El mundo del boxeo está de luto por la muerte de Prichard Colón, exboxeador puertorriqueño que falleció este jueves 13 de agosto a los 33 años, después de permanecer durante más de una década con severas secuelas neurológicas provocadas por una pelea que cambió por completo el rumbo de su vida. El deceso fue confirmado por su padre y exentrenador, Richard Colón, a través de redes sociales.
¿Cuándo y cómo se lastimó?
La historia de Colón es una de las más dolorosas que ha dejado el pugilismo en los últimos años. Antes de aquella noche de octubre de 2015, el boricua era considerado una de las grandes promesas del deporte.
Con apenas 23 años, llegó al combate frente a Terrel Williams con un impresionante récord de 16 victorias sin derrota, además de 12 nocauts. Su carrera parecía encaminada hacia grandes escenarios y la posibilidad de disputar algún día un campeonato mundial.
Todo cambió el 17 de octubre de 2015, en Fairfax, Virginia. Durante el enfrentamiento, Colón recibió varios impactos ilegales en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”.
El puertorriqueño manifestó molestias y llegó a reclamar las acciones, pero la pelea continuó hasta el noveno episodio. Después del combate comenzó a sentirse gravemente mal, se desplomó y tuvo que ser trasladado a un hospital, donde fue diagnosticado con una hemorragia cerebral.
A partir de entonces comenzó una batalla completamente distinta a cualquiera que hubiera enfrentado sobre el cuadrilátero. Colón permaneció 221 días en coma debido a la lesión cerebral y posteriormente quedó con graves afectaciones neurológicas que requirieron atención permanente.
Su familia se convirtió en su principal soporte durante los años siguientes, acompañándolo en tratamientos y procesos de rehabilitación.
Aquella tragedia también provocó una discusión sobre la seguridad dentro del boxeo, particularmente respecto a los golpes ilegales, la actuación del árbitro y la atención médica durante una contienda.
Los padres de Colón incluso emprendieron acciones legales en busca de responsabilidades por las lesiones que sufrió su hijo aquella noche.
Once años después de aquella pelea que terminó con su carrera profesional, Prichard Colón perdió la batalla por su vida, dejando atrás una historia marcada por sueños truncados, dolor y una enorme lucha familiar. Tenía solamente 33 años.
Su legado, sin embargo, va mucho más allá de las 16 victorias que consiguió como profesional. Colón será recordado como aquel joven que llegó invicto al ring con la ilusión de convertirse en campeón y que, después de una noche fatídica, tuvo que librar durante años la pelea más difícil de todas: la que comenzó cuando abandonó el cuadrilátero.