021-2022. En el conjunto de su carrera acumula registros extraordinarios en algunas de las principales competiciones continentales: 98 goles en la Bundesliga, 69 en la Premier League, 68 en la Ligue 1 y 11 en LaLiga. En Europa suma 20 tantos en la Liga de Campeones y 34 en la Liga Europa. Aún así, Aubameyang no debe olvidarse de que Bil Nsongo tiene cualidades de crack.

Los grandes nombres pueden acelerar un proyecto, pero también condicionarlo si absorben demasiados recursos o alteran la lógica interna del vestuario

El Deportivo incorpora, por tanto, mucho más que un delantero. Contrata prestigio internacional, experiencia en vestuarios sometidos a una enorme presión y una figura capaz de multiplicar la visibilidad del club. Su llegada puede favorecer la venta de abonos y camisetas, atraer patrocinadores y devolver al deportivismo una sensación que conoce bien, pero de la que ha estado privado durante demasiado tiempo: la de contar con una estrella reconocible más allá de Galicia.

Sin embargo, el nombre del jugador no garantiza por sí mismo el éxito. Los 37 años obligan a gestionar sus minutos, su recuperación y las expectativas depositadas sobre él. El Deportivo no debería construir todo su sistema ofensivo alrededor de la memoria del gran Aubameyang, sino aprovechar las virtudes del futbolista que todavía es. La diferencia entre ambas perspectivas determinará en buena medida el resultado del fichaje.

También habrá que valorar el coste total de la operación y su encaje en una plantilla que necesita equilibrio. Los grandes nombres pueden acelerar un proyecto, pero también condicionarlo si absorben demasiados recursos o alteran la lógica interna del vestuario. El reto de la dirección deportiva consiste en convertir el prestigio individual en rendimiento colectivo.

Leo Román. / RCD Leo Román. / RCD

Leo Román, un gran portero

La contratación de Aubameyang se complementa con una operación de naturaleza distinta: la llegada del guardameta Leo Román Riquelme. El ibicenco, de 26 años, firma por cinco temporadas, hasta junio de 2031, y representa una inversión de largo recorrido. Si el gabonés aporta experiencia inmediata, reconocimiento y gol, el portero simboliza la voluntad de construir un equipo con continuidad.

Durante la presentación de este gran portero en el campo Arsenio Iglesias y en la sala de prensa del Dépor Training Center, el director deportivo, Fernando Soriano, explicó que Leo Román llega para aumentar la competitividad en la portería y agradeció su predisposición para incorporarse al club. No es un detalle menor. La competencia bien gestionada eleva el nivel de una plantilla; mal administrada, puede convertirse en una fuente de inestabilidad. Corresponderá al cuerpo técnico establecer jerarquías mediante el rendimiento y no únicamente a partir del estatus o del coste de cada operación.

Aubameyang y Leo Román proyectan así las dos dimensiones que necesita cualquier equipo con aspiraciones: presente y futuro. El primero ofrece soluciones inmediatas y liderazgo. El segundo, margen de crecimiento y estabilidad. En términos deportivos, el Deportivo parece decidido a avanzar, a abandonar definitivamente la provisionalidad que acompañó su caída por las categorías inferiores y a reconstruir una identidad competitiva acorde con su historia.

Protestas en la calle

Pero mientras el equipo incorpora futbolistas y despierta ilusión, otra realidad recorre las calles de A Coruña. Alrededor de 1.500 aficionados participaron esta semana en una manifestación desde la plaza de Pontevedra hasta la sede de Abanca, propietaria del club. La marcha, convocada bajo el lema “Unidos somos más fuertes”, evidenció que el entusiasmo por los fichajes convive con una seria ruptura entre la entidad que gestiona Massimo Benassi y una parte organizada de su afición.

El conflicto se concentra en las condiciones especiales aplicadas a Maratón Inferior, la zona de Riazor en la que se sitúan los Riazor Blues. Massimo Benassi exige a sus ocupantes la presentación personal del DNI, la firma de un código de conducta y la aceptación de limitaciones sobre la cesión del carné de abonado, la exhibición de determinados símbolos y algunos cánticos. La Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces consideran que esas medidas estigmatizan y “criminalizan” al conjunto de los aficionados de esa grada.

La controversia admite más matices de los que sugieren los eslóganes. El Deportivo tiene el derecho y la obligación de garantizar la seguridad en el estadio, prevenir comportamientos violentos o discriminatorios y cumplir las normas que regulan los espectáculos deportivos. Ningún concepto romántico del fútbol puede utilizarse como coartada para tolerar amenazas, agresiones, cánticos ofensivos o símbolos incompatibles con una convivencia democrática.

También es razonable que el club quiera identificar a quienes ocupan una grada de animación y asegurar que los abonos no circulan sin control. La responsabilidad de una entidad deportiva no termina en el terreno de juego. Incluye lo que sucede en las tribunas y la imagen que proyecta ante las familias, los patrocinadores, las instituciones y el resto del fútbol español. Ahora bien, una potestad legítima no puede ejercerse de manera desproporcionada. Si las exigencias recaen colectivamente sobre una grada sin explicar con suficiente precisión los motivos, los límites y las garantías, el resultado puede ser la sensación de que todos sus integrantes son tratados como sospechosos. Los códigos de conducta necesitan criterios claros y procedimientos transparentes. También deben ofrecer vías de recurso y evitar prohibiciones tan abiertas que permitan decisiones arbitrarias.

Massimo Adalberto Benassi. / RCD Massimo Adalberto Benassi. / RCD

La identificación de los asistentes, además, plantea preguntas sobre el tratamiento de los datos personales, su finalidad y el tiempo durante el que serán conservados. No basta con invocar la seguridad. Massimo Benassi debe explicar de forma comprensible qué información recoge, para qué la utiliza y quién puede acceder a ella. La confianza no se impone mediante un formulario: se construye con transparencia.

Los derechos y la regulación

Las peñas, por su parte, también tienen una responsabilidad. Defender los derechos de los abonados no debería confundirse con rechazar cualquier regulación. Una grada de animación puede conservar su autonomía, su color y su capacidad crítica sin convertirse en un espacio ajeno a las normas comunes. Si existen comportamientos inaceptables, las propias organizaciones de aficionados deberían contribuir a aislarlos. La mejor defensa frente a la estigmatización colectiva consiste precisamente en colaborar para que las responsabilidades sean individuales.

El Deportivo se encuentra ante una paradoja. Realiza uno de los fichajes más llamativos de su historia reciente al mismo tiempo que una parte de su masa social se manifiesta contra su gestor. La fotografía es poderosa: mientras Aubameyang acerca de nuevo a Riazor el eco del gran fútbol europeo, cientos de aficionados protestan en la calle para expresar que no se sienten escuchados.

El deportivismo no es un elemento ornamental ni una audiencia a la que se activa únicamente cuando llega la campaña de abonados

Una entidad puede mejorar su plantilla a golpe de inversión, pero no puede reconstruir su identidad sin la complicidad de su gente. El Deportivo pertenece jurídicamente a una sociedad mercantil y tiene un accionista mayoritario claramente identificado. Emocionalmente, sin embargo, forma parte de una comunidad mucho más extensa. Ignorar cualquiera de esas dos realidades conduce a una comprensión incompleta del club.

Abanca ha aportado estabilidad financiera en una etapa crítica y está legitimada para exigir una gestión rigurosa. Pero los directivos del Dépor, con Massimo Benassi al frente, no deberían confundirse con la autosuficiencia institucional. El deportivismo no es un elemento ornamental ni una audiencia a la que se activa únicamente cuando llega la campaña de abonados. Es uno de los principales activos del Deportivo y, probablemente, el más difícil de sustituir. Por eso sería conveniente abrir un diálogo directo entre el club y las organizaciones convocantes de la protesta. No para renunciar a las medidas de seguridad necesarias, sino para explicar su alcance, corregir posibles excesos y distinguir entre los aficionados que animan y quienes incumplen las normas. La autoridad resulta más eficaz cuando es proporcionada, comprensible y previsible. @mundiario

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