La construcción de la paz en el siglo XXI se escribe entre algoritmos, plataformas interactivas y redes de colaboración inmediata. Las nuevas generaciones, nacidas y crecidas en un entorno enteramente digital, poseen una comprensión intuitiva de la conectividad humana; para ellas, la tecnología representa el vehículo idóneo hacia la acción colectiva.
Bajo esta noción cobra relevancia el programa Aliados C5, impulsado por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. Dicha estrategia de videovigilancia mixta incorpora cámaras particulares al sistema público, permitiendo la adhesión voluntaria de empresas, comercios, ciudadanía y centros de estudio.
El reciente convenio con la Universidad Anáhuac campus Tlalpan materializa este esfuerzo mediante la integración de 12 cámaras perimetrales, robusteciendo una red pública superior a los 119 mil 700 equipos.
Esta aportación vincula de forma directa al Centro de Comando con una comunidad estudiantil habituada al entorno digital, dispuesta a transformar su destreza tecnológica en un motor de bienestar social. El involucramiento de dicha institución educativa añade un componente indispensable: el rigor ético y un sentido profundamente humanista.
Frente a este escenario, el Rector Cipriano Sánchez García definió el acuerdo mediante una premisa contundente: el C5 más eficiente surge cuando el tejido social participa activamente en el diseño de su propia seguridad. Así, sitúa a la ciudadanía en el centro de la política pública, otorgando sentido a la innovación tecnológica mediante la cooperación multisectorial.
Las y los jóvenes universitarios, lejos de asumir un rol pasivo de vigilancia, encuentran en estas herramientas un canal de apropiación de sus espacios cotidianos, convirtiéndose en guardianes conscientes de sus entornos académicos y vecinales.
Al integrar la infraestructura escolar al monitoreo gubernamental, Aliados C5 contribuye a la construcción de comunidades seguras y territorios de paz.
@guerrerochipres