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AM 03 Aug, 2026 06:03

La izquierda, a examen en Michigan

Leon Krauze

Donald Trump y el Partido Republicano enfrentan problemas serios. Encuesta tras encuesta confirma que el presidente de Estados Unidos, figura central del conservadurismo estadounidense, es profundamente impopular. Su nivel de aprobación se mantiene bajo y ese desgaste comienza a afectar a los candidatos de su partido. Muchos de los republicanos que han recibido el respaldo directo de Trump aparecen hoy rezagados en las encuestas rumbo a las elecciones de medio término de noviembre. En algunos estados, como Texas, una derrota republicana representaría una conquista histórica para los demócratas. Si las tendencias se mantienen, el partido de oposición tendría una oportunidad real de recuperar el control del Congreso, incluido el Senado.

Pero los demócratas parecen incapaces de dejar pasar una oportunidad sin complicarla. Justo cuando una división interna resulta menos conveniente, el partido se acerca a una fractura entre su ala pragmática y moderada y la izquierda afín al movimiento de los socialistas demócratas.

Mañana, en Michigan, los votantes demócratas tendrán que decidir entre esas dos visiones del partido. El favorito es Abdul El-Sayed, médico y exfuncionario de salud pública, cuya plataforma se ubica claramente en la izquierda del espectro demócrata. Su candidatura cuenta con el respaldo de Alexandria Ocasio-Cortez, Bernie Sanders y otras figuras prominentes del progresismo estadounidense. Si obtiene la nominación, enfrentará en noviembre al republicano Mike Rogers por un escaño decisivo en el Senado federal.

A menos de 24 horas de la votación, El-Sayed parece encaminado a la victoria. La mayoría de las encuestas le concede una ventaja cómoda sobre la congresista moderada Haley Stevens. Para la izquierda demócrata, su ascenso representa la confirmación de que el movimiento gana influencia dentro del partido y alimenta las aspiraciones de llegar fortalecido a la contienda presidencial de 2028. Algunos de sus dirigentes incluso imaginan una eventual candidatura presidencial de Alexandria Ocasio-Cortez.

El problema es que las elecciones no se ganan dentro de los partidos, sino frente al electorado general. Ahí es donde El-Sayed enfrenta su desafío más importante. Aunque la izquierda demócrata insiste en minimizar ese riesgo, no es lo mismo conquistar a los votantes de las primarias que convencer al electorado de un estado clave como Michigan, con su amplia base industrial, sindical y moderada.

A El-Sayed no le falta preparación. Estudió Biología en la Universidad de Michigan y obtuvo una beca Rhodes para cursar un doctorado en Salud Pública en la Universidad de Oxford. Es un candidato inteligente, articulado y ha demostrado mayor soltura en campaña que su principal rival. El problema no es su currículum, sino la percepción de sus posiciones ideológicas. Diversas encuestas muestran que una parte importante del electorado estadounidense mantiene reservas frente al concepto mismo de “socialismo democrático”. Un sondeo reciente de Reuters/Ipsos reveló que apenas el 27% de los estadounidenses considera que ese movimiento tiene buenas ideas, mientras que una mayoría afirma tener una opinión desfavorable o ninguna simpatía hacia él.

Por eso, para muchos estrategas demócratas, postular a candidatos identificados con el ala más progresista en estados clave como Michigan podría convertirse en un error estratégico. La discusión no gira alrededor de si sus propuestas son moralmente atractivas, sino de si son electoralmente viables. En otras palabras, la pregunta no es si pueden ganar una primaria demócrata, sino si pueden ganar una elección general.

Enamoradas de sus convicciones, las voces más influyentes de la izquierda estadounidense parecen poco interesadas en ese cálculo. Da la impresión de que les preocupa más preservar la pureza ideológica que conquistar el poder necesario para convertir sus ideas en políticas públicas. Parece una obviedad, pero conviene repetirla: de poco sirve defender una agenda si el poder lo tienen otros.

Si el Partido Demócrata de Michigan termina nominando a El-Sayed y éste pierde en noviembre, los demócratas podrían desperdiciar una oportunidad extraordinaria para recuperar el Senado. Quizá entonces aprendan la lección.

@LeonKrauze

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