CUERNAVACA, MOR., 24 de marzo de 2026.- La crisis en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) ha entrado en una fase de contradicciones y tensión interna. Tras la firma del Plan Integral de Seguridad Universitaria entre la Rectoría y la gobernadora Margarita González Saravia, el grupo denominado “Resistencia Estudiantil” emitió un comunicado oficial en el que no solo descalifica el convenio, sino que desconoce formalmente a la Rectora como interlocutora válida para resolver el conflicto.
Excesos en el plantón y cuestionamientos de legitimidad
La postura de la Resistencia se ha visto empañada por la difusión de diversos videos en redes sociales que muestran lo ocurrido el pasado fin de semana en las zonas de toma de instalaciones. En las grabaciones se observa a una facción del movimiento —presuntamente encabezada por personas ajenas a la comunidad estudiantil— realizando una fiesta con música, baile y consumo de alcohol.
Estos hechos han generado críticas entre la base universitaria, que cuestiona la congruencia de un movimiento que reclama seguridad y seriedad institucional mientras permite conductas recreativas y la injerencia de actores externos en los campus.
El regreso a las aulas y la vía académica
Pese al mantenimiento de algunas guardias de la Resistencia, la vida académica comienza a normalizarse. Hasta este martes, 23 escuelas y facultades se han sumado al esquema de clases presenciales en sedes alternas o liberadas, mientras que los programas de posgrado continúan operando de manera virtual para no afectar los calendarios de investigación.
Asamblea y presión en la mesa de diálogo
En un intento por retomar la ruta política, este día se llevó a cabo una asamblea interfacultades con el objetivo de definir los términos de un inminente diálogo con las autoridades. Aunque los detalles del pliego petitorio se mantienen bajo reserva, la tensión se trasladó a las puertas de la Universidad.
La Resistencia acusó de “hostigamiento y presión” a la Rectoría, debido a que la Comisión de Diálogo nombrada por la autoridad universitaria se presenta diariamente en el acceso principal. Los comisionados permanecen sentados en una mesa durante jornadas de ocho horas a la espera de ser recibidos, un gesto que los paristas califican como una medida de desgaste mediático, mientras que la institución lo defiende como una muestra de voluntad permanente al diálogo.
El conflicto se encuentra ahora en una carrera contra el tiempo: por un lado, una estructura institucional que se fortalece con el apoyo gubernamental y el retorno paulatino de alumnos; por el otro, un movimiento de resistencia que se repliega en el desconocimiento de las autoridades pero que enfrenta una crisis de imagen ante su propia comunidad.
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