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Mundiario 25 Jul, 2026 08:17

Los dos Luises que reiniciaron España antes de hacerla campeona

Las grandes etapas de la selección española no comenzaron cuando todo funcionaba. Empezaron cuando España necesitó romper con su pasado. Curiosamente, los dos grandes reinicios del fútbol español durante el siglo XXI tuvieron algo más en común que los títulos: ambos estuvieron liderados por un seleccionador llamado Luis.

En 2004, Luis Aragonés asumió el cargo después de otra decepción internacional. España llevaba décadas acumulando generaciones brillantes, pero seguía tropezando una y otra vez cuando llegaban las grandes citas. Existía talento de sobra, pero faltaba la convicción de que aquella selección podía competir de verdad contra las mejores del mundo.

El Mundial de Alemania 2006 pareció confirmar que nada había cambiado. España cayó en octavos de final ante Francia y las críticas volvieron a apuntar al seleccionador. Su continuidad fue discutida durante meses y muchas de sus decisiones, especialmente la pérdida de protagonismo de Raúl González, dividieron al país. Sin embargo, Aragonés entendió que para construir una selección campeona primero debía romper con muchas de las inercias que habían acompañado al equipo durante años.

Aquel reinicio terminó cambiando la historia del fútbol español. La apuesta por un bloque compacto, el protagonismo del centro del campo y una nueva mentalidad competitiva desembocaron en la Eurocopa de 2008, el primer gran título de la selección en 44 años. Más que una victoria, fue el nacimiento del ciclo más exitoso que ha conocido España.

Quince años después, la historia volvió a repetirse. Luis de la Fuente heredó una selección golpeada por la eliminación en el Mundial de Qatar y por el desgaste natural del proyecto de Luis Enrique. Su nombramiento tampoco despertó entusiasmo. Procedía de las categorías inferiores, apenas había entrenado en la élite y muchos consideraban que la Federación había apostado por una solución de bajo perfil.

Las primeras semanas tampoco ayudaron. La derrota frente a Escocia en la fase de clasificación alimentó las dudas sobre su capacidad para liderar un nuevo proyecto. Su figura fue cuestionada prácticamente desde el primer día y hubo quien pidió cambios antes incluso de que pudiera desarrollar su idea.

Sin embargo, De la Fuente siguió un camino muy parecido al de Aragonés. Apostó por una renovación progresiva, dio protagonismo a una nueva generación y construyó un grupo en el que el colectivo volvió a situarse por encima de las individualidades. Poco a poco, España recuperó la competitividad que había perdido en los grandes torneos.

Los resultados terminaron respaldando aquella apuesta. Primero llegó la Nations League, después la Eurocopa y, finalmente, el Mundial de 2026. Tres títulos que confirmaron el inicio de otro ciclo ganador y consolidaron al seleccionador riojano como el hombre que devolvió a España a la cima del fútbol mundial.

Las diferencias entre ambos son evidentes. Aragonés revolucionó la mentalidad de una selección que nunca había aprendido a ganar. De la Fuente encontró un grupo con una cultura competitiva mucho más consolidada, pero necesitó adaptarla a una nueva generación y devolverle la confianza perdida. Los caminos fueron distintos, aunque el punto de partida resultó sorprendentemente parecido.

 

? Al cielo con Luis.#VamosEspaña | #ReyesDelMundo pic.twitter.com/9mWO5hYw6s

— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) July 20, 2026

También compartieron otra circunstancia que el tiempo ha terminado olvidando. Ninguno llegó envuelto en la unanimidad. Los dos fueron criticados, discutidos e incluso cuestionados antes de conquistar sus primeros títulos. Su prestigio no precedió a sus éxitos; fueron precisamente los éxitos los que acabaron construyendo su prestigio.

Quizá por eso la historia guarda un curioso paralelismo. Cada vez que España necesitó empezar de nuevo apareció un Luis dispuesto a asumir un reto que pocos querían, porque ambos recibieron una selección llena de dudas, tomaron decisiones impopulares y cambiaron el rumbo de la historia. Y ambos demostraron que, antes de levantar trofeos, primero hay que atreverse a reiniciar el camino. @mundiario

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