El avance de los incendios forestales entre Ávila y la Comunidad de Madrid ha alcanzado un escenario inesperado: una de las instalaciones más importantes de la NASA fuera de Estados Unidos ha tenido que ser desalojada por seguridad. Cerca de un centenar de trabajadores del Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Robledo de Chavela abandonaron el recinto ante la proximidad de las llamas y la intensa presencia de humo, en una emergencia que llegó a poner en riesgo temporalmente la comunicación con algunas de las misiones espaciales más relevantes del mundo.
La evacuación del centro madrileño no supone solo el cierre preventivo de un edificio. El complejo forma parte de la Red del Espacio Profundo de la NASA, una infraestructura diseñada para mantener contacto permanente con naves que se encuentran a millones de kilómetros de la Tierra. Su posible interrupción habría afectado a una cadena de comunicación crítica para la exploración espacial internacional.
La situación obligó a activar un protocolo de contingencia. Según explicó Lola Cadierno, asistente ejecutiva de la NASA en Robledo de Chavela, todos los empleados pudieron salir sin sufrir daños, aunque reconoció que la situación fue “muy delicada” y que todavía no se ha podido determinar si las llamas han causado desperfectos en las instalaciones. La agencia estadounidense esperará a que las condiciones sean seguras para realizar una evaluación completa del recinto.
El incendio, que ya ha arrasado cerca de 25.000 hectáreas y ha obligado a evacuar o confinar a decenas de miles de personas, ha puesto de manifiesto hasta qué punto los fenómenos extremos pueden afectar incluso a infraestructuras consideradas estratégicas. El fuego no solo amenaza viviendas, carreteras o espacios naturales, sino también centros tecnológicos cuya actividad tiene impacto global.
Una estación imprescindible para hablar con el espacio
El Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid (MDSCC, por sus siglas en inglés) es una pieza fundamental dentro de la arquitectura de comunicaciones de la NASA. Junto con las estaciones situadas en Goldstone, California, y Canberra, Australia, permite que las misiones espaciales mantengan contacto continuo con la Tierra gracias a la rotación del planeta.
La distribución de estas tres instalaciones no es casual. Están separadas aproximadamente por 120 grados de longitud para garantizar que, cuando una estación deja de tener visibilidad sobre una nave espacial, otra pueda asumir el seguimiento. Este sistema permite operar las 24 horas del día, los 365 días del año.
Por este motivo, un fallo prolongado en Robledo de Chavela habría supuesto un problema de gran magnitud. Lola Cadierno advirtió de que un parón en las operaciones podría ser “catastrófico”, ya que la estación participa en el seguimiento de misiones de espacio profundo que requieren una conexión constante.
La NASA activó rápidamente una alternativa trasladando parte del soporte operativo al complejo de Goldstone, en California. De esta forma, la agencia garantizó la continuidad de las comunicaciones mientras la situación en Madrid permanecía bajo vigilancia junto a las autoridades españolas y la Embajada de Estados Unidos.
Un centro espacial rodeado por un incendio forestal
La emergencia también ha abierto el debate sobre la protección de infraestructuras críticas frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Aunque el complejo cuenta con medidas preventivas, como trabajos de limpieza y desbroce del perímetro, además de personal preparado para actuar ante posibles incidencias, la magnitud del incendio ha demostrado la dificultad de contener un fuego de estas características.
El centro de Robledo de Chavela nació en 1964 gracias al acuerdo entre España, Estados Unidos, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y la NASA. Desde entonces se ha convertido en un punto estratégico para la exploración espacial y ha participado en el seguimiento de algunas de las misiones más conocidas, como el rover Curiosity en Marte, la misión Juno alrededor de Júpiter o telescopios como Kepler y James Webb.
La imagen de las antenas gigantes del complejo rodeadas por humo y llamas refleja una realidad cada vez más frecuente: la crisis climática está aumentando la vulnerabilidad de instalaciones esenciales que hasta ahora parecían alejadas de los riesgos tradicionales.
Cuando las condiciones permitan el acceso, la NASA y las autoridades españolas deberán comprobar si el incendio ha dejado daños materiales. Mientras tanto, Robledo de Chavela permanece como un ejemplo de cómo un incendio localizado puede tener consecuencias que trascienden las fronteras y llegar, incluso, hasta las misiones que exploran los confines del sistema solar. @mundiario