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GlobalVoices 23 Jul, 2026 13:00

De México a Venezuela: Las comunidades en el extranjero se aprestaron a salvar vidas

A miles de kilómetros de distancia, los venezolanos construyeron un salvavidas para los sobrevivientes

Originalmente publicado en Global Voices en Español

Venezuelan organizers with the Topos Azteca rescue team, renowned for their expertise in earthquake response and building collapses, at Benito Juárez International Airport with boxes and bags filled with medical supplies, essential materials, and rescue equipment. Photo courtesy of the organizers. Used with permission.

Organizadores venezolanos con el equipo de rescate Topos Azteca, reconocidos por su experiencia en respuesta ante sismos y derrumbe de edificios, en el aeropuerto internacional Benito Juárez, con cajas llenas de suministros médicos, materiales esenciales y equipo de rescate. Foto cortesía de los organizadores. Usada con autorización.

Cuando Venezuela se vio golpeada por devastadores terremotos, la respuesta llegó mucho más allá de las fronteras del país. En toda Latinoamérica y otros lugares, los venezolanos que viven fuera del país se movilizaron en apenas horas, recaudaron fondos, organizaron voluntarios y generaron redes confiables para entregar ayuda directamente a los sobrevivientes.

En México, donde décadas de preparación para terremotos han fomentado una sólida cultura de solidaridad cívica, Mariana Álvarez Castillo, migrante venezolana, productora e investigadora contra el racismo, ayudó a empezar una iniciativa de bases con las comunidades de La Pitahaya Vegana, Masala CCSLevantemos la Casa. Rápidamente armaron una red de voluntarios, donantes y socios locales confiables que entregó con urgencia la ayuda que se necesitaba a los afectados.

En esta entrevista, Álvarez reflexiona sobre el enorme trabajo del equipo, cómo los venezolanos en el extranjero transformaron la pena en acción colectiva, las dificultades de coordinar la ayuda humanitaria a través de fronteras, y lo que esta destacable movilización revela sobre resiliencia, solidaridad y la cambiante identidad de los venezolanos alrededor del mundo.

Gabriela Mesones Rojo (GMR): ¿Qué te motivó a organizarte tan rápidamente después de los terremotos?

Mariana Álvarez Castillo (MÁC): Beyond the obvious shock and grief of knowing that so much irreversible damage had occurred in a matter of seconds, I think living in a seismic country like Mexico has taught us how critical the first hours after a disaster like this are. In the face of an event of this magnitude, the response has to be immediate.

Here, the collective memory of the 1985 and 2017 earthquakes is still very much alive. These events are part of Mexico’s recent history, and they led to the development of protocols, early warning systems, drills, and emergency guidelines. Because of that, we quickly understood that the scale of the catastrophe in Venezuela would be devastating.

We also know that our country, Venezuela, is not prepared to cope with earthquakes like these.

Just a couple of hours after the quake, reports from La Guaira began to emerge, and by the following morning we were already making decisions about how to organize. That same day, we launched our initiative, and within seven hours we had delivered supplies, meals, and clean drinking water to four public hospitals thanks to the overwhelming response from donors. During that same week, we also established a collection center at La Pitahaya Vegana, made possible by an incredible network of volunteers.

Mariana Álvarez Castillo (MÁC): Además de la obvia conmoción y dolor al saber que había habido tanto daño irreversible en apenas segundos, pensé que por vivir en un país sísmico como México hemos aprendido que las primeras horas después de un desastre este son críticas. Ante un hecho de esta magnitud, la respuesta debe ser inmediata.

Acá, la memoria colectiva de los terremotos de 19852017 sigue muy vigente. Estos hechos son parte de la historia reciente de México, y han llevado elaborar protocolos, sistemas de alerta temprana, simulacros y pautas de emergencia. Por eso, entendimos rápidamente que la escala de la catástrofe en Venezuela sería devastadora.

También sabemos que nuestro país, Venezuela, no está preparado para lidiar con terremotos como estos.

Apenas horas después del terremoto, empezaron a surgir informes de La Guaira, y para la mañana siguiente ya estábamos tomando decisiones sobre cómo organizarnos. Ese mismo día, desplegamos nuestra iniciativa, y al cabo de siete horas habíamos enviado suministros, comida y agua potable a cuatro hospitales públicos gracias a la abrumadora respuesta de los donantes. Esa misma semana, establecimos un centro de acopio en La Pitahaya Vegana, que fue posible gracias a una increíble red de voluntarios.

GMR: ¿Qué dice esta movilización sobre la Venezuela que existe más allá de sus fronteras?

MÁC: Venezuelan migrants are learning how to build community outside our country. Unlike countries such as Mexico, Puerto Rico, or China, whose migration histories span generations and have produced well-established communities abroad—like Mexicans in Chicago or California, or Puerto Ricans in New York—we don’t have a long-standing migrant tradition to draw upon. We’re creating that collective memory now.

Migration on this scale is a recent phenomenon in Venezuela’s history, so it isn’t always easy to organize or know how best to respond. But in this case, different small groups quickly reached the same conclusion: we had to send money for whatever was most urgently needed — water, tools, medical supplies, medicines, and more recently, orthopedic fixation materials for survivors with severe injuries caused by collapsed buildings.

There is also a deep sense of guilt that comes with being far away, and even with being safe. When you can’t be there to support your loved ones during such a horrific moment, the best response is action: finding a way to solve something, however small; contributing something, however insignificant it may seem.

MÁC: Los migrantes venezolanos están aprendiendo cómo  generar una comunidad fuera de nuestro país. A diferencia de países como México, Puerto Rico o China, cuyas historias de migración abarcan generaciones y han generado comunidades en el extranjero bien establecidas —como los mexicanos en Chicago o California, o los puertorriqueños en Nueva York— no tenemos una tradición de migrantes a la cual recurrir. Ahora estamos creando esa memoria colectiva.

La migración a esta escala es algo reciente en la historia venezolana, así que no siempre es fácil organizar o saber cómo responder de la mejor manera. Pero en este caso, pequeños grupos diferentes llegaron rápidamente a la misma conclusión: debíamos enviar dinero para lo que se necesitara con más urgencia, agua, herramientas, suministros médicos, medicinas, y más recientemente materiales ortopédicos para sobrevivientes con heridas graves causadas por los edificios derrumbados.

También hay un profundo sentimiento de culpa que viene por estar lejos, y hasta por estar a salvo. Cuando no puedes estar ahí para ayudar a tus seres queridos en un momento tan terrible, la mejor respuesta es la acción: encontrar una manera de resolver algo, aunque sea pequeño; colaborar con algo, por más insignificante que parezca.

Left: A collection center at La Pitahaya Vegana where donated supplies were received, sorted, and classified. Right: Volunteers organize and inventory essential materials before they are sent to Venezuela with the Topos Azteca rescue team. Photos by organizers. Used with permission.

Izquierda: centro de acopio en La Pitahaya Vegana donde se recibieron, ordenaron y clasificaron donaciones. Derecha: los voluntarios organizan y hacen inventario de materiales esenciales antes de enviarlos a Venezuela con el equipo de rescate Topos Azteca. Fotos cortesía de los organizadores. Usada con autorización.

GMR: ¿Qué ha sido lo más difícil en coordinar ayuda desde México: fondos, logística o generar confianza?

MÁC: It’s important to say that experiencing the solidarity of the Mexican people has been deeply moving. They have supported us by donating, bringing supplies to collection centers, volunteering at fundraising events, helping facilitate the travel of the Topos rescue brigades, and offering words of encouragement and heartfelt embraces.

We know that Venezuelan migrants in other countries haven’t always experienced the same level of empathy, and feeling alone and foreign during a tragedy like this can be heartbreaking.

Perhaps the greatest challenge for us as migrants in Mexico is exactly what many people who lived through the earthquakes would have preferred: not being there. Walking through streets far from home, going to places where life appears to go on as usual. Going to work and functioning as though everything is normal. Finding the strength to focus on the present. Trying to pay attention to anything other than the relentless flow of news about the earthquakes. Essentially, pretending we’re okay.

MÁC: Es importante decir que vivir la solidaridad de los mexicanos ha sido profundamente conmovedor. Nos han ayudado con donaciones, suministros a los centros de acopio, actividades recaudar fondos voluntarias, trasladar las brigadas de rescate de los Topos. También nos dieron alentadoras palabras de aliento.

Sabemos que los migrantes venezolanos en otros países no siempre han tenido el mismo nivel de empatía, y sentirse solos y extranjeros durante una tragedia como esta puede ser desgarrador.

Tal vez lo más difícil para nosotros, como migrantes en México, es exactamente lo que muchos han vivido durante los terremotos: que no estábamos ahí. Recorrer calles lejos de casa, ir a lugares donde la vida parece seguir como siempre. Ir a trabajar y funcionar como si todo estuviera normal. Encontrar la fuerza para enfocarse en el presente. Tratar de prestar atención a cualquier otra cosa que no sea el implacable flujo de noticias sobre los terremotos. Esencialmente, hacer como si estuviéramos bien.

GMR: Venezuela tiene una larga historia de desconfianza con respecto a la ayuda humanitaria. ¿Cómo aseguran la transparencia?

MÁC: The three of us are friends who work on academic and culinary projects. Throughout this process we’ve stood behind the initiative with our personal identities and social media accounts, but also through Antroposabores, Conuco, and La Pitahaya Vegana — trusted community-based projects that have spent years building strong, deeply committed networks.

From the beginning, we also partnered with the Caracas restaurant Masala CCS, which was preparing to open its doors to the public when the earthquakes struck. Instead, they chose to donate their facilities, staff, and kitchen to prepare meals for doctors, rescue workers, and survivors.

Through their volunteers, we’ve built a network in Caracas that allows resources to reach civilians directly, without intermediaries or bureaucracy. Donations go straight to a trusted member of our network in Caracas, who purchases whatever is needed and delivers it directly to the places where it’s required, avoiding customs procedures or checkpoints that could delay or divert aid.

We also follow a strict accountability policy: every donation is recorded, every purchase receipt is kept, and photos, videos, and testimonials are shared on our social media. This allows every donor to see exactly how their contribution was used and the direct impact it has had.

More recently, we launched ‘Levantemos la Casa’ (‘Let's Rebuild the Home’), a series of events organized by the Venezuelan community in Mexico City, where artists, poets, producers, designers, filmmakers, and entrepreneurs donate their work to raise funds. Every dollar goes directly toward supporting those affected by the earthquakes through cultural gatherings that strengthen community while providing relief.

MÁC: Los tres somos amigos que trabajamos en proyectos académicos y culinarios. A lo largo de este proceso estuvimos detrás de la iniciativa con nuestras identidades personales y cuentas de medios sociales, pero también a través de Antroposabores, Conuco y La Pitahaya Vegana, proyectos comunitarios confiables que han pasado año generando redes fuertes y profundamente comprometidas.

Desde el comienzo, nos asociamos con el restaurante Masala CCS de Caracas, que se preparaba para abrir sus puertas al público cuando llegaron los terremotos. En cambio, prefirieron donar sus instalaciones, personal y cocinas para preparar comida para médicos, trabajadores de rescate y sobrevivientes.

Con sus voluntarios, construimos una red en Caracas que permite que los recursos llegan a los civiles directamente, sin intermediarios ni burocracia. Las donaciones van directamente a un miembro confiable de nuestra red en Caracas, que compra lo que se necesita y lo entrega directamente en donde se necesita, y se evita procedimientos aduaneros o puntos de control que podrían demorar o desviar la ayuda.

También seguimos una estricta política de responsabilidad: toda donación se registra, todo recibo de compra se guarda, y fotos, videos y testimonios se difunden en nuestros medios sociales. Esto permite que todo donante vea exactamente cómo se usó su contribución y el impacto directo que ha tenido.

Más recientemente, empezamos ‘Levantemos la Casa’, serie de acontecimientos organizada por la comunidad venezolana en Ciudad de México, donde artistas, poetas, productores, diseñadores, cineastas y emprendedor donaron su trabajo para recaudar fondos. Cada dólar va directamente a ayudar a los afectados por los terremotos a través de reuniones culturales que fortalecen la comunidad mientras ayudan.

Musicians Augusto Bracho and Laura Itandehui perform at the first edition of “Levantemos la Casa,” a cultural fundraising event supporting communities affected by the earthquakes in Venezuela. The event took place at Librería Utópicas in Coyoacán, Mexico City. Photo by organizers. Used with permission.

Los músicos Augusto Bracho y Laura Itandehui actúan en la edición de “Levantemos la Casa”, actividad cultural de recaudación de fondos para ayudar a las comunidades afectadas por los terremotos en Venezuela. La presentación fue en Librería Utópicas en Coyoacán, Ciudad de México. Foto de los organizadores. Usada con autorización.

GMR: ¿Hay algo del modelo de organización cívica de México te gustaría que se replicara en Venezuela?

MÁC: I’m not an expert on the subject, but I would say that Mexico’s earthquake early warning system is something worth replicating. Depending on the earthquake’s epicenter, the alarm can sound up to a minute before the shaking begins, giving people precious seconds to activate emergency protocols that are taught in schools and reinforced through nationwide drills held at least once a year. Those few seconds can make an enormous difference and save lives.

I would also highlight Mexico’s emphasis on prevention and structural safety. Building this culture hasn’t been easy; Mexico’s seismic history is marked by tremendous pain. But those experiences have led both society and specialists to implement stricter building regulations, reinforcement measures, and regular structural evaluations.

We’ve seen how the lack of preventive policies and resilient infrastructure has left Venezuela especially vulnerable. At this point, it often feels as though citizens themselves must organize collectively, beyond the limits of government institutions.

MÁC: No soy experta en la materia, pero diría que el sistema de alerta temprana de terremotos de México es algo que vale la pena replicar. Dependiendo del epicentro del sismo, la alarma puede sonar hasta un minuto antes de que empiece a sacudirse, lo que da a la gente preciosos segundos para activar protocolos de emergencia que se enseñan en las escuelas y se refuerzan en todo el país con simulacros que se hacen al menos una vez al año. Esos pocos segundos pueden hacer una enorme diferencia y salvar vidas.

También destacaría el énfasis de México en prevención y seguridad estructural. Generar esta cultura no ha sido fácil. La historia sísmica de México está marcada por tremendo dolor. Pero esas vivencias han llevado a la sociedad y los especialistas a implementar regulaciones de construcción más estrictas, medidas de refuerzos y evaluaciones estructurales frecuentes.

Hemos visto que las políticas preventivas y la infraestructura resiliente ha dejado a Venezuela especialmente vulnerable. En este punto, se siente como si los propios ciudadanos deben organizarse colectivamente más allá de los límites de las instituciones gubernamentales.

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