El Mundial de 2026 no solo ha cambiado el panorama del fútbol internacional. También ha alterado el comienzo de La Liga. Apenas unas semanas después de la final disputada en Estados Unidos, la competición española se verá obligada a modificar su calendario para permitir que los futbolistas que alcanzaron las semifinales y la final puedan completar su periodo de descanso y preparar la temporada en condiciones.
Como consecuencia, cuatro de los diez partidos previstos para la primera jornada no se disputarán el fin de semana del 15 y 16 de agosto. El primero en recuperarse será el Atlético de Madrid-Málaga, fijado para el miércoles 19 de agosto. Posteriormente se jugará el Valencia-Betis, programado para el martes 25 de agosto; el Real Madrid-Real Sociedad tendrá lugar el miércoles 26 de agosto, mientras que el Barcelona-Athletic Club cerrará definitivamente la primera jornada el jueves 27 de agosto.
La decisión busca proteger el descanso de unos jugadores que terminaron la temporada mucho más tarde que el resto. Con un Mundial de 48 selecciones y un calendario que se prolongó hasta bien entrado julio, muchos internacionales apenas dispondrán de unas semanas de vacaciones antes de incorporarse a la pretemporada, una situación que hacía prácticamente imposible afrontar el inicio liguero en igualdad de condiciones.
El gran perjudicado es el propio calendario. La Liga ni siquiera podrá arrancar con todos sus equipos compitiendo al mismo tiempo, algo poco habitual en una competición que cada temporada debe encajar un número creciente de compromisos nacionales e internacionales. La ampliación del Mundial y la saturación de fechas vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre el exceso de partidos que acumulan los futbolistas de élite.
La Liga, sin embargo, no ha sido la única competición obligada a adaptarse al nuevo calendario internacional. Las principales ligas europeas también han tenido que buscar soluciones para proteger el descanso de los futbolistas que disputaron las últimas rondas del Mundial, aunque no todas lo han hecho de la misma manera. Mientras el campeonato español ha optado por aplazar varios encuentros de la primera jornada, otros torneos han preferido modificar el calendario completo antes que alterar el desarrollo de la competición.
Es el caso de la Premier League y la Bundesliga, que retrasarán una semana el inicio de sus respectivas temporadas para garantizar un periodo mínimo de descanso a los internacionales. En cambio, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, por el momento, mantienen sus fechas previstas y no contemplan aplazamientos específicos para los clubes más afectados por el Mundial. Cuatro modelos distintos que reflejan hasta qué punto el calendario internacional empieza a condicionar también la planificación de las grandes ligas europeas.
Uno de los casos más llamativos es el del Celta de Vigo. El conjunto gallego también tenía derecho a solicitar el aplazamiento de su estreno liguero, ya que Borja Iglesias conquistó el Mundial con España y llegará más tarde a la disciplina celeste. Sin embargo, el club decidió mantener su partido para evitar una mayor acumulación de encuentros durante las semanas posteriores.
Con esta decisión, La Liga evidencia hasta qué punto el nuevo calendario internacional condiciona ya las competiciones domésticas. La temporada arrancará oficialmente el 15 de agosto, pero la primera jornada no quedará completada hasta el 27 de agosto, doce días después del pitido inicial del campeonato.
Una realidad que deja de ser una excepción para convertirse en una consecuencia cada vez más habitual de un calendario internacional que no deja de crecer y que obliga a las grandes ligas nacionales a adaptar, una vez más, sus propias competiciones. @mundiario