El mundo se detuvo por seis semanas, hubo poco movimiento mientras la copa mundial de la FIFA se apoderó de los medios de comunicación. Que si Cabo Verde fue una revelación, que si Brasil y Alemania fueron la gran decepción, que si "¿Y sí sí?" en México o que Francia e Inglaterra debieron ser finalistas o la polémica sobre la supuesta "manipulación" arbitral para ayudarle a Argentina. Esos, entre otros muchos temas, fueron los que dominaron las mesas de café y provocaron sendos debates en carnes asadas y reuniones.
Como en las primeras olimpiadas griegas, la tregua entre los ejércitos permite alcanzar la paz temporalmente; ésta, quizás, sea una calma chicha, como la aparente parsimonia del océano que anticipa la tempestad. Como sea, este impás se reactiva en Chihuahua rumbo al 2027 inmediatamente después de la final del mundial que se disputarán España contra Argentina.
Hasta ahora, hay dos fuerzas político-electorales que se han aglutinado en dos bloques; por un lado, está la barra que encabeza Morena y, del otro lado, está el PAN, ambos están fragmentados y tienen una red de alianzas adentro y afuera de sus grupos, con tantas variantes como la imaginación nos permita describir.
La marca de Morena es la mejor valorada en las encuestas, pero también tienen 8 años gobernando y eso ha provocado un desgaste natural que puede ser un factor importante en el 2027.
Entonces, veamos primero a Morena, donde hay dos subgrupos que apuestan desde hace tiempo por el control político de Chihuahua, por un lado está el grupo que encabeza Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena y que, antes de tomar protesta en el CEN de Morena, había hecho pública su alianza con Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde de la sexta ciudad más importante del país en cuanto al número de votantes en el padrón electoral y que representa la mitad de los electores en Chihuahua, este proyecto es, sin duda, el que tiene mayor capacidad de operación en territorio en todo el estado y se enfrenta al Grupo Tabasco que encabeza el senador Adán Augusto López, en donde milita la legisladora con licencia, Andrea Chávez, quien encabeza esta propuesta, junto con el senador y ex candidato a gobernador, Juan Carlos Loera, así como el peor gobernador de la historia de Chihuahua, Javier Corral, ahora también senador plurinominal de Morena, este equipo cuenta con poca capacidad de operación en territorio, pero con una aparente fortaleza en las redes sociales de Andrea Chávez como su principal carta de presentación.
Estos dos grupos libran la madre de todas las batallas, porque en las próximas semanas se levantará una encuesta en la que se medirán a estos dos personajes, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. Por ahora, en la guerra de encuestas, ambos se dicen ganadores y levantan las manos dándose como absolutos ganadores, en el juego de las percepciones y las apariencias, ambos pretenden parecer ganadores absolutos.
La realidad es que todavía no hay una definición. En Morena, el sistema de selección interna es una caja negra que pocos conocen y menos entienden, la nueva liturgia es todavía indescifrable. Lo que es un hecho, es que las fuerzas vivas al interior del movimiento y los aliados siguen caldeando los ánimos, el Partido Verde ya se pronunció en favor de Cruz Pérez Cuéllar y el PT, aunque dividido, ya dijo “esta boca es mía” y le levantó la mano a Andrea Chávez. En cuanto a fuerzas políticas aliadas, podríamos decir que va en empate técnico. Al margen de este enfrentamiento, las encuestadoras en algo sí coinciden, en Chihuahua Morena es el partido más competitivo y, de seguir así, podría darse un escenario de alternancia en el poder estatal.
El otro bloque, es el que encabeza el PAN y sus aliados, en este caso el PRI, formalmente encabezado por la gobernadora Maru Campos, quien aspira, como todos sus predecesores, a ejercer el poder hasta el último día de su administración. Sin embargo, en la parafernalia panista hay una lógica distinta, historicamente, quien tiene el poder no pone a su sucesor, al contrario, generalmente quien la juega en contra del gobernador en turno es quien logra la nominación, al menos así ha sido en Chihuahua, donde Pancho Barrio no pudo poner a su amigo Lalo Romero o bien, cuando el mismo Javier Corral quiso imponer a Gustavo Madero como candidato -quien por cierto está a punto de irse también del PAN-.
En el 2021, a pesar de los intentos de Javier Corral por meter a la cárcel a Maru Campos, pasó todo lo contrario, Maru se fortaleció en la base panista y venció a Corral y a Morena al mismo tiempo, porque huelga decir que Corral había hecho una alianza con Juan Carlos Loera, el candidato perdedor de Morena de aquella elección.
En esa misma lógica, hoy se presenta el alcalde de Chihuahua como el candidato fuerte sin el apoyo de la gobernadora, Marco Bonilla electoralmente representa el bastión del PAN en el estado, la capital, pero, además, es de todos sabido que no es santo de la devoción de la gobernadora, tampoco es que estén enfrentados, porque han sabido mantener una distancia sana.
En ese escenario, Marco Bonilla sería el candidato de la potencial alianza PRI-PAN, que juntos, según las encuestas, no les alcanza todavía para ganar la elección, pero, no están lejos. Para los más conservadores la alianza PRI-PAN están a 8 puntos de Morena, para los más fatalistas a 15, pero Chihuahua ha demostrado que puede dar sorpresas el día de la elección.
De las primeras definiciones vendrán las combinaciones en lo municipal, eso sí, Juárez es cien por ciento morenista, mientras que la capital es cien por ciento panista, de ahí, los demás municipios están en escenarios distintos, la sierra sigue pintada de verde, porque el PRI mantiene más de veinte municipios, en el sur del estado, mientras que el PAN y Morena se dividen el resto.
En Chihuahua, la Presidenta Claudia Sheinbaum tendrá que tomar una decisión más allá de las encuestas, por un lado, está la posibilidad de ceder el control político del Estado Grande al Grupo Tabasco o cerrar filas con la Presidenta Ariadna Montiel, esa es la lectura final sobre Morena.
Por el lado del PAN es más un tema de sobrevivencia, si pierde Chihuahua, estará dando un paso al abismo político y no se puede dar ese lujo si quiere levantarse algún día a nivel nacional.
No hay pronósticos claros sobre la situación que vendrá después de las definiciones ¿qué pasará cuando le digan a uno de los dos morenistas que no será candidato o candidata?, ¿sabotearán la elección como lo hizo Javier Corral en el 2021?, ¿aceptarán una negociación por una diputación federal o por la alcaldía?, ¿qué pasará en la capital cuando les digan a varios de los aspirantes que no van a ser candidatos?, ¿qué pasa si la gobernadora no apoya a Bonilla?. Esas son las preguntas sin respuesta, solo queda esperar la hora de las definiciones, que ya se acerca. Y esto apenas comienza.