Cuando pensamos en un Mundial solemos pensar en goles, selecciones y campeones. La Fifa, en cambio, piensa en mercados, audiencias, patrocinios, derechos de transmisión, modelos de ingresos y expansión global.
Un Mundial es el mejor de los casos de cómo una organización puede ampliar su mercado, aumentar el valor de su marca y construir un ecosistema donde múltiples actores monetizan el mismo activo: la audiencia.
Los récords deportivos pasarán a la historia. Pero los números que realmente me interesan son los del negocio. Porque detrás del torneo más grande jamás organizado hay lecciones que cualquier empresa -sin importar su tamaño o industria- puede aplicar.
La decisión de organizar el mundial en Estados Unidos, México y Canadá fue presentada como un reto logístico. En realidad, fue una decisión de estrategia corporativa.No se trataba únicamente de repartir partidos entre tres países, se trato de ampliar el mercado del mundial.
Cada sede aporta un activo distinto. Estados Unidos representa el mercado publicitario más grande del mundo, una infraestructura de entretenimiento incomparable y una enorme capacidad para atraer patrocinadores globales.
México aporta algo que ningún estudio de mercado puede fabricar: una cultura futbolística profundamente arraigada y una de las aficiones más apasionadas del planeta. Canadá incorpora un mercado con alto poder adquisitivo, estabilidad económica y una base de aficionados que continúa creciendo.
Por separado, cada país tiene fortalezas importantes; juntos forman un mercado que ningún anfitrión individual podía ofrecer y ahí está la verdadera decisión estratégica.
La Fifa dejó de pensar en “dónde organizar un Mundial” para preguntarse “¿cómo hacemos que el mercado del Mundial sea más grande?”. Entrar a un nuevo mercado no consiste únicamente en vender más. Consiste en incorporar diferentes canales de distribución. Las empresas que se internacionalizan con éxito rara vez buscan replicar exactamente el mismo negocio. Buscan ampliar el mercado al que pueden acceder. Eso fue exactamente lo que hizo la FIFA.
Los ingresos del Mundial 2026 ascendieron a 10.9 mil millones de dólares, alrededor de un 56% más que los generados en Qatar 2022.
Pero la cifra, por sí sola, no explica el éxito. Lo verdaderamente interesante es el diseño del modelo de negocio. @mundiario