Castellón afronta una de las mayores emergencias forestales de los últimos años. El incendio declarado el sábado en el término municipal de la Vall d’Uixó continúa activo, sin estabilizar y lejos aún de poder considerarse controlado, después de haber devorado ya más de 7.200 hectáreas de masa forestal y alcanzar un perímetro cercano a los 67 kilómetros.
Aunque los servicios de extinción han conseguido contener parte de la expansión prevista durante la noche, el fuego mantiene numerosos puntos críticos que obligan a sostener un enorme dispositivo de emergencia y a prolongar unas medidas de protección civil que afectan a decenas de miles de personas en la Comunidad Valenciana.
El balance humano sigue siendo extraordinario: unas 16.000 personas continúan evacuadas de 18 municipios y urbanizaciones, mientras alrededor de 75.000 vecinos permanecen confinados en la Vall d’Uixó, Onda y Betxí para protegerse tanto del avance de las llamas como de la intensa nube de humo que cubre buena parte de la comarca de la Plana Baixa.
La evolución del incendio durante la madrugada ha confirmado el principal temor de los responsables del operativo con la aparición de nuevos focos secundarios alimentados por el viento. Los vuelos nocturnos con drones permitieron detectar varios rebrotes de especial intensidad, especialmente en el municipio de Eslida, considerada ahora uno de los puntos más delicados del dispositivo. Allí trabajan de forma prioritaria los medios aéreos intentando impedir que el fuego penetre con mayor intensidad en el parque natural.
También preocupan especialmente la urbanización Montserrat, en Betxí, y la zona del Montí, donde las brigadas terrestres mantienen una vigilancia permanente para impedir que las llamas alcancen nuevas áreas habitadas. El conseller de Emergencias de la Generalitat Valenciana, Juan Carlos Valderrama, ha insistido en que el incendio “está activo, ni estabilizado ni controlado”, aunque ha reconocido que durante la última noche se logró contener parte de la propagación prevista.
Sin embargo, ha advertido de que las previsiones meteorológicas mantienen el riesgo muy elevado. Las rachas de viento, que podrían alcanzar los 30 kilómetros por hora, siguen favoreciendo el salto de pavesas capaces de originar nuevos focos a varios centenares de metros del frente principal.
Así trabajan los Bomberos de Castellón para controlar el incendio de la Vall d'Uixó con más de 450 efectivos y 25 medios aéreos https://t.co/ygqwIKYWkW pic.twitter.com/NMoLeg0RB7
— Europa Press (@europapress) July 27, 2026
Un despliegue excepcional para frenar las llamas
La magnitud del incendio ha obligado a movilizar uno de los mayores operativos desplegados este verano en España. Durante este lunes trabajan sobre el terreno alrededor de 450 efectivos entre bomberos forestales, brigadas terrestres, miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), personal de los consorcios provinciales y técnicos especializados.
A ellos se suman 30 medios aéreos, entre helicópteros e hidroaviones, procedentes de la Generalitat Valenciana, del Ministerio para la Transición Ecológica y de otras comunidades autónomas como Cataluña, Aragón y Baleares, incorporadas para reforzar las labores de extinción. Para optimizar la actuación de los hidroaviones, incluso se ha restringido el tráfico marítimo en el puerto de Sagunto, permitiendo acelerar las operaciones de carga de agua y reducir los tiempos de respuesta sobre los focos más activos.
La emergencia mantiene completamente alterada la vida cotidiana en buena parte del sur de Castellón. Las evacuaciones afectan a municipios como Vilavella, Artana, Eslida, Ahín, Alcudia de Veo, Tales, Artesa, Alfondeguilla, Fuentes de Ayódar, Ayódar, Torralba, Sueras, Villamalur, Chóvar, Azuébar y Almedíjar, entre otros. Muchos vecinos han podido refugiarse en viviendas de familiares o segundas residencias, mientras que varios centenares permanecen alojados en instalaciones habilitadas por la Generalitat y los ayuntamientos, como los pabellones de Onda y Nules, el seminario de Segorbe o el edificio polifuncional de Moncofa.
Los confinamientos continúan igualmente en vigor para decenas de miles de residentes de la Vall d’Uixó, Onda y Betxí, donde las autoridades recomiendan permanecer en interiores, mantener puertas y ventanas cerradas y limitar cualquier actividad al aire libre debido a la elevada concentración de humo.
Sánchez reclama un pacto frente a la emergencia climática
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado este lunes el Puesto de Mando Avanzado instalado en Castellón para seguir la evolución del incendio y coordinar la respuesta institucional. Durante su comparecencia ha advertido de la importancia de combatir la desinformación en situaciones de emergencia y ha insistido en que toda la actuación institucional tiene como prioridad absoluta la protección de las personas porque, ha dicho, aún “quedan horas difíciles y complejas”.
Sánchez también ha vinculado el aumento de los grandes incendios con el incremento sostenido de las temperaturas derivado de la emergencia climática y ha recordado que España supera ya las 170.000 hectáreas quemadas en lo que va de año, una cifra muy superior a la registrada en el mismo periodo del ejercicio anterior. El presidente ha anunciado además que el Consejo de Ministros aprobará la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil para facilitar las ayudas a los municipios damnificados y ha defendido la necesidad de alcanzar un gran pacto de Estado frente a los efectos del cambio climático.
#IncendiosForestalesEspaña | Pedro Sánchez desde el puesto de mando de Vall d'Uixó (Castellón): "Quedan horas difíciles, vamos a tener un aumento de temperaturas en los próximos días, la AEMET va a anunciar una nueva ola de calor, y pido extremar la prevención y la precaución"… pic.twitter.com/pLCMluJUnN
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) July 27, 2026
Sobre si finalmente se confirma que el fuego ha sido intencionado, Sánchez ha dicho que espera que “recaiga todo el peso de la ley” sobre su posible responsable, y ha avanzado en plantear un debate sobre el endurecimiento de las penas a lo que ha llamado “atentados medioambientales” que dejan una huella “muy difícil de reparar”.
Mientras continúa la batalla contra las llamas, las primeras investigaciones sobre el origen del incendio siguen avanzando. La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, ha asegurado que el fuego “no se ha producido por causas naturales”, aunque todavía no se ha determinado si detrás del inicio del incendio existió una negligencia o una actuación intencionada. La Guardia Civil mantiene abiertas todas las líneas de investigación mientras las prioridades operativas continúan centradas exclusivamente en la extinción del incendio y en la protección de las poblaciones amenazadas. @mundiario