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Mundiario 02 Aug, 2026 10:01

El regreso de Puigdemont toma forma: el plan que inquieta al Gobierno y agita a Cataluña

Después de años instalado en Waterloo y de una situación judicial que ha condicionado toda la política catalana, Carles Puigdemont afronta el que puede convertirse en el episodio más trascendental desde su salida de España en 2017. En Junts ya trabajan con un objetivo claro: que su regreso no sea únicamente un viaje de vuelta, sino un acontecimiento político capaz de reactivar al independentismo y volver a situar a su líder en el centro del debate.

La estrategia pasa por elegir un momento con una enorme carga simbólica. Entre las opciones que se han estudiado figuran fechas profundamente ligadas al movimiento soberanista, como la Diada del 11 de septiembre o el aniversario del referéndum del 1 de octubre. La intención sería convertir ese regreso en una demostración de fuerza política y social, con miles de personas en las calles respaldando al expresidente.

Pese a la planificación política, el principal obstáculo continúa siendo el frente judicial. La aplicación de la ley de amnistía y las decisiones pendientes de los tribunales condicionan cualquier movimiento de Puigdemont. El entorno del líder de Junts insiste en que el regreso solo se producirá cuando existan las garantías suficientes para evitar una nueva situación de incertidumbre jurídica. La desconfianza hacia el Tribunal Supremo sigue siendo máxima y explica la prudencia con la que se está gestionando toda la operación.

Precisamente por ello, el calendario político no depende únicamente de la voluntad del expresidente, sino también del desarrollo de los procedimientos judiciales todavía abiertos y de las resoluciones pendientes sobre la aplicación efectiva de la amnistía.

Un regreso pensado para reactivar al independentismo

Más allá del aspecto personal, el retorno tiene un objetivo claramente político. En Junts consideran que Puigdemont continúa siendo el principal referente del espacio independentista y creen que su presencia física en Cataluña podría servir para recuperar parte de la movilización social que caracterizó los años más intensos del procés.

El escenario, sin embargo, es muy distinto al de 2017. El independentismo atraviesa una etapa marcada por la división entre Junts y ERC, el descenso de la movilización ciudadana y la aparición de nuevas fuerzas dentro del soberanismo. Por ese motivo, la organización del regreso pretende implicar a entidades civiles y organizaciones vinculadas al movimiento independentista para construir una imagen de unidad que hoy resulta mucho más difícil de alcanzar.

El intento de regreso protagonizado durante la investidura de Salvador Illa sigue muy presente en la estrategia actual. Aquella aparición sorpresa terminó con una nueva salida de Puigdemont y provocó una intensa polémica política e institucional. Ahora el planteamiento es muy diferente. El objetivo consiste en evitar improvisaciones y organizar una vuelta estable, sin la incertidumbre que rodeó aquel episodio y con un fuerte respaldo ciudadano que refuerce el simbolismo del momento.

En el entorno del expresidente consideran que el regreso debe representar el cierre de una etapa iniciada tras los acontecimientos de 2017 y el comienzo de una nueva fase política para Junts y para el propio Puigdemont.

Un movimiento con consecuencias para toda la política española

La posible vuelta de Puigdemont trasciende el ámbito catalán. Junts mantiene un papel determinante en el Congreso de los Diputados y cualquier movimiento de su líder puede alterar los equilibrios parlamentarios sobre los que se sostiene la legislatura de Pedro Sánchez.

Por ello, la fecha elegida, el desarrollo judicial de la amnistía y la capacidad de movilización que consiga el independentismo serán factores decisivos para medir el alcance político de un regreso que promete convertirse en uno de los acontecimientos más relevantes del curso político.

Mientras tanto, el expresidente mantiene la máxima discreción y su entorno evita fijar plazos concretos. El mensaje, sin embargo, permanece intacto: la vuelta sigue preparándose y pretende producirse en un momento que combine seguridad jurídica, alto valor simbólico y una gran movilización ciudadana. @mundiario

 

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