Desde hace tiempo, las analogías con los calendarios académicos forman parte habitual del análisis sobre la evolución de las variables que conforman una determinada situación política. Es por eso por lo que, en los meses de Julio y Agosto, aparecen balances de lo sucedido en el último año y previsiones de lo que puede acontecer en el próximo "curso" político.
Entre septiembre de 2025 y julio de 2026 operaron algunos factores de continuidad muy potentes. Los mas conocidos y destacados: la inestabilidad de los apoyos parlamentarios que posee el actual gobierno de coalición (PSOE-Sumar) y la persistente negativa del PP y de Vox al reconocimiento de la legitimidad de la investidura de Pedro Sánchez después de las elecciones generales celebradas en el verano del 2023. La inexistencia de un nuevo proyecto presupuestario capaz de suscitar el apoyo mayoritario en el Congreso y las reiteradas peticiones de una convocatoria electoral anticipada formuladas por Feijoo y Abascal ejemplificaron los limites en los que se desarrollaron las dinámicas políticas durante estos últimos doce meses.
Si hubiese que subrayar las circunstancias mas novedosas vividas en este curso político que acaba de finalizar sería preciso citar, como mínimo, las tres siguientes: 1)El notable protagonismo asumido por la derecha judicial a través de la condena sufrida por el ex-fiscal general Álvaro García Ortiz, de la sentencia dictada contra el hermano de Pedro Sánchez y de la extravagante instrucción practicada por el juez Peinado respecto de Begoña Gómez. 2)La conformación de gobiernos de coalición entre el PP y Vox después de las citas electorales celebradas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. 3)La decisión adoptada por el partido que preside Núñez Feijóo favorable a compartir un futuro Ejecutivo estatal con la formación que lidera Santiago Abascal.
En estos meses, tomaron cuerpo algunas vulnerabilidades del gobierno de Pedro Sánchez que fueron objeto de un intenso aprovechamiento -habitualmente presidido por dosis obscenas de relato demagógico- por parte de la derecha política y también de la mediática. Las investigaciones por presuntas prácticas de corrupción a determinados cargos públicos del Partido Socialista alimentaron las dudas y la desconfianza en algunos sectores del universo electoral de ese partido. La política sobre la inmigración fue otro campo en el que operaron elementos que propiciaron desconcierto y confusión en el seno del tejido social que sustenta al actual gobierno de coalición. La reciente crisis provocada en Ceuta por la entrada de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos permitió constatar algunas evidencias: la persistencia de insoportables desigualdades en el interior de ese país africano a pesar de las ayudas exteriores recibidas en las últimas décadas; la utilización que viene haciendo el régimen encabezado por Mohamed VI de las tensiones asociadas a los movimientos migratorios para presionar a los poderes políticos del Estado español y de la UE; la situación de debilidad relativa en la que se encuentra el actual gobierno de coalición respecto de Marruecos a causa de los apoyos incondicionales que reciben sus autoridades por parte de Trump y de Netanyahu; la carencia -en el ámbito de la cuestión migratoria- de una posición unitaria y congruente con la defensa de los derechos humanos en el seno de la UE; la progresiva coincidencia entre las posiciones adoptadas por PP y Vox en esta materia, buscando prioritariamente el desgaste del Ejecutivo de Pedro Sánchez a corto plazo...
Formal y oficialmente, hoy sabemos algo que no se conocía con precisión en septiembre de 2025: si las cifras electorales lo permiten, PP y Vox formarán un bipartito en el transcurso del próximo año. Andalucía fue la última confirmación de esta hipótesis, anteriormente puesta en entredicho o negada por la mayoría de los dirigentes del PP. Juanma Moreno -que venía siendo casi una fotocopia de aquel Feijoo "centrado" que colocaron en la sede de la calle Génova para sustituir al defenestrado Pablo Casado- aceptó las hipotecas establecidas por el partido de Abascal, incluso aquellas referidas a las políticas contra la violencia de género. ¿Será capaz de aguantar Alberto Núñez a un vicepresidente -Abascal- y a varios ministros que poseen una agenda propia y un circuito de relaciones internacionales diferente al que tiene el PP? En realidad, ya estamos asistiendo a espectáculos surrealistas que resultan premonitorios: los consejeros de Vox en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León no irán a una reunión sectorial con la ministra de Juventud e Infancia mientras el PP anuncia que sí acudirá. Quien tenga algo de memoria recordará las descalificaciones que utilizaba Feijoo contra el gobierno gallego del PSdG y del BNG cuando se exteriorizaban algunas discrepancias entre ambas formaciones, de mucha menor relevancia de las que ahora protagonizan estos socios gubernamentales. Otra piedra mas en la pesada mochila de incoherencias que arrastra el ex-presidente de la Xunta.
En un período máximo de 12 meses se resolverá la gran incógnita sobre la próxima legislatura: ¿se cumplirán los pronósticos mayoritarios que anuncian un cambio de ciclo radical en la gobernanza del Estado o se activarán mecanismos defensivos suficientes en el cuerpo electoral para evitar semejante giro involucionista? @mundiario