Con esta revolución tecnológica, nos hemos dado cuenta que cualquier banco, vendedores, encuestadores y demás personas nos llaman al celular, hablándonos por nuestro nombre, hasta con dirección personal y demás datos que quizá ni nosotros sabíamos.
La pregunta es: ¿quién tiene acceso a nuestra identidad e información personal? Pues, pareciera que está en el viento y cualquiera puede tomarla y usarla. Es por ello que se reciben a diario diversas llamadas a nuestro móvil, con números de diferentes estados y ciudades, eso ha provocado una inseguridad para miles de juarenses al desconocer quien posee los datos personales.
Al preguntar a la persona que nos marca de un número desconocido, cómo saben mi número y el nombre o identidad personal, regularmente responden que es una base de datos que se tiene registrada, pero, hasta ahí se nos informa. Ni que decir cuando se trata de una extorsión, donde saben todos los datos personales y familiares, cuando esto sucede hay diversas historias que se ha provocado intimidaciones donde se accede a un depósito por el miedo a las palabras certeras que tienen acerca del amedrentado.
De la misma forma, incontables juarenses han pasado por el problema de hackeo de su cuenta de WhatsApp, donde los maleantes cibernéticos de inmediato empiezan a pedir prestado a los contactos, y de los cuales varios caen en la trampa. Hace unos años era más recurrente el caer en esa trampa, hoy la población está alertada en este tipo de estafas hacia los familiares y amigos, ya se pregunta por algún medio, si esto es verdad.
Lo mismo sucede con el ciberataque en las cuentas de correos electrónicos, cuando se hackean se utilizan para sacar toda la información del contacto, si tiene las contraseñas de bancos, casas u otros números privados, lo más seguro es que sean usados para el mismo fin de seguir extorsionando. Por ello la recomendación es no guardar información personal e importante en los correos digitales.
Igualmente, cuando se nos llama de un número no identificado o spam, es importante jamás dar información personal, los malhechores siempre empiezan con la pregunta: ¿con quién tengo el gusto? lo mejor es contestar. ¿con quien desea hablar y de donde lo buscan? Y jamás dar información personal o privada, ya que, si se hace, muy probable será una víctima más. Regularmente se aprovechan de los adultos mayores.
Otros que utilizan tales circunstancias y tienen toda la información de gran parte de la población, son los bancos, desconocemos cómo tienen tales datos tan delicados, pero de ellos las llamadas son recurrentes. A diario marcan para “embaucar” a la población de Juárez con deudas impagables, con un interés desorbitante y que nadie los detiene. Gracias a esta crisis que se ha desbordado desde hace 7 años, aprovechan las circunstancias de pobreza que se agudizó.
Otro caso es cuando los criminales engañan, diciendo, le marcamos del tal banco, (ya saben cual es el banco que usa el posible amedrentado) “para informarle que acaba de hacer una compra por tres mil pesos en la tienda x, solo le hablamos para saber si usted hizo ese movimiento” y como es normal la persona se asusta, saben el nombre de mi banco, mi nombre, mi número, pues si son del banco. Y es muy probable soltar información delicada, y ya sabemos el desenlace.
Siguen surgiendo más casos de extorsión, cada vez más detallados y estructurados para determinada segmentación de la población fronteriza. Existen diversas formas de cuidar los datos, sobre todo no exponerlos en las redes sociales, no conectarse en redes públicas para acceder al banco y demás temas delicados de contenido. Cuidado con usar páginas falsas para compras en línea, muchos casos de fraude.
En ocasiones las mismas personas ofrecen todos los datos privados, sobre todo en redes sociales, y los malos no duermen, siempre están en busca de la víctima más fácil para sacarle todos los pesos posibles. Ahora hay dicho muy mentado: “si no aparece en las redes, no existe”. Con ello, ya estamos viendo las consecuencias.