El cineasta danés Nicolas Winding Refn regresa a las salas de cine con su undécimo largometraje, Her Private Hell, una audaz propuesta de ciencia ficción distribuida por Neon que se aleja del realismo crudo de obras emblemáticas como Drive y Bronson. La cinta nos sumerge en una metrópolis futurista envuelta en una densa niebla onírica para seguir la historia de Elle (Sophie Thatcher), el soldado raso K (Charles Melton) y un misterioso asesino conocido como Leatherman. Concebida como una pieza complementaria de The Neon Demon, la película debutó en el Festival de Cannes con críticas divididas, fiel al estilo sensorial y provocador del autor.
El origen de esta impactante historia nació al unir dos ideas aparentemente incompatibles: la condena de un soldado a descender al infierno y la llegada de una joven inocente a una urbe ilusoria que no existe en la realidad. Para conectar ambos relatos, el director utilizó la figura de Leatherman como el vértice de un oscuro triángulo narrativo. Todo el proyecto fue envuelto en una exuberante paleta de colores artificiales, diseñada visualmente para evocar capas de golosinas e inyecciones de crema batida, transformando la experiencia en una auténtica ópera moderna.
Este retorno al largometraje tradicional responde a un profundo deseo humanista por preservar el ritual vital de asistir a las salas de cine. Para el realizador, los cines representan uno de los últimos bastiones democráticos frente al avance desmedido de una digitalización que aísla a la sociedad en sus hogares. En un contexto global marcado por profundas divisiones sociales, defender el espectáculo colectivo en la gran pantalla se ha convertido en su particular aporte a una causa cultural superior.
Una ópera visual y la colaboración con Pino Donaggio
En el apartado sonoro, Refn tomó una decisión inédita en su carrera al confiar la música al legendario Pino Donaggio, histórico colaborador del maestro Brian De Palma. Siendo el último gran sobreviviente de la época dorada de las bandas sonoras italianas, el director le encargó componer un réquiem que actuara como el torrente sanguíneo encargado de unir toda la estructura de la película. La sinergia artística entre ambos concluyó en Roma con una partitura grandilocuente que eleva el tono trágico y elegante del filme.
En cuanto al reparto, el proceso de casting culminó tras todo un año de búsqueda al descubrir a Sophie Thatcher, en quien Refn identificó instantáneamente la mirada clásica de una estrella del Hollywood dorado, ideal para cargar con el peso emocional de la trama. Por otro lado, fiel a su costumbre de alejarse de la opinión pública tras los estrenos, el realizador confesó que ignora sistemáticamente las críticas sobre su trabajo para concentrarse en la tranquilidad de su jardín y en armar complejos modelos de Legos.
Regulación de la IA y su reencuentro con Ryan Gosling
Al analizar el panorama actual de la industria, Refn mostró una postura sumamente analítica y preocupada por el impacto socioeconómico de la inteligencia artificial. Aunque reconoce su valor artístico como un nuevo pincel creativo para el cine, advierte que la desigualdad laboral y económica que genera representa un verdadero peligro para la sociedad. Por ello, defiende categóricamente que la inteligencia artificial debe ser estrictamente regulada por los gobiernos de la misma manera que se supervisan servicios básicos como el suministro de agua o la electricidad.
Finalmente, el realizador confirmó que mantiene una comunicación constante con Ryan Gosling y que ambos ya planean su tercera colaboración cinematográfica, para la cual únicamente esperan encontrar el guion indicado. Mientras llega ese esperado reencuentro, el danés ya se prepara para iniciar en Los Ángeles el rodaje de su propia reinterpretación del clásico de culto Maniac Cop, un proyecto soñado que describe con entusiasmo como un regalo de Navidad que por fin abrirá en la gran pantalla.