Un estudio sobre tráfico de armas entre México y Estados Unidos contabilizó la recuperación en Chihuahua de 6 mil 822 piezas vendidas en ese país vecino durante una década.
Con esta cantidad, muestra el reporte “De Estados Unidos a México: Rastreo del flujo de armas de fuego ilícitas a través de la frontera”, la entidad se ubica en el cuarto lugar nacional por este tipo de aseguramientos en un mapa encabezado por Tamaulipas, Sonora y Baja California, cada uno de los tres con más de 7 mil unidades norteamericanas localizadas entre 2015 y 2024.
El análisis sugiere asimismo una relación entre el número de piezas traficadas y la incidencia de homicidios dolosos en el mismo período de 10 años, indicador este último en el cual Chihuahua presenta la mayor cifra en la franja norte, con 24 mil 555 víctimas.
“Es importante analizar cómo el flujo de armas estadounidenses hacia México ha impactado la violencia”, indica el texto.
“Revela posibles patrones entre el flujo de armas y la violencia, ya que los estados con altas tasas de homicidio también presentan un elevado número de armas recuperadas y rastreadas hasta su origen en Estados Unidos. Cabe destacar que los estados fronterizos entre Estados Unidos y México con altos niveles de recuperación y rastreo de armas también registran altas tasas de homicidio”, señala.
El análisis fue elaborado en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown –en Washington, D. C.– y difundido en mayo por la “Iniciativa para detener el envío de armas estadounidenses a México”, que también participó como organización asociada en la investigación.
El artículo presenta también como uno de sus principales hallazgos que, si bien Texas ha sido el estado que vendió la mayor cantidad de artefactos de fuego recuperados en México, con 28 mil 918 piezas entre 2015 y 2024, a partir de 2019, las unidades empezaron a ser en mayor medida procedentes de Arizona, que suma 14 mil 429 en el mismo período.
En México, en el mismo sentido, se observó un aumento en los aseguramientos registrados en Sonora y una reducción en los de Tamaulipas.
“Este proyecto vincula este patrón con los cambios en la demanda dentro de las redes de narcotráfico mexicanas, en particular el auge de los corredores de fentanilo a lo largo del eje Sinaloa-Sonora-Arizona y la evolución de la dinámica territorial de los cárteles”, dice.
El documento plantea asimismo que los códigos postales de Estados Unidos con la mayor cantidad de armas de fuego vendidas y después encontradas en México se ubican cerca de las principales autopistas de ese país, por lo que recomienda que la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, sus siglas en inglés) aumente las inspecciones para quienes se dirigen al sur de la frontera.
“Reducir la capacidad de las organizaciones criminales también podría afectar a sus redes de narcotráfico, al minimizar su capacidad para defender sus mercancías, disminuir el número de personas que pueden armar de forma sostenible, entre otros efectos. En definitiva, abordar la infraestructura de salida contribuye a mejorar la seguridad regional y nacional”, agrega.
El estudio fue consultado por este medio luego de difundir que un 85 por ciento de las 27 piezas aseguradas en esta ciudad a presuntos integrantes del crimen organizado este mes procedían de fabricantes de Estados Unidos.