Nueva York, Estados Unidos.- Las acciones cayeron con fuerza el jueves y los precios del petróleo subieron, mientras la duda volvió a apoderarse de Wall Street luego de una efímera esperanza sobre un posible fin de la guerra en Medio Oriente con Irán.
El S&P 500 bajó 1,7% el jueves y se encamina a una quinta semana consecutiva de pérdidas. Eso se remonta a antes de que comenzara la guerra con Irán, y sería su racha de pérdidas más larga de este tipo en casi cuatro años.
El promedio industrial Dow Jones bajó 469 puntos, o 1%, y el compuesto Nasdaq se hundió 2,4% para caer más de 10% por debajo de su máximo histórico establecido a principios de este año. Es una caída tan pronunciada que los inversionistas profesionales tienen un nombre para ella: una “corrección”.
Los mercados bursátiles también se desplomaron en gran parte de Asia y Europa. Son los últimos bandazos de los mercados financieros en una semana que comenzó con grandes esperanzas después de que el presidente Donald Trump dijo que se habían llevado a cabo conversaciones productivas sobre poner fin a la guerra. Pero Irán negó que estuvieran en marcha conversaciones directas y luego desestimó una propuesta de alto el fuego de Estados Unidos que fue entregada a través de Pakistán.
Corredores bursátiles en la Bolsa de Valores de Nueva York el 25 de marzo del 2026. (AP foto/Seth Wenig)
El jueves, los combates continuaron, y miles de soldados estadounidenses más se acercaron a la región. Irán, mientras tanto, endureció su control sobre el crucial Estrecho de Ormuz. Al parecer Irán está cobrando como un peaje para que los petroleros pasen por la estrecha vía fluvial, por la que normalmente pasa una quinta parte del petróleo mundial.
El precio de un barril de crudo Brent subió 4,8% para cerrar en 101,89 dólares. Eso es más que aproximadamente 70 dólares antes de que comenzara la guerra. El crudo estadounidense de referencia subió 4,6 % a 94 ,48 dólares por barril.
“Mejor que se pongan serios pronto, antes de que sea demasiado tarde”, escribió Trump en su red social sobre los negociadores de Irán, “porque una vez que eso suceda, NO HAY VUELTA ATRÁS, ¡y no será bonito!”
El alza en los precios del petróleo empeoró las preocupaciones sobre la inflación y envió los rendimientos de los bonos del Tesoro al alza.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años saltó a 4,42% desde 4,33% a última hora del miércoles y desde apenas 3,97% antes de que comenzara la guerra. Es un salto significativo para el mercado de bonos, y ya elevado las tasas hipotecarias y otros tipos de préstamos para hogares y empresas.
Un informe el jueves por la mañana dijo que ligeramente más trabajadores estadounidenses solicitaron beneficios por desempleo la semana pasada, aunque el número sigue siendo bajo en comparación con las cifras históricas.
Un mercado laboral que se desacelera normalmente alentaría a la Reserva Federal a recortar las tasas de interés para impulsar la economía. Pero las esperanzas se han desplomado en Wall Street de un posible recorte de las tasas de interés este año, aunque los operadores llegaron a 2026 pronosticando varios. Eso se debe a que las tasas de interés más bajas conllevan el riesgo de empeorar la inflación, y el aumento en los precios del petróleo ha intensificado esas preocupaciones.
En Wall Street, las acciones tecnológicas fueron los mayores pesos en el mercado.
Meta Platforms cayó 8%, y Alphabet se hundió 3,4% después de que cada una se había mantenido relativamente estable el día anterior, cuando un jurado encontró a Instagram y YouTube responsables en un juicio histórico sobre adicción a las redes sociales.
Las sanciones financieras fueron pequeñas en comparación con las vastas ganancias de las compañías, pero podría anunciar un momento decisivo que invite a más demandas.
Otras acciones de las grandes tecnológicas también cayeron, incluidas bajas de 4,2% para Nvidia y 2% para Amazon. Apple fue una excepción y subió apenas 0,1%.
Commercial Metals cayó 4,7% después de que el fabricante de varilla de refuerzo de acero y otros productos reportó una ganancia más débil para el último trimestre de lo que los analistas esperaban. El CEO Peter Matt dijo que el mal tiempo perjudicó sus operaciones en América del Norte durante el trimestre, pero las condiciones subyancentes del mercado parecían favorables.
En total, el S&P 500 cayó 114,74 puntos a 6.477,16 y está 7,2% por debajo de su máximo histórico establecido hace un par de meses. El promedio industrial Dow Jones bajó 469,38 a 45.960,11, y el compuesto Nasdaq se hundió 521,74 a 21.408,08.
En los mercados bursátiles en el extranjero, el DAX de Alemania perdió 1,5%, el Hang Seng de Hong Kong se hundió 1,9% y el Kospi de Corea del Sur bajó 3,2%. El Nikkei 225 de Japón tuvo una de las pérdidas más leves del mundo, de 0,3%.
Y Trump irrumpe en reunión sobre Irán para hablar de plumones
El presidente Donald Trump tal vez sea firme creyente del adagio de que la pluma es más poderosa que la espada, siempre y cuando sea un plumón marca Sharpie.
El mandatario interrumpió el jueves una reunión de gabinete en la que se discutía la guerra con Irán, las largas filas en los controles de seguridad en muchos de los principales aeropuertos del país, el alza en los precios del petróleo y la inquietud en los mercados bursátiles para levantar un Sharpie personalizado de color negro y oro y ofrecer una larga historia sobre cómo su plumón preferido llegó a convertirse en un elemento infaltable en la Casa Blanca.
“¿Ven esta pluma?”, preguntó Trump al inicio de una intermitente diatriba de unos cinco minutos sobre su plumón Sharpie. “Esta pluma es un ejemplo interesante”.
Fue uno de varios extensos apartados que hizo el presidente durante la reunión, los cuales resultaron particularmente irritantes por momentos, tomando en cuenta la cantidad de asuntos de relevancia que pudo haber tratado con sus principales asesores.
El monólogo sobre el Sharpie se produjo después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el enviado especial Steve Witkoff, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio ofrecieron un panorama sombrío sobre los ataques con misiles, los esfuerzos de enriquecimiento de uranio de Teherán y las tropas estadounidenses que siguen en peligro.
El presidente presentó su enredado relato como un ejemplo de cómo su sentido empresarial puede conducir a mejores y más baratos resultados para el gasto federal. También buscaba reforzar su crítica de larga data de que las renovaciones al edificio de la Reserva Federal en Washington son demasiado costosas.
“Tenemos que ordenar nuestras prioridades”, afirmó el mandatario.
El relato de Trump comenzó con su insistencia en que la Casa Blanca tuvo alguna vez “hermosos” bolígrafos que costaban 1.000 dólares cada uno.
Eso planteaba un problema, explicó Trump, porque durante las ceremonias de firma de leyes, entregaba bolígrafos como recuerdo a legisladores, simpatizantes y otras personas que facilitaron la nueva medida. Incluso había niños, de quienes se lamentó que no conocían el valor del obsequio.
“A veces tienes 30, 40 personas”, comentó Trump.
A pesar de ser conocido por su gusto por lo ostentoso —incluido el enorme salón de fiestas de la Casa Blanca de 400 millones de dólares que ordenó construir después de demoler el Ala Este—, Trump sostuvo que “me siento culpable por naturaleza” de regalar tantos bolígrafos costosos.
“Económicamente, amo al gobierno como me amo a mí mismo”, declaró. “Quiero ahorrar dinero”.
El presidente dijo que trabajó con un fabricante de plumones y que le preocupaba darle demasiada publicidad a la empresa involucrada, sólo para revelar posteriormente que se trataba de Sharpie, uno de sus favoritos desde hace tiempo. Como reconocido empresario, usó esos marcadores durante décadas para firmar autógrafos o para subrayar recortes de periódico y enviarlos con notas personalizadas escritas con la característica tinta negra. Y, como presidente, Trump ha seguido usando los rotuladores de la marca para firmar órdenes ejecutivas, proclamas y leyes.
Trump contó que se puso en contacto con Sharpie y le dijeron que podían fabricar un plumón negro con el logotipo de la Casa Blanca en dorado y que no le cobrarían por ello. Trump señaló que insistió en pagar 5 dólares por marcador. Las búsquedas en internet muestran que los Sharpies típicos suelen venderse entre 1 y 2 dólares cada uno.
“El director de Sharpie recibe una llamada. Ni siquiera sé quién demonios es. Dijo: ‘¿De verdad es el presidente?’”, relató Trump.
Un plumón no había recibido tanta atención en la Casa Blanca desde el escándalo de “Sharpiegate” relacionado con el huracán Dorian durante el primer mandato de Trump. Aun así, el fabricante de Sharpie, Newell Brands –con sede en Atlanta–, indicó en un comunicado que no tenía información sobre la conversación que describió Trump, pero que presidentes actuales y anteriores de Estados Unidos, funcionarios electos, celebridades, atletas y artistas, entre otros utilizan los rotuladores de la marca.
Trump lo resumió como “una historia de negocios”.
“Por 5 dólares, obtengo una pluma mucho mejor que por 1.000, y puedo repartirlas”, dijo Trump. “Y, sinceramente, se han puesto de moda, así que ¿qué les puedo decir?”
Después de concluir su historia sobre su plumón Sharpie, Trump se tomó un momento para deleitarse con su propia capacidad para contar historias antes de ceder la palabra al secretario del Tesoro, Scott Bessent.
“Buena suerte, Scott”, le dijo, mientras el resto del gabinete se volvía a reír.
“Bueno, señor”, respondió Bessent, “como siempre, es difícil hablar después de usted”.
HLL