TULA DE ALLENDE, Hgo. 06 de agosto de 2026.- Mientras continúan los trabajos del denominado Plan Hídrico de la Ciudad de los Atlantes, proyecto impulsado por el Gobierno Federal para reducir el riesgo de inundaciones en Tula, habitantes de la comunidad de San Marcos denunciaron que las obras siguen desarrollándose sin procesos de socialización con la población y sin información pública suficiente sobre sus alcances, al tiempo que persiste la tala de árboles centenarios en la ribera del río Tula.
De acuerdo con vecinos del sector, durante los últimos días, maquinaria retomó labores en el tramo correspondiente a San Marcos, donde se realizan trabajos “de limpieza” y la instalación de gaviones para reforzar los márgenes del afluente, “y hasta aquí todo bien”.
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Sin embargo, los residentes aseguran que estos trabajos han provocado la eliminación de numerosos ejemplares de pirules, jacarandas y ahuehuetes que durante décadas, e incluso siglos, formaron parte del paisaje natural del río.
Uno de los reportes ciudadanos señala que mientras en la biblioteca Huemac, el gobierno municipal desarrollaba un evento relacionado con el Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), enfocado precisamente en la protección de los recursos naturales, sobre la ribera del río continuaba el sacrificio y destrucción de ejemplares mediante maquinaria pesada.
Entre los casos denunciados destaca un pirul ubicado frente a la escuela primaria Narciso Mendoza, al que le fue retirada toda la tierra que sostenía su sistema radicular, dejándolo prácticamente suspendido y comprometiendo su estabilidad y tiempo de vida.
La misma situación se presentó también en un paraje ubicado a un costado del puente de El Chamizal, donde al menos diez árboles fueron tirados por los requerimientos de la obra, pese a que “se habían salvado durante el primer ecocidio que la Conagua efectúo en 2017, cuando se llevó a cabo las primeras etapas del Plan Hídrico, entonces denominado Ampliación, Revestimiento y Rectificación del río.
Durante un recorrido realizado por este medio se constató que, conforme avanzan las obras de protección hidráulica, fueron retirados decenas de árboles que habían “sido respetados” hace nueve años.
Los habitantes también expresaron preocupación por el futuro de los ahuehuetes de gran tamaño que permanecen río abajo, algunos de los cuales, aseguran, podrían tener entre 500 y 600 años de antigüedad, por lo que cuestionan si estos ejemplares también serán removidos como parte del proyecto.
Asimismo, demandan que las autoridades federales, municipales y la empresa responsable de la ejecución de la obra expliquen si existe una Manifestación de Impacto Ambiental que contemple un inventario de los árboles afectados, así como las medidas de mitigación, compensación o reforestación que deberán aplicarse por la pérdida de cobertura vegetal.
Los vecinos sostienen que, pese a que el Plan Hídrico se ha ejecutado ininterrumpidamente en otros tramos durante los últimos dos años, hasta ahora no se han realizado reuniones informativas abiertas ni se ha presentado públicamente el proyecto ejecutivo, sus etapas de construcción o los estudios ambientales que respalden las intervenciones sobre la ribera del río.
La única información disponible al respecto proviene esporádicamente de los anuncios realizados por el gobierno federal durante las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras que en el ámbito local continúa la incertidumbre respecto al impacto ambiental y urbano que tendrá una de las obras hidráulicas más importantes para la región.