
Existen múltiples mitos alrededor de la orientación vocacional; uno de los más arraigados es creer que, al terminar la preparatoria, el alumno ya debe saber qué carrera elegir. Amador Zúñiga Mendoza, psicólogo clínico y mentor de bienestar en el Tec de Monterrey Campus Saltillo, explica que, más que seleccionar un camino profesional, es necesario que el estudiante aprenda a tomar decisiones conscientemente.
AUTODESCUBRIMIENTO
Para empezar este proceso, el joven debe hacerse dos preguntas fundamentales. Primero, ¿qué le apasiona? Identificar sus gustos e intereses es un aspecto central. “Cualquier cosa que te llame la atención, ya sea el futbol, una película, platicar con otras personas, lo que sea. Porque vamos desde lo más básico hasta las cuestiones más específicas”, explicó Zúñiga.
Después, ¿para qué son buenos? ¿cuáles habilidades han desarrollado, tanto académicas como sociales o emocionales, o tienen mayor facilidad de adquirir? A veces, el alumno no ha detectado una fortaleza, o incluso no la considera como algo relevante hasta que lo habla con terceros, como un maestro, un mentor o un amigo. Por ejemplo, la capacidad para socializar o una buena gestión emocional son esenciales para ciertos trabajos.