Ante la reciente declaración preliminar del Relator Especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, Marcos Orellana, desde el sector porcícola mexicano expresamos nuestra preocupación por el uso de conceptos y generalizaciones que no reflejan la complejidad ni la realidad diversa de esta actividad productiva en el país.
La porcicultura es una actividad estratégica para la seguridad y soberanía alimentaria, el empleo y el desarrollo regional. En México, miles de unidades de producción operan bajo marcos regulatorios establecidos y han avanzado de manera significativa en la incorporación de tecnología, procesos de tratamiento y mejores prácticas ambientales, además, mantenemos un diálogo con autoridades ambientales federales, estatales y municipales, siendo los primeros en promover las buenas prácticas y la transparencia, tal como consta en los ejes estratégicos de la Visión 2035 y en el Plan México para la Porcicultura.
En este contexto, resulta fundamental evitar enfoques que simplifican una realidad compleja y generan percepciones que pueden distorsionar el análisis técnico y obstaculizar la construcción de soluciones efectivas.
Por otro lado, lamentamos que el señor Marcos Orellana no se haya acercado al sector porcícola para conocer nuestra voz, nuestro compromiso con la sostenibilidad y la transparencia con cualquier solicitud de información requerida del quehacer porcícola en Yucatán o en cualquier otro estado del país, ofrecimiento que reiteramos en este momento y mantenemos abierto y a disposición del Relator.
En Opormex consideramos que es indispensable que cualquier evaluación sobre nuestra actividad se base en evidencia verificable, diferenciación entre niveles de cumplimiento y un análisis objetivo de las condiciones específicas de cada unidad productiva. Generalizar no solo es impreciso, sino que debilita los esfuerzos de quienes sí cumplen y han invertido en mejorar su desempeño ambiental.
Asimismo, es importante subrayar que en México existen instituciones responsables de garantizar el cumplimiento de la normatividad ambiental, y el fortalecimiento de estos mecanismos debe ser parte central de cualquier ruta de solución.
Sabemos que nuestra actividad es perfectible, pero nuestro compromiso con la sostenibilidad es total, por ello nos consideramos parte de la solución y reiteramos compromiso con el cumplimiento de la ley y la mejora continua de sus procesos.
Reconocemos también que existen retos que debemos atender con seriedad y responsabilidad y siempre hemos rechazado cualquier práctica fuera del marco normativo, al contrario, en todo momento hemos estado dispuestos a colaborar con autoridades, academia y comunidades en la construcción de soluciones sostenibles.
México necesita producir alimentos de manera responsable, pero requiere que el debate público se conduzca con rigor técnico, responsabilidad narrativa, voces y apertura al diálogo. Nosotros estamos listos para ser parte activa de esta conversación y transparentar nuestros procesos, quedamos a la espera que el señor Orellana acepte invitación.