Celaya, Gto.- De 2023 a 2025, el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Celaya ha registrado un incremento significativo en la demanda de sus servicios, alcanzando casos de atención en edades muy tempranas desde los 12 años de edad.
En entrevista, el psicólogo Gerardo Abraham Bustos Rendón, director de la unidad, señaló que entre 2024 y 2025 se observó un aumento aproximado de 700 a 800 personas adicionales interesadas en recibir tratamiento.
Según el directivo, este alcance no debe verse únicamente como una señal de alerta, sino como el resultado de un menor “estigma social”.
Yo creo que más allá del incremento, visualizarlo como un punto rojo de alerta, creo que es importante entenderlo, que ya hay menos estigma social sobre el recibir ayuda profesional en temas de salud mental. Yo pienso a nivel personal que se deriva de esa parte, creo que es menos estigmatizante”, comentó.
Puntualizó que tan solo durante el año 2025, la unidad alcanzó la cifra de mil 803 usuarios atendidos.
Aunque el grupo de edad con mayor concentración de pacientes se encuentra entre los 18 y 30 años de edad con consumo de drogas como el cristal y la marihuana como las principales drogas de impacto, el CIJ ha extendido su cobertura de atención a menores.
Hemos llegado a recibir usuarios de 11 y 12 años de edad. Recientemente, creo que el más joven ha tenido unos 12 años.
Han llegado por múltiples variables, o sea, desde una falta de supervisión por parte de los padres, desde que no tiene un cuidador estable o que no tienen límites. Este último llegó por un caso de marihuana”, indicó.
Abraham Bustos destacó que un factor clave en la atención infantil es el diagnóstico de condiciones como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) el cual, de no tratarse a tiempo, puede derivar en el consumo de sustancias en la adolescencia como una forma de “cubrir” los síntomas de ansiedad o impulsividad.
El director destacó que la unidad ha optimizado sus estrategias de atención y por ello uno de los programas es el huerto terapéutico, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Testimonio: El impacto de la capacitación y el servicio
La labor del CIJ no solo impacta a los pacientes, sino también a quienes integran su red de trabajo. La psicóloga Carla Estefanía Rodríguez Contreras, voluntaria del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, compartió su experiencia tras un año de labor en la institución.
Contreras destacó que el Centro de Integración Juvenil le permitió recuperar la confianza en su práctica clínica y desarrollar habilidades en el manejo de grupos.
CIJ me dio la posibilidad de cambiar mi autoconcepto y descubrí que mis acciones impactan e importan”, concluyó la psicóloga, subrayando que la misión de la institución es atender la salud mental bajo principios de equidad, no discriminación y rigor científico.
Salud Mental
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y el Observatorio Nacional de Salud Mental, el panorama en México revela que aproximadamente el 30 % de la población presentará algún trastorno mental en algún momento de su vida, sin embargo, solo uno de cada cinco afectados recibe tratamiento especializado.
La brecha de atención sigue siendo uno de los mayores desafíos para el sistema público, ya que el tiempo promedio que transcurre entre la aparición de los primeros síntomas y la búsqueda de ayuda profesional puede oscilar entre los 4 y los 20 años dependiendo del trastorno. A nivel nacional, la ansiedad y la depresión se mantienen como los padecimientos más frecuentes, exacerbados en gran medida por las secuelas de la pandemia y las condiciones socioeconómicas.
Resulta fundamental destacar que en el país el presupuesto destinado a la salud mental históricamente ha rondado apenas el 2 % del presupuesto total de salud, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda que este sea de al menos el 5 % para garantizar una cobertura efectiva. Este déficit de recursos se traduce en una concentración de servicios en las grandes urbes, dejando a las zonas rurales y semiurbanas con un acceso limitado a psiquiatras y psicólogos clínicos.
La transición hacia un modelo de atención comunitaria, como el que operan los Centros de Integración Juvenil (CIJ), es clave para descentralizar el cuidado y abordar factores de riesgo desde la infancia. En México, el inicio del consumo de sustancias legales e ilegales ha descendido a edades escolares, lo que subraya la importancia de programas de prevención que no solo se enfoquen en la abstinencia, sino en el desarrollo de habilidades emocionales y la detección oportuna de trastornos del neurodesarrollo como el TDAH, que es un predictor significativo de conductas de riesgo.
La salud mental no debe entenderse solo como la ausencia de enfermedad, sino como un estado de bienestar que permite a los individuos contribuir a su comunidad, por lo que la reducción del estigma social, como se observa en Celaya, es el primer paso crítico para transformar la salud pública en el corazón del país.
LF