Se gastó lo que se vendía, llegando a su pico más drástico la famosa curva de la decadencia.
Los Leones de Yucatán, sin playoffs por primera vez en más de una década, bajaron el telón del rol regular en casa con un triste derrota. Importa poco el marcador. Importa mucho, sí, las formas.
Y el equipo que perdió anoche 7-0 ante los Pericos de Puebla, se vio con poco, muy poco, para competir.
Pongamos en alto la apertura del novato Mario Mendoza Navarro, quien con solo 16 años de edad retiró en 1-2-3 el acto inicial a una de las alineaciones más explosivas de la Liga Mexicana.
Sin novedad
Lo demás, pan con lo mismo: un equipo sin capacidad de reacción a la ofensiva; con pitcheo titubeante. Y perdieron los Leones su partido 31 en casa en esta temporada. Lo mismo que la noche inaugural el 17 de abril, cuando comenzó una increíble barrida ante los Bravos de León.
Puebla tuvo en Vladimir Gutiérrez a un pitcherazo. Les tiró el cubano a los melenudos las nueve entradas, con pelota de tres hits, sin base y 11 ponches. Así muchos otros lanzadores que llegaron al Parque Kukulcán en esta campaña.
A cerrar
Yucatán se va a jugar una serie a Oaxaca para cerrar el rol regular. Tres juegos que, ni ganándolos todos, hará que lleguen al .405 de porcentaje, que tuvieron en 1987 y que es el peor en la historia del equipo.
Eso, decían los aficionados ayer en el ínter del juego, fue lo más triste: cargarse el peso de la peor versión de los Leones en siete décadas. ¿Habrán tocado fondo, ahora sí? Esperemos…— Gaspar Silveira Malaver