HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Aldialogo 10 Aug, 2026 19:33

Aprender también es sentirse visto: Laura Aguilar

null

Laura Aguilar Roldán

Hay niñas y niños que entran todos los días a un salón de clases sabiendo, aunque todavía no puedan explicarlo, que aprender les cuesta más que a los demás, no porque les falte capacidad, sino porque durante demasiado tiempo construimos una idea de escuela en la que todos debían aprender de la misma manera.

No todos aprendemos igual.

Hay quienes necesitan mirar para comprender; otros, tocar, repetir, jugar o moverse. Para algunos, una instrucción escrita puede convertirse en una barrera, mientras que una imagen abre una posibilidad.

Por eso, vale la pena mirar más allá de la tecnología cuando hablamos de MAGRID, el programa que comienza a implementarse en Querétaro. En una primera etapa llegará a 1.027 estudiantes de 23 escuelas de Querétaro, El Marqués, Huimilpan y San Juan del Río.

La cifra importa. Las historias detrás de ella, mucho más.

Ahí están las madres que llevan tiempo intentando explicar que su hijo sí puede aprender, solo necesita hacerlo de otra manera. Los padres preocupados porque un diagnóstico termine convertido en una etiqueta. Los docentes que cada día reciben en un mismo salón distintas capacidades, ritmos y formas de entender el mundo.

MAGRID utiliza el juego y recursos visuales para fortalecer habilidades lógico-matemáticas, cognitivas y motrices, sin depender exclusivamente del lenguaje escrito. Está dirigido a niñas y niños de entre tres y ocho años e incluye a estudiantes con autismo, TDAH, dislexia y otros perfiles de neurodivergencia.

Que Querétaro sea el primer estado del país en implementarlo habla de la decisión del Gobierno de Mauricio Kuri de buscar respuestas distintas para realidades que siempre han estado ahí.

Pero ser los primeros no basta.

La verdadera prueba comienza cuando la herramienta llega al salón. Habrá que capacitar a los docentes, acompañar a las familias, escuchar a especialistas, medir resultados y corregir aquello que no funcione, porque una política pública no se vuelve buena por anunciarla, sino por lo que logra cambiar en la vida de las personas.

Ahí está, para mí, el fondo de esta conversación: incluir no significa enseñar a un niño a encajar. Significa construir espacios donde no tenga que dejar de ser quien es para poder aprender.

Durante demasiado tiempo confundimos diferencia con dificultad. Esperamos que todos avanzaran al mismo ritmo y demostraran sus capacidades bajo las mismas reglas. Hoy, entendemos que la realidad es mucho más diversa y también mucho más humana.
Por eso, el éxito de MAGRID no debería medirse solamente en estudiantes atendidos o herramientas entregadas. Tendremos que preguntarnos cuántos niños recuperaron confianza, cuántas dificultades fueron detectadas a tiempo y cuántas familias encontraron una respuesta.

Los 1.027 estudiantes son el comienzo. El reto para el Gobierno de Mauricio Kuri será convertir esta experiencia en una política que permanezca, se evalúe y pueda crecer.

Detrás de cada diagnóstico, cada cifra y cada programa hay una niña o un niño intentando entender el mundo a su manera.

Quizá aprender también comienza así: cuando alguien te mira, te escucha y te hace sentir que tu manera de entender el mundo también tiene un lugar.

Contenido Patrocinado