
El perfil profesional no se construye al iniciar las prácticas o al ingresar al mundo laboral; sino durante la etapa de formación del alumno, desde las actividades extracurriculares que elige, los proyectos en los que se involucra, las habilidades que desarrolla y las experiencias que vive. Cyntia Lizette Trejo Sánchez, Lic. en Recursos Humanos y mentora estudiantil del Tec de Monterrey Campus Saltillo, explica que la marca personal se trabaja todos los días, a través de las actitudes, acciones, presencia y relaciones del estudiante.
“Deben, y les sirve, ir descubriendo qué es lo que les apasiona, en qué son buenos, dónde ellos estarían aportando mayor valor, y yo creo que eso les va a ayudar a ir construyendo ese perfil profesional”, apunta.
EXPERIENCIAS DIFERENCIADORAS
Cuanto antes empiecen esta etapa de exploración y aprendizaje, mejor preparados llegarán al mundo laboral y tendrán mayores oportunidades. Actualmente, los reclutadores buscan un perfil integral: que incluya las habilidades académicas y los conocimientos teóricos de la carrera, pero también las habilidades y competencias que ellos desarrollan fuera del salón de clases. Trejo menciona que, entre las habilidades blandas más valoradas en perfiles junior, se encuentran el trabajo en equipo, la inteligencia emocional, la comunicación efectiva, la resolución de problemas, la adaptación y la disposición para aprender y colaborar.