El gobierno de Donald Trump puso fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para Haití, una decisión que deja a cerca de 350 mil haitianos en riesgo de perder su autorización legal para permanecer y trabajar en Estados Unidos.
El programa, vigente para Haití desde 2010 tras el devastador terremoto que afectó al país, permitía a ciudadanos haitianos permanecer protegidos ante las condiciones de crisis que impedían un retorno seguro.
La administración estadounidense argumenta que el TPS fue diseñado como una medida temporal y que quienes no tengan otra vía migratoria deberán abandonar el país o enfrentar procesos de deportación.
La decisión ocurre mientras el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intensifica sus operativos. La agencia reportó que durante julio alcanzó alrededor de 1,400 detenciones diarias y que busca elevar esa cifra hasta 2,000 arrestos por día hacia el final del verano.
Organizaciones defensoras de migrantes advierten que la medida afectará a personas que durante años construyeron sus vidas en Estados Unidos, con empleos, familias y comunidades establecidas, especialmente en estados como Florida, donde reside una de las mayores poblaciones haitianas del país.
Líderes comunitarios alertan que la pérdida del TPS puede provocar una crisis humanitaria, al dejar a miles de trabajadores sin autorización laboral y bajo amenaza de separación familiar.
El gobierno estadounidense sostiene que ICE solo ejecutará órdenes contra personas sin estatus migratorio vigente. Sin embargo, organizaciones migrantes señalan que Haití continúa atravesando una profunda crisis política, económica y de seguridad que dificulta el retorno de miles de personas.
La cancelación del TPS para Haití también genera preocupación entre otras comunidades protegidas por este programa, ya que la administración Trump ha impulsado revisiones y eliminaciones de beneficios migratorios para distintos países.