Con toda su sencillez y su sabiduría popular, Matthew McConaughey no cree que el mundo sea un escenario, sino una historia contada alrededor del fuego. "¿Estoy haciendo cosas que quiero que perduren? Sí. ¿Estoy intentando construir grandes hogueras en lugar de simples fogatas? Sí", dice el ganador del Oscar antes de recibir el premio Leyenda y Pionero de Variety en Filmland, Arkansas.
En los últimos 30 años, el actor ha mantenido viva esa llama en los multicines y en la televisión, con su papel nominado al Emmy en True Detective. Pero su mayor pasión sigue siendo otra: sus hijos con su esposa Camila Alves, Levi, Vida y Livingston. "Cuando tienes hijos, esa es la forma literal de volverte inmortal. Ellos siguen vivos, y la cuestión es cuánto de ti pueden llevar consigo", dice entre risas.
Con cada papel que elige, McConaughey mantiene esa pasión intacta. Llama desde Italia, donde acaba de terminar el rodaje de Positano, de Netflix, una comedia junto a Zoe Saldaña, quien interpreta a una ladrona rival. Rodar en la costa amalfitana, asegura, fue como unas vacaciones de trabajo.
Un apicultor y dos hermanos de ficción
Tras el verano europeo, el actor volverá a Estados Unidos para promocionar The Rivals of Amziah King, de Black Bear, y la serie de Apple TV Brothers, que lo reúne con su amigo Woody Harrelson. La producción, de ocho episodios y estreno el 23 de septiembre, los muestra interpretando versiones ficticias de sí mismos cuya amistad se tambalea al descubrir que podrían ser hermanos.
En The Rivals of Amziah King interpreta a un apicultor y músico de bluegrass que se reencuentra con su hija adoptiva y defiende su negocio de miel frente a las amenazas de su comunidad rural de Oklahoma. "Conozco a esta gente. Conozco este humor, y cómo el humor sana", explica. La cinta, aplaudida en el festival SXSW, llega a cines selectos este viernes.
Del aula a Movida del 76
Cuando observa a sus alumnos de la clase Del guion a la pantalla, en la Universidad de Texas, McConaughey ve reflejado su propio comienzo. Su filosofía como profesor es simple: intentarlo ya, sin esperar el momento perfecto. "Miro atrás y pienso: ojalá hubiera hecho más cosas mal antes, ojalá me hubiera equivocado más", confiesa.
Ese instinto lo llevó, en 1993, a su papel revelación en Movida del 76, la película de culto de Richard Linklater. "No sabía lo que estaba haciendo, pero tenía un instinto innato", recuerda sobre aquel rodaje, que define como el más generoso de su carrera.
Su primer protagónico llegó en 1996 con Tiempo de matar, junto a Sandra Bullock. "Estaba concentrado en mi trabajo", asegura sobre aquella etapa, previa a sus comedias románticas y a su resurgimiento en el cine independiente con títulos como El abogado del Lincoln y Mud.
Otro proyecto que hoy se valora distinto es Interstellar, de Christopher Nolan. "El décimo aniversario fue como si la película acabara de estrenarse", cuenta.
Desde 2008, McConaughey y Camila dirigen la fundación Just Keep Livin', que ayuda a estudiantes de secundaria de barrios marginales con programas gratuitos de ejercicio y bienestar mental. Esa misma satisfacción la encuentra al ver crecer a sus hijos, con quienes ya comparte set: el año pasado trabajó junto a Levi en El último autobús, de Apple TV. "Es un esfuerzo artístico convertirse en una persona segura de sí misma que cree en sí misma", concluye, fiel a su propia leyenda.