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Radar Inteligente
El Financiero 27 Mar, 2026 01:30

Los teatros y oportunistas en el IMSS

Aclarando lo obvio: casarse no es delito. El problema no es el matrimonio. El problema surge cuando la familia Palaviccini Castro participa dentro del mismo engranaje administrativo que toma decisiones, gestiona información sensible y administra recursos públicos.

Piquete en el café

Según correos electrónicos institucionales que ya circulan en algunas áreas del IMSS, habrían existido solicitudes cruzadas de información por parte de Magdalena Castro Onofre y su esposo, Guillermo Palaviccini Herrera, dirigidas a distintas áreas vinculadas con las prestaciones sociales. Información que no corresponde a sus atribuciones: operación de fideicomisos, información financiera, datos sobre proveedores e incluso solicitudes relacionadas con datos personales de usuarios y contratistas. Todo ello, además, mediante solicitudes con tonos despóticos y, en algunos casos, intimidatorios.

Desarrollando “negocios”

Pero dentro del instituto hay otro elemento que también llama la atención.

Trabajadores consultados aseguran que el matrimonio Palaviccini–Castro se presenta en algunas áreas como una especie de -inhale y exhale- “asesores expertos en desarrollo de negocios”, poniendo énfasis en “las utilidades” que deben generar las prestaciones sociales. Incluso, en LinkedIn, Guillermo Palaviccini Herrera se presenta públicamente como director de Desarrollo de Negocios del IMSS. ¡Así como lo están leyendo!

Un cargo curioso, sobre todo porque, de acuerdo con la propia estructura institucional del IMSS, ese puesto no existe. Aun así, se pavonea dentro y fuera del instituto, excediendo claramente sus atribuciones.

Así, este matrimonio sienta a proveedores, contratistas y empresarios con su jefe, el Dr. Mauricio Hernández, director general de Prestaciones Sociales, para obtener el espaldarazo a “los negocios”, gracias a la permisividad administrativa que han construido y al evidente desgaste con el que su superior parece desempeñarse, expresando incluso su deseo de jubilarse.

Por cierto, el instituto cuenta desde hace años con esquemas administrativos que permiten el uso comercial de sus instalaciones a través de fideicomisos para allegarse de recursos. Eso no tiene nada de irregular. El problema sería que estas conversaciones se estén llevando a cabo fuera de los procedimientos institucionales, con el fin de beneficiar intereses personales.

La obra podría llamarse así: Los oportunistas

Sucede con los deportivos, con las tiendas, los servicios funerarios, las guarderías, las instalaciones vacacionales y ahora también con los teatros.

Aunque no están para saberlo, les cuento que, en días pasados, este grupo impulsor de “negocios” reunió a Mauricio Hernández —saltándose todo procedimiento normal— con Morris Gilbert, prácticamente desplegando una alfombra roja a su paso. Lo inusual no es la reunión en sí, sino la forma: con bombo, platillo y trato preferencial.

A Magdalena Castro ya le brillaron los ojos, por lo que ya busca asignar múltiples teatros bajo una gestión que se presenta como cultural, pero que levanta serias dudas. (¿Se han preguntado por qué este personaje teatral ha sido desplazado de teatros públicos y privados? ¿O por las demandas que ha enfrentado?).

Todo lo anterior indigna y preocupa, porque el IMSS no es una empresa privada, aunque los Castro-Palaviccini parezcan manejarlo como tal. Se sabe que, tras la publicación de la columna anterior, ya se analiza cómo recolocar a Palaviccini. Al interior, incluso, se comenta que, si algo se sale del control de Magdalena Castro, actúa como reina de corazones: amenazando con cortar cabezas.

Conviene decirlo: si los teatros del IMSS están vacíos, no es por falta de interés del gremio, sino -redoble de tambores- porque sus costos resultan excesivos para las condiciones en que se encuentran.

Punta del iceberg

Tengo en mi poder oootra carta enviada a Zoé en la cual empleados del IMSS le solicitan su intervención por las prácticas de corrupción en la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales.

Las denuncias iniciales vs. Guillermo Palaviccini fueron interpuestas ante el Órgano Interno de Control Específico del IMSS, pero no hizo nada. Por lo que ya también los denunciaron ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, léase a Palaviccini y otros funcionarios quienes incurrieron en omisiones y acciones de protección ante hechos de corrupción.

Agárrense

Pues el año pasado la esposa de Palaviccini, María Magdalena Castro Onofre, titular de la Coordinación de Bienestar Social, fue suspendida por más de dos semanas por ese mismo OICE que meses después la exculpó de dicha sanción; no obstante, se habían materializado acciones que contravienen la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la normativa institucional y hasta la Ley Federal de Austeridad Republicana (Art 13), quedando evidenciada la omisión dolosa del OICE.

También denuncian que el coordinador de Relaciones Laborales, José Alberto Cerda Alcalá, quien firma como “lic” sin contar con cédula profesional al igual que Palaviccini, fue suspendido en un par de ocasiones, pero posteriormente rescindido y finalmente reinstalado por esa misma coordinación.

El cierre de la carta es durísimo y así se lee…“La solución tomada por Mauricio Hernández es un riesgo: movió a Palaviccini Herrera a la Unidad de Prestaciones Económicas intentando ocultar el conflicto de intereses y nepotismo”.

“Le pedimos encarecidamente que intervenga, ya que el saber de dichos delitos y no hacer lo conducente, más que una omisión sería una complicidad”.

Hoy es el Día Mundial del Teatro

Zoé Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Y si la agenda del evento que seguramente prepara el IMSS, con Zoé Robledo como actor principal, se modifica, será por lo escrito en esta columna.

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