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El Diario 28 Jul, 2026 09:57

Fentanilo: la muerte cabe en unos cuantos miligramos

Durante años, el discurso oficial insistió en que el fentanilo era una amenaza ajena a Ciudad Juárez. Que cruzaba la frontera rumbo a Estados Unidos, pero no se quedaba. Esa narrativa comenzó a desmoronarse. Hoy, trabajadores de la salud, organizaciones civiles y consumidores coinciden en una realidad inquietante: el opioide sintético ya circula en las calles de la ciudad, mezclado con heroína y otras drogas, convirtiendo cada dosis en una ruleta rusa.

El cambio también refleja una transformación del mercado criminal. Un estudio de la Universidad de Georgetown señala que el antiguo protagonismo del llamado Triángulo Dorado —Chihuahua, Sinaloa y Durango— cedió terreno a una nueva ruta integrada por Baja California, Sonora y Sinaloa, donde se concentra la mayor parte del fentanilo decomisado en el país. La droga sintética desplazó a la heroína porque es más barata de producir, más fácil de transportar y mucho más rentable.

Pero el verdadero peligro está lejos de los mapas del narcotráfico. En Juárez, quienes consumen heroína o cocaína muchas veces ignoran que esas sustancias contienen fentanilo. Bastan apenas unos miligramos para provocar una sobredosis mortal. La potencia del opioide, hasta 50 veces superior a la heroína, ha cambiado las reglas del riesgo.

Promotores de salud, como integrantes del Grupo Compañeros, que recorren picaderos y zonas de consumo entregan tiras reactivas para detectar la sustancia y naloxona para revertir sobredosis. Su trabajo evidencia una realidad que ya no puede ocultarse: el fentanilo dejó de ser una droga de paso. Es un enemigo silencioso que se infiltra sin aviso, mata sin distinguir edades y obliga a reconocer que la crisis que devastó comunidades estadounidenses también comenzó a tocar las puertas de la frontera mexicana.

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