
Haiga sido como haiga sido (citando a un clásico), la presidenta Claudia Sheinbaum no pudo concretar la última reforma constitucional de gran calado heredada de López Obrador.
La Presidenta asegura que los intentos de reforma electoral habían sido “un mandato del pueblo’’, pero en realidad era una tarea pendiente heredada de la administración del tabasqueño que también lo intentó, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (la anterior, desde luego), se lo impidió.
En el escenario no se contempla alguna otra iniciativa de reforma a la Constitución que requiera del apoyo de los partidos satélites, el Verde y el PT, aunque nada se puede descartar.
Sheinbaum asegura que los senadores aprobaron el segundo intento de reforma electoral “lo que más le interesaba’’, que era la contención del gasto en Congresos locales y ayuntamientos.
Sin embargo, en la conferencia Mañanera de ayer, se le notaba molesta, incómoda por el hecho de no haber logrado que los senadores le aprobaran modificar la fecha de la consulta de revocación de mandato ni que pudiera hacer campaña a su favor.
La Presidenta se preguntó por qué los partidos de oposición no quisieron aprobar la reforma al artículo 35 Constitucional para modificar la fecha de la consulta de revocación, como si los argumentos esgrimidos hasta por sus supuestos aliados del PT carecieran de sustento.
Sheinbaum cumplió al intentar, en dos ocasiones, una reforma electoral de gran calado (la enchilada completa), aunque finalmente se quedó con la mitad.
La gente no castigará a los partidos que se opusieron a su reforma porque una y otra vez hemos demostrado ser un pueblo de cortísima memoria, a menos que desde ya comience una campaña con lonas y pintas exhibiendo a los traidores, como ocurrió en Oaxaca después del rechazo de la primera iniciativa.
¿Quién ganó o quién perdió? ¿Fue una derrota presidencial?
Quién perdió finalmente fue López Obrador que intentó reformar la Constitución para perpetuar en el poder a Morena; sus operadores estrella, heredados en el Legislativo a Sheinbaum, fallaron como también su aliado, el PT.
La Presidenta puede decir que cumplió su parte, y que los que no pudieron con el encargo fueron otros.
¿Habrá consecuencias?
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En los días posteriores al rechazo de la primera iniciativa de reforma electoral, la presidenta Sheinbaum se reunió con los líderes del Partido Verde.
El acuerdo para que los verdes apoyaran totalmente el Plan B, acordado con Arturo Escobar y Manuel Velasco, fue incluir en las encuestas que realizará Morena a partir de junio para elegir a sus candidatos a gobernadoras y gobernadores, a los mejores prospectos del partido del tucán.
Por eso, luego del acuerdo, Velasco salió y destapó a siete destacados militantes del Verde con posibilidades de ser gobernadores.
Un caso especial es el de Querétaro, considerado bastión panista, pero con un gobernador, Mauricio Kuri, al que parece no importarle mucho mantener para su partido la gubernatura.
Morena realizará la encuesta en la que, hasta hoy, figuran tres nombres: el del diputado federal Ricardo Astudillo, Santiago Nieto, titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y el exrector de la Universidad Autónoma de Querétaro, Gilberto Herrera, también diputado federal.
Astudillo es presidente del Verde en Querétaro y ha ganado cuatro de las cinco elecciones en las que ha competido; Nieto y Herrera son morenistas.
Las encuestas recientes colocan al candidato verde a la par de Santiago Nieto, que tiene mayor exposición mediática, pero que sigue sin prender entre el electorado queretano.
Ojo con Querétaro.
@adriantrejo