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Radar Inteligente
24 horas 26 Mar, 2026 00:01

Progres al borde de un ataque de nervios

La progresía no se distingue por su templanza –está del lado correcto de la historia, y eso es algo que hay que proclamar muchísimo y a voz en cuello– pero últimamente, estarán de acuerdo, anda ya de los nervios. Normal. La verdad es que les han juntado las derrotas, unas simbólicas y otras muy reales.

Primero, la defenestración de Maduro. ¿Que se quedó como encargada de oficina la compañera Delcy? Pues sí. Pero desde que llegaron los Delta Force, la compañera ha agarrado una onda muy de capitalismo y pro yanquismo, no en el discurso, pero en los hechos. Luego, están los varios triunfos de las derechas en América Latina, que toma por fin una sana distancia del chairismo.

Por supuesto, la culminación de ese proceso es el Escudo de las Américas, encabezado por Trump, que a lo mejor es simbólico y nada más, pero pone así, de los nervios, al buenismo global. Súmenle el ataque a Irán, que tal vez no esté saliendo como desearían americanos e israelíes –tampoco está claro–, pero que ya se ha traducido en una escabechina de criminales de alto rango, con el ayatolá a la cabeza.

Para colmo, Cuba parece a punto de un cambio radical. No es que uno lo asegure, porque con el castrismo nunca se sabe, pero es que sus fans planetarios así parecen creerlo.

Resultado: histeria y ataques de protagonismo. Por todos lados, incluido nuestro país. Así, tienen ustedes la monserga de las banderitas palestinas en la entrega de los Goya, con toda la carga de oportunismo que conllevan; el choro predecible y ramplón de Bardem en los Oscar, prácticamente la única salida de tono política en una ceremonia que al menos nos ahorró las otras ramplonadas, las de Mark Ruffalo; los pantallazos con donativos a la cuenta del Peje y el Bodoque; las flotillas “humanitarias” que se dejan caer por Cuba, y su versión más patética e indignante, que fue la visita de los 700 internacionalistas –defensores de Hamás, guevaristas, sindicalistas con cadenas de oro, activistas post púberes con filias autocráticas– que se fueron a hoteles de lujo en La Habana para hacerle entrevistas a modo a Díaz-Canel, cantar rolas setenteras, aventarle caramelos a los niños pobres a cambio de un bailecito y, cómo no, piropear a Silvio, que detonó la última oleada de estridencia seudo resistente con el performance del cuerno de chivo.

Dan ganas de ponerse cínico y decir que vale la pena servirse un whisky y disfrutar del espectáculo aberrante. La verdad, es imposible. Demasiada estupidez, demasiado fanatismo y demasiados oportunistas.

 

@juliopatan09

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