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El Imparcial 20 Jul, 2026 00:06

Expertos explican que el cuerpo reacciona antes que la mente y puede decidir si un conflicto termina en diálogo, huida, bloqueo o confrontación

Antes de que una persona encuentre las palabras para responder durante una discusión, su cuerpo ya pudo haber decidido entre defenderse, escapar o conectar. Esa es la premisa de la teoría polivagal, desarrollada por el neurocientífico estadounidense Stephen Porges.

De acuerdo con información de EFE, este enfoque sostiene que el estado del sistema nervioso autónomo condiciona las capacidades disponibles en cada momento. La sensación de seguridad favorece la comunicación; la percepción de una amenaza prepara al organismo para protegerse.

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¿Por qué el cuerpo reacciona antes de que podamos pensarlo?

Respirar lento, caminar unos minutos y dormir mejor pueden ayudar a reducir el estrés y regular el sistema nervioso, según especialistas en salud mental. Foto: Generada con IARespirar lento, caminar unos minutos y dormir mejor pueden ayudar a reducir el estrés y regular el sistema nervioso, según especialistas en salud mental. Foto: Generada con IA

Porges publicó la teoría polivagal en 1995 para explicar cómo la evolución del sistema nervioso de los mamíferos amplió la capacidad humana de regular el cuerpo y relacionarse con otras personas.

“Los cambios evolutivos no solo reforzaron nuestra capacidad para responder ante el peligro, sino que también hicieron posibles estados fisiológicos que favorecen la interacción social, la comunicación, el cuidado de los demás, el aprendizaje y las relaciones duraderas”, explicó a EFE.

Según este planteamiento, cuando el organismo detecta seguridad puede facilitar:

  • La curiosidad y el aprendizaje.
  • La empatía y la compasión.
  • La creatividad y la comunicación.
  • La construcción de relaciones duraderas.

Cuando interpreta que existe peligro, esas posibilidades pierden prioridad y el cuerpo concentra sus recursos en defenderse.

Los tres estados que explicarían una reacción durante un conflicto

La teoría describe una jerarquía formada por tres circuitos del sistema nervioso. Cada uno se relaciona con una manera distinta de responder al entorno.

  • El circuito vagal ventral favorece la regulación, el contacto social y la empatía.
  • El sistema simpático prepara al cuerpo para luchar, escapar o actuar ante una amenaza.
  • El circuito vagal dorsal puede generar inmovilidad, desconexión o bloqueo frente a un peligro extremo.

El circuito dominante depende de la llamada neurocepción, un proceso inconsciente que analiza señales provenientes del cuerpo, el ambiente y las relaciones personales.

Este “escaneo” ocurre antes del pensamiento consciente. Por ello, una persona puede reaccionar con intensidad ante una discusión sin comprender de inmediato qué detonó esa respuesta.

Reconocer el estado nervioso antes de intentar resolver el problema

Los trabajadores tienen varias alternativas en caso de que el patrón rechace la incapacidad o si el propio IMSS no colabora con la investigación. | Foto: PexelsLos trabajadores tienen varias alternativas en caso de que el patrón rechace la incapacidad o si el propio IMSS no colabora con la investigación. | Foto: Pexels

La terapeuta especializada en trauma Deb Dana, cofundadora del Instituto Polivagal, considera que el primer paso no debe ser buscar una solución, sino reconocer en qué estado se encuentra el sistema nervioso.

Dana propone elaborar un mapa personal para identificar:

  • Señales físicas y emocionales de alerta.
  • Situaciones que provocan tensión o bloqueo.
  • Recursos que ayudan a recuperar el equilibrio.
  • Personas, animales o actividades asociadas con seguridad.

Entre esas “anclas” pueden encontrarse alguien de confianza, una mascota, el contacto con la naturaleza o algún objeto que genere tranquilidad.

Un tono calmado puede facilitar el diálogo

Otro concepto utilizado por este enfoque es la coregulación, entendida como el proceso en el que dos personas se ayudan a estabilizar sus sistemas nerviosos.

Un tono de voz tranquilo, una expresión facial relajada o una postura menos amenazante pueden transmitir seguridad y facilitar una conversación. Esto no resuelve por sí mismo el desacuerdo, pero puede crear condiciones para escuchar y responder sin una reacción defensiva inmediata.

En México, estas herramientas pueden resultar de interés para familias, escuelas, centros de trabajo, terapeutas y mediadores. La utilidad práctica está en observar primero el estado físico y emocional de quienes participan antes de insistir únicamente en argumentos o explicaciones racionales.

Sitges recibirá el Encuentro Internacional PVI 2026

El Instituto Polivagal celebrará del 22 al 24 de septiembre en Sitges, España, el encuentro “Navegando el conflicto con un sistema nervioso resiliente”. Habrá talleres presenciales adicionales el día 25.

La reunión contará con traducción simultánea al español para asistentes presenciales y virtuales. Será la primera edición organizada en un país hispanohablante.

Además de Porges y Dana, participarán especialistas como Frank Anderson, Enrique Arellano y la periodista Kate Woodsome. El encuentro buscará trasladar estos planteamientos a herramientas aplicables en conflictos personales, laborales y comunitarios.

La teoría propone cambiar la pregunta sobre por qué alguien reaccionó de cierta manera por otra más amplia: qué señales de seguridad o amenaza pudo detectar su organismo. Bajo esta perspectiva, regular el cuerpo no sustituye el diálogo, pero puede ser el paso previo para que una conversación sea posible.

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