nullKike Mireles
Cuando Morena niega la verdad y sus voceros lo amplifican, no está defendiendo ningún proyecto de transformación.
Lo que están haciendo es atacar y destruir el pilar fundamental de la democracia liberal: la verdad como bien público y como garante de libertad.
Lo que en realidad está haciendo Morena es seguir paso a paso el tutorial de los regímenes totalitarios, y lo está haciendo a través de un modelo “Bernaysiano”.
Edward Bernays, el padre de la propaganda, establece como necesario la manipulación de las masas, y esta, según el, debe hacerse a través de estímulos, emociones, e identidad; El famoso “gobierno invisible”.
parecería una estrategia de marketing político normal, pero el verdadero problema se presenta cuando esta propaganda falta a la verdad y es ahí cuando este modelo de Bernays deja muy claro que en estos casos, la propaganda siempre deberá estar por encima de la verdad, algo que está de más que te diga que es gravísimo.
para que un régimen tenga un sistema de propaganda exitoso, debe de lograr que la única fuente legítima de información sea precisamente ellos. ¿Les suena aquí algo así como la mañanera?
Es aquí donde la obra de Hannah Arendt toma muchísima relevancia.
Ella nos deja clarísimo que no es ni siquiera necesario que todos crean la falsa verdad, sino que solo basta que algunos se confundan para que toda la población, no sepa distinguir la realidad de la ficción.
¿Y cuál es la estrategia para crear esta confusión? Mentir mentir, y mentir, hasta que se logre la normalización y banalización de todos los temas que verdaderamente son importantes.
¿Ahora entienden por qué todo el ejército digital sale de manera coordinada a amplificar las narrativas de Palacio Nacional?
Dense cuenta. Estamos ante la manufactura del consenso de la que hablaba Noam Chomsky, ante la revolución pasiva de la que hablaba Antonio Gramsci, la famosa fábrica de la realidad de Arendt, la policía del pensamiento de Orwell, la hegemonía narrativa de Jürgen Habermas, la ingeniería del consentimiento de Bernays, la democracia semileal del Dr. Linz, o el autoritarismo competitivo de Levitsky.
Díganle ustedes como quieran, pero hoy en México quieren que la verdad nos deje de importar. Y cuando esto ocurra, irremediablemente seguirán con la libertad, y estos son datos, no relatos.