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Mundiario 31 Jul, 2026 11:18

La crisis de Ceuta enfrenta a Óscar Puente con una figura clave de Israel

La polémica arrancó cuando Danny Danon, embajador de Israel ante Naciones Unidas y figura del ala más dura del Likud, cuestionó la actuación de España ante la llegada masiva de migrantes a Ceuta. El diplomático sostuvo que Madrid había declarado una situación de emergencia por la crisis migratoria, una afirmación que el Gobierno español desmintió.

Más allá de esa precisión, Danon aprovechó la situación para lanzar una acusación de mayor alcance. Preguntó públicamente por qué España mantiene, según su interpretación, “enclaves coloniales” en África y reprochó a las autoridades españolas que cuestionen las políticas israelíes mientras mantienen Ceuta y Melilla bajo soberanía española.

El argumento introduce deliberadamente en el debate migratorio una vieja reivindicación marroquí. Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas, mientras Marruecos mantiene históricamente una reclamación sobre ambos territorios. Por eso, equiparar su situación con la de los territorios palestinos ocupados tiene una evidente carga política y diplomática.

La contestación de Puente fue breve, pero dejó abierta una interpretación amplia. El ministro de Transportes respondió en redes sociales: “Pues empieza a estar todo bastante claro”. La frase puede entenderse como una crítica a la comparación realizada por Danon y como una advertencia sobre las conexiones geopolíticas que rodean la crisis.

Israel y Marruecos, una relación que añade tensión

El contexto bilateral hace que las palabras del embajador tengan una repercusión especial. Israel y Marruecos han estrechado considerablemente sus relaciones desde la normalización impulsada en el marco de los Acuerdos de Abraham. La cooperación alcanza ámbitos económicos, académicos, tecnológicos y de seguridad.

Esa aproximación convierte cualquier referencia israelí a Ceuta y Melilla en un asunto delicado para Madrid. España mantiene además una relación estratégica con Marruecos, marcada por la cooperación fronteriza y por la gestión de los flujos migratorios.

No es la primera vez que aparecen controversias relacionadas con la soberanía de las ciudades españolas. En 2019, Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, publicó un mensaje en redes sociales en el que animaba a “liberar” Ceuta y Melilla. La embajada israelí en España se vio obligada entonces a aclarar que aquella postura no representaba la posición oficial de Israel.

La crisis migratoria abre otro frente

La situación actual añade un elemento todavía más complejo. La llegada de decenas de miles de personas desde Marruecos ha generado preguntas sobre el control fronterizo y sobre las circunstancias que permitieron el aumento de los cruces. El Gobierno español ha apuntado a la difusión de mensajes en redes sociales como uno de los factores que pudieron alimentar las expectativas de quienes intentaban alcanzar la ciudad.

A ello se suma el debate jurídico sobre las devoluciones y la presión política internacional. Desde Estados Unidos también han criticado las políticas migratorias españolas y han vinculado el aumento de las llegadas con las decisiones del Ejecutivo.

El episodio trasciende la disputa verbal entre dos dirigentes. Ceuta aparece ahora en el cruce de varias cuestiones: migración, relaciones con Marruecos, posición española sobre Palestina y alianzas internacionales.

La respuesta de Puente, deliberadamente ambigua, contribuye a que el foco se desplace desde la crisis fronteriza hacia un tablero diplomático más amplio, donde cualquier declaración puede tener consecuencias para España y para su posición regional. También puede complicar el equilibrio diplomático que Madrid intenta mantener con Rabat mientras defiende sus posiciones sobre Oriente Próximo y la seguridad fronteriza regional. @mundiario

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