Como pocas veces en la vida he visto en Tijuana tantos vendedores ambulantes en las calles, lo cuales seguramente carecen de toda formalidad en el empleo; solo caminar la Zona Rio, el Centro de la ciudad y prácticamente los bulevares y calles de nuestra ciudad confirma lo anterior.
Comparto algunas reflexiones de este, cada vez más grave, problema social:
1.-Falta de seguridad social: Los trabajadores informales generalmente no tienen acceso a servicios médicos, incapacidades, pensiones ni otras prestaciones laborales, lo que los deja vulnerables ante enfermedades o accidentes.
2.- Inestabilidad económica: Los ingresos suelen variar según la demanda diaria, sin garantía de empleo constante, lo que dificulta la planeación financiera y el ahorro.
3.- Ausencia de derechos laborales: En la mayoría de los casos, no reciben prestaciones como aguinaldo, vacaciones pagadas, reparto de utilidades o indemnización por despido.
4.- Dificultad para acceder a créditos: Al no contar con comprobantes formales de ingresos, tienen menos posibilidades de obtener préstamos bancarios, créditos para vivienda o financiamiento para emprender un negocio.
5.-Impacto negativo en la economía e imagen de Tijuana: La informalidad reduce la recaudación de impuestos y contribuciones a la seguridad social, limita los recursos para servicios públicos y genera competencia desleal para las empresas que operan de manera formal. Aunado al hecho de que generalmente deterioran la imagen de la ciudad al invadir calles, banquetas, accesos y dejar basura en las áreas donde se instalan
6.-Permisividad y corrupción gubernamental: No se entendería este tipo de comercio ilegal y empleo informal sin la tolerancia y corrupción de los gobiernos.
Conclusión: entendemos el derecho humano al empleo digno, si embargo hay leyes y normas de convivencia social que deber observarse por todos.
*- El autor es abogado empresarial