
A la crisis de la UNAM le restan capítulos.
Sigue en el vacío la pregunta sobre quién provocó el conflicto de los exámenes mal realizados por falta de control.
Hay muchos elementos y, aunque no se ventilen públicamente, las investigaciones encaminan hacia el personal administrativo.
Primer dato:
Por reglamento, la organización y vigilancia de las pruebas de admisión no corresponde al rector, en este caso Leonardo Lomelí.
Es decir, la principal responsable sería la secretaria general, en su momento Patricia Dávila Aranda, quien dejó el cargo a raíz de las irregularidades.
La sustituyó Javier de la Fuente Hernández, quien se esfuerza en enderezar el proceso para evitar mayores deterioros en la imagen de la máxima institución educativa de México.
Ella y la directora general de Administración Escolar (DGAE), Gloria Ibett González, dependencia en la cual recae reordenar el conflicto para recuperar la imagen de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por ahora, al menos mediáticamente, parece haber dado resultado porque más del 74 por ciento de los convocados -más de 43 mil- ya se inscribió, pero será necesario esperar el resultado de las evaluaciones para valorar.
LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
Ahora el riesgo está en la segunda parte del proceso.
La primera dificultad está en la obligación de presentarse porque ya no podrán realizarlo en línea o digital, condición no prevista en el reglamento pero esta vez encomendada a la desprestigiada empresa Territorium Life.
El segundo son las subsedes escogidas en lugares tan lejanos como Tijuana, Oaxaca, León y la capital del país, cuando la mayoría se programó para hacerlo en la Ciudad de México.
¿Cómo le harán los jóvenes tamaulipecos, yucatecos, quintanarroenses o de muchas otras regiones lejanas a esas ciudades?
La logística es importante porque la inmensa mayoría de los 156 mil 712 anotados originalmente se programaron para estar en sus lugares o el centro del país.
Ahora miles de ellos no saben cómo moverse para presentarse y tampoco cuáles serán las condiciones de las pruebas.
¿Van a ser las mismas preguntas aunque haya diferencia de una semana entre los primeros y los últimos aspirantes convocados?
Son muchas dudas, la mayoría sin respuesta.
Por eso repetimos lo dicho: del resultado depende el prestigio de la UNAM y sobre todo la solidez del rector Leonardo Lomelí y la normalización de las actividades académicas.
ASALTO A GUADALAJARA
1.- Desde ahora Morena prepara el asalto a Jalisco vía Guadalajara.
Prepara un cuadro nativo de izquierda, no advenedizo, y militante de origen del movimiento lopezobradorista.
Dato interesante porque hasta ahora en Jalisco han aparecido expanistas y expriistas, lo cual ha llevado a la derrota.
Ahora trata de posicionar al diputado federal Carlos Palacios, hijo de un militante del Partido Comunista, exdirigente y exdiputado local perredista.
La cúpula morenista lo ha investigado y le encontró una hoja de servicios limpia, con formación en la Universidad de Guadalajara y considerado luchador social al lado del exrector Raúl Padilla López.
Ese es el perfil para el 2027 con la idea de preparar un cuadro hacia la sucesión gubernamental jalisciense en 2030, menos polémico y conflictivo al empresario Carlos Lomelí, tan privilegiado por López Obrador porque le financió sus campañas.
Y 2.- A Félix Salgado Macedonio no le basta su popularidad ni lo limita su militancia morenista.
Desde Ciudad Altamirano llamó a otros partidos a sumarse a su lucha para ser coordinador por la transformación y por la soberanía nacional.
¿Panistas, morenistas, emecistas y militantes de otras fuerzas políticas?
Sí.
Varios cientos de personas le aplaudieron y ante el grito de ¡gobernador, gobernador!, él les aclaró: no es un mitin político, sino aglutinamiento de distintas fuerzas en una lucha común.
@urenajose1