El cine mexicano vuelve a mirar al país desde el humor con Loco México mágico, una comedia escrita y dirigida por Carlos Santos que lleva al espectador hasta Alvarado, Veracruz, para contar una historia tan disparatada como cercana a la realidad mexicana.
La cinta, marca el primer papel protagónico en el cine para Daniel Sosa, junto a Silverio Palacios, que narra de manera surrealista el intento de un excéntrico alcalde por convertir su municipio en un destino turístico internacional. Convencido de que el cine puede cambiar el futuro de su comunidad, decide emprender una producción al estilo Hollywood, aunque existe un pequeño detalle: los habitantes que conforman el equipo de producción no tienen la menor idea de cómo hacer una película.
Entrevista | Source : Foto: CortesíaCon el apoyo de un camarógrafo de fiestas de XV años como director y una estrella del pop engañada para protagonizar el proyecto, todo el pueblo tendrá que recurrir al ingenio mexicano para sacar adelante la producción más desastrosa y divertida del país.
En entrevista con Publimetro, Daniel Sosa y Carlos Santos hablaron sobre esta aventura cinematográfica, el debut del standupero como protagonista y la intención de utilizar la comedia para recuperar el orgullo por lo mexicano.
Para Daniel Sosa, asumir su primer protagónico cinematográfico significó un cambio importante en su preparación. El actor y standupero confesó que quedó completamente obsesionado con el guion que Carlos Santos le entregó y que incluso llevó su estudio del personaje a un nivel que no acostumbra con sus espectáculos de stand-up.
“Estaba obsesionado con el guion que me dio Carlos, lo mandé engargolar, lo estudiaba todas las noches. Ay, no, qué obsesión, lo engargoló. ¿Sabes cuándo he engargolado mis shows de stand-up? Ni en la vida. Mis shows de stand-up son tres libretas, pero bueno”, contó entre risas.
Entrevista | Source : Foto: CortesíaSosa explicó que una de sus principales preocupaciones era estar a la altura de los actores con los que compartiría pantalla, por lo que decidió asumir el proyecto con absoluta seriedad.
“Y lo estudiaba todas las noches, y la verdad es que algo que me preocupaba mucho era estar a la altura de grandes colegas. Y, como dijo Carlos, me lo tomé muy en serio. O sea, para mí sí era una historia que la quise hacer mía y que la quería sentir como Juan lo hubiera vivido”.
Para construir a Juan, el actor recurrió incluso a imaginar cómo habría reaccionado él mismo si hubiera crecido y vivido en las circunstancias de su personaje.
“Y me puse a pensar, si yo hubiera vivido aquí, si yo estuviera viviendo esto, ¿cómo reaccionaría generalmente? Y me encontré con dolores propios que dije, está bueno. Entonces, cada que lo hacía en la escena, lo sentía muy mío el personaje”.
Por ello, más que seguir una preparación específica, Daniel Sosa encontró la clave en hacer que el personaje se sintiera genuino.
“Entonces, creo que más que una preparación específica, fue una especie de conciencia de hacerlo lo más genuino posible”, señaló el standupero y actor.
Santos encontró en esa personalidad una característica que también reconoce en las personas que deciden sacar adelante sus proyectos a fuerza de voluntad.
“Entonces, me llama mucho la atención la gente que opera todo a pulmón. Así de, si se puede, a huevos. ¿No? Y creo que se requieren a veces gente así y también se requiere gente pensante que diga, sí, pero así, así”.
“A mí me gustaría que la gente saliendo de aquí tuviera una conversación donde se cambiara el chale por el chingón. Quitáramos esa sanción colectiva de chale, güey”
Daniel Sosa
Incluso reconoció que el personaje tiene un vínculo personal con su propia historia familiar.
“Entonces, Benito me recuerda a mi papá. Mi papá era igual, así todo. Era de, a huevos, sí. Y ponía música y le subía. Pero no le faltaba la otra parte”, puntualizó el director.
Del caos a un thriller: Carlos Santos juega con los géneros
Uno de los sellos de Loco México Mágico es la manera en que cambia constantemente de tono. La película puede comenzar con una escena llena de caos, baile y comedia para después transportar al espectador a una secuencia que parece pertenecer a una producción completamente distinta.
Carlos Santos explicó que esa versatilidad fue parte de la exploración creativa durante el rodaje y que contó con un equipo muy colaborativo para construir cada una de las escenas.
“Pues sí, como que lo vas explorando y tenemos como un crew muy colaborativo. Hay una persona clave, creo que es Dave, que es el director de fotografía. Entonces, bueno, esta la vamos a filmar como Hollywood”.
El director contó que esa libertad permitió jugar con diferentes estilos cinematográficos y hacer que cada escena pudiera sorprender al público.
“Entonces, estamos girando todo el tiempo y así, o sea, como que vas jugando cada escena. Y sí, o sea, a mí sí me gusta ver así como lo versátil que puede ser que haya escenas como de tortura. Que parece que estás viendo un thriller y de repente comedia”.
La intención era que todos esos elementos terminaran conviviendo dentro de la misma película.
“Y que al final sí acaben poniendo un poquito todo, pues sí, es como sorpresivo. A mí me encanta eso. De repente sientes, ay, ¿no estábamos en una comedia que estamos viendo y están torturando a Melinda?”.
Daniel Sosa coincidió con el director y llevó la descripción hasta una situación todavía más surrealista.
“Sí, sí, que si estás en el cine y de repente vas al baño y llegas y me metí otra sala, güey. O sea, ¿cómo estoy viendo una quinceañera y de la nada estoy viendo a gringos con balazos?”, dijo Sosa.
Más allá de las situaciones absurdas y los cambios de género, Carlos Santos tiene claro qué conversación quiere provocar entre el público después de ver Loco México Mágico: recuperar el orgullo de ser mexicano.
“Pues orgullo. O sea, creo que de repente traemos el autoestima a bajos como mexicanos. Y hay que reconocernos y hay que estar orgullosos de ser mexicanos”.
Sin embargo, el cineasta aclaró que no habla de ese orgullo desde los lugares comunes que suelen asociarse con México.
“Pero no desde el punto de, tenemos las mejores playas y nuestra gastronomía. No, los seres humanos que habitan en este territorio son lindos”.
Carlos Santos recordó que vivió durante un año en Estados Unidos y que fue ahí donde experimentó una sensación de soledad que no había sentido de la misma manera en México.
“Yo salgo a las calles y platico con quien sea. Y yo viví un año en Estados Unidos y nunca me había sentido tan solo”.
Para el director, esa capacidad de conexión entre las personas es algo que los mexicanos pueden llegar a dar por sentado.
“Entonces a veces estamos tan acostumbrados a las cosas buenas de México que se nos olvidan. Y hace falta que tal vez una película como esta nos haga volver a recordar y a revalorarnos. Creo que eso es lo que yo quiero que suceda en esta película”, dijo el cineasta.
Más cosas buenas
El actor reconoció que México también enfrenta problemas que no pueden ignorarse, pero consideró que esas dificultades no deberían convertirse en la única manera de mirar al país.
“Sí, somos corruptos, chale. Sí, tenemos narco, chale. Sí, todo lo malo. Que sí es, no lo borras. Pero la mayoría es buena”. Y volvió a insistir en la necesidad de cambiar la conversación después de salir del cine.
“Pero la mayoría es buena y que se vaya más bien con una conversación de, pero el chile sí somos chingones, el chile sí que chingue su madre esto. O sea, generar esta euforia, como cuando México metía gol y lo único que importaba era que nos abrazáramos y gritáramos gol”.
Finalmente, Daniel Sosa resumió el deseo que comparte con Carlos Santos para el público que llegue a las salas.
“Quiero que la gente salga de la sala de cine y se sienta otra vez orgulloso de ser mexicano”, finalizó.
Cliché del político corrupto
Uno de los elementos que más llamó la atención de la película es la construcción de Benito (Silverio Palacios), un político que se aleja de la imagen recurrente del funcionario corrupto que suele aparecer en las historias mexicanas. Carlos Santos explicó que, desde la escritura, quiso evitar ese camino fácil. “Sí, pues es que a veces, creativamente, la ruta más fácil es caer en el cliché. Cuando tú piensas en un político, un corrupto. Pero creo que no, yo también trabajé con políticos que no eran malos y que sí le echaban ganas”.
Para el director, Benito no es un personaje malintencionado, sino un hombre profundamente iluso que está convencido de que puede conseguir lo que se propone. “Y también creo que lo que más me importaba de Benito es que Benito no es malo, pero es muy iluso. Piensa que hacer cine es hacer quesadillas, a diferencia de Juan. Y de repente, pareciendo, no, si está loco Benito, al final tenía razón y lo logra”.
¿Cuándo se estrena la película?
13 de agosto llega a las salas de cine.