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Noticias de Querétaro 23 Jul, 2026 05:49

Escribir y resguardar la historia, el propósito de vida de Jaime Zúñiga

Con 84 años de edad, 53 libros publicados y su faceta como pionero de la radio estudiantil, Zúñiga Burgos recuerda a su abuela como inspiración para cuidar la historia.

Patricia López Núñez

Noticias 

Jaime Zúñiga mantiene una lucha contra el tiempo mientras cumple con el compromiso que heredó de su abuela para proteger la historia. El cronista del estado y del municipio de Querétaro recorre calles para escuchar de viva voz los relatos y revisar archivos con los acontecimientos del pasado para evitar el olvido, porque todo ese legado le pertenece a la gente. 

Con 53 libros, 17 coediciones y 27 en el Catálogo Mundial de Escritores, Zúñiga Burgos es el autor con mayor movimiento en la Librería Cultural del Gobierno del estado. Su pasión por la historia nació en los relatos de su abuela, Rosa Altamirano, quien le contaba las versiones de “La Carambada” o “Chucho El Roto”.

Ella era sobrina del canónigo Ignacio Prisiliano Altamirano Bravo, quien le abrió las puertas de su biblioteca, la tercera más importante del Querétaro del siglo XIX, con muchos documentos inéditos. “Mi abuela empezó a leer e investigar ahí. Me agarró como su alumno, a platicar las leyendas de Querétaro, me decía: mira hijo, fíjate bien, porque ya han cambiado la leyenda original”, recuerda.

Desde hace años vive con un diagnóstico de leucemia, que lejos de llevarlo a descansar lo hace resistir para asegurarse de dejar a nuevos guardianes de la historia, que no le tengan miedo al tiempo. Por eso, con otros cronistas formó  la asociación civil “Preserva Patrimonio”, para que la memoria no se pierda ni sea propiedad exclusiva de alguien.

Ahora trabaja, dice, a contrarreloj, porque no le basta con llevar sus publicaciones a las ferias de libro más importantes del país, quiere rescatar la historia y evitar que alguien más intente cambiarla. Fue en la preparatoria cuando se animó a ser pionero en la radio estudiantil con otros compañeros y después ocupó un espacio en la entonces radiodifusora XENA. 

“Era un programa semanal que se llamaba Acercamiento Estudiantil Cultural. José Luis Osejo era el conductor, Sergio Alberto Solorio, ya difunto, era estudiante de Derecho apenas y Lucía Elba Romero era también estudiante de Derecho y lo que hacían era abrirse para consultas del público, problemas jurídicos. Eduardo Moreno Salazar era entrenador de natación, manejaba deportes y a mí me tocó 15 minutos cada ocho días sobre leyendas, hechos históricos poco conocidos”, recuerda.

El exrector de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), José Guadalupe Ramírez Álvarez, en aquel momento director del periódico Amanecer, le propuso publicar esas historias. Jaime se negó. El compromiso con su abuela era que algún día las publicaría y cumplió la promesa cuando se jubiló y empezó su pasión por retomar la historia. 

Rescató y publicó el Testamento de Doña Josefa Vergara, que no lo cuenta como algo de su autoría. Sus libros, dice, empezaron con las anécdotas del exgobernador Rafael Camacho Guzmán, siguieron con la leyenda del túnel, las conspiraciones secretas en Querétaro, entierros, tesoros escondidos  y una serie de narraciones que rescata de la propia gente de los pueblos.

“Muchos lo ven de forma despectiva, pero hay mucho de fondo, mucha historia que se ha transmitido de manera oral. Empecé, agarré el paso, terminaba un libro y empezaba otro. Son 53 libros, 17 coediciones, con Noticias son muchos y con el gobierno federal. Mis libros, por ejemplo, el de Querétaro del Banco Nacional de México y Gobierno del Estado tiene edición en inglés y en español, son dos ediciones diferentes”, agrega. 

Confiesa que ahora con 84 años y leucemia, tiene toda la intención de dejar un legado, por eso nació “Preserva Patrimonio”, con el apoyo de Mariano Amaya, Modesto Cervantes, Alejandro Obregón, Emilio Lobato, incluso Carlos Monsiváis fue miembro honorario de la organización, “para que evitar que se sustraigan o se comercialicen los documentos importantes de Querétaro y que se cambie la historia”.

Lamenta que hoy mucha gente “le toma el pelo a los demás” al difundir refritos de fuentes primarias o repetir frases de un solo libro. Su labor, reitera, nunca fue copiar y pegar, él se esforzó por recuperar el Testamento de Josefa Vergara y el inventario histórico del teatro de la República y actualmente trabaja en la reimpresión de Polvo de Historia, una obra que rescató de Jesús Galindo y Villa, donde aparecen anécdotas como la entrega de la bala engarzada en oro que mató a Vicente Guerrero. 

Le divierte que algunos de sus relatos, como Las Brujas de Jalpan, superen las 150 mil visitas en las redes sociales y se ríe de quienes le desean un final temprano, a través de supersticiones, porque “ya me midieron con un listón negro y se lo colgaron en el brazo derecho a San Benito, dicen que así le rezas y ya pelas”.

“Soy médico, hay cosas que no puedes evitar. Mi carácter ha sido tomar las cosas como vienen. Yo no sé cuánto me quede de vida. Los críticos tienen una mentalidad muy limitada y generalmente son monotemáticos porque dominan un tema y piensan que con eso ya tienen todo. El cronista debe de conocer la historia, pero la función del cronista no es ser historiador, sino es relatar lo que está aconteciendo de trascendencia para que a futuro, quede. Ojalá el siguiente cronista de Querétaro no sea soberbio, que use el título para lucimiento personal”, añade. 

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