El paratleta Nestor Hernández es uno de los más exitosos para el estado y uno de los más ganadores de la Olimpiada Nacional de 2025: cerró con siete medallas en ocho pruebas
La disciplina y la amistad son las características que describen a Néstor Hernández, paranadador queretano, quien llegó al deporte por su malformación en el brazo derecho, pero que rememora cuando entró a una alberca en una fiesta y, por querer meterse en la parte profunda, “me estaba ahogando; siento que ese es mi primer recuerdo de la natación”.
El paratleta es uno de los más exitosos para el estado: en la Olimpiada Nacional de 2025 cerró con siete medallas en ocho pruebas en que participó: dos de oro, dos de plata y tres de bronce.
“Los oros los gané en los 200 metros combinado y 100 metros pecho. Las de plata fueron en un relevo y en el 100 metros libre, y las de bronce fueron en 100 metros dorso, 400 (metros) dorso y 100 metros mariposa”.
Antes de llegar a la natación a los seis años, “Neto” practicó otros deportes, como futbol, taekwondo y karate, pero no le llamaron tanto la atención como el zambullirse en el agua.
“Empecé a competir a los 12 años. En la primera competencia no traje resultados, eso no me desmotivó, sino que me impulsó para mejorar en cada competencia”.
Las pruebas más fuertes para el queretano son los 100 metros pecho y los 200 metros combinados, que son las que más le gustan, por su técnica y velocidad.
La adrenalina de competir
A Néstor la natación lo ha llevado a conocer nuevos lugares y personas, pero la adrenalina que siente una vez que toca el agua es otra de las razones por las que le gusta el deporte, en el cual competirá en abril, en un Nacional.
Hernández no solo es un deportista de alto rendimiento, sino que combina esta actividad con sus estudios de Ingeniería en Mecatrónica, por lo que el equilibrar dos actividades es desgastante, pero le ha traído varias satisfacciones.
“La salud mental se trabaja de manera individual, es complicado, porque si te quieres enfocar en el puro deporte, tendrías que dejar la escuela; mientras que si quieres estar en la escuela, tendrías que dejar el deporte. Muchas personas hacen eso ya cuando entran a la universidad, ya que no pueden compaginar esas dos; yo ahorita estoy entre las dos. Sí, es un poquito de estrés mental, ya que tengo que estar pendiente de la natación o de la escuela”, agregó.
Los Ángeles 2028: el sueño
El queretano tiene un objetivo claro: llegar a los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, por lo que su preparación ha comenzado a aumentar por el inicio del ciclo olímpico.
“Ya estoy mentalizado; todavía me siento nervioso, pero me siento bien”.
Dentro del plan de trabajo también se tiene contemplado a los rivales que podrían ser una barrera para avanzar en las competencias, entre ellos se tiene identificado a cinco nadadores de Estados Unidos, Argentina y Canadá.
“Casi vamos parejos con los canadienses, estadounidenses, pero el argentino sí es el que está potente”.
Para lograr su sueño, Néstor comenzó este semestre con entrenamientos a doble sesión los lunes, miércoles y viernes; mientras que los martes y jueves solo acude por la tarde, sin olvidar su asistencia a la universidad. Cuando una competencia se acerca, se hace un plan de trabajo para poner a punto a los atletas.
“Desde que inicié en el deporte he avanzado mucho, aunque sí es pesado avanzar, porque sí cuesta bajar aunque sea solo un segundo en los tiempos”.
En el caso de los sacrificios personales que todo atleta de alto rendimiento realiza, Hernández cuenta no salir con sus amigos, disminuir sus descansos y no poder vacacionar como quisiera, pero afirma: “Si quieres estar como enfocado en un punto, la disciplina es importante”.
Un recuerdo para enmarcar
“Hace dos años, cuando gané la medalla de plata en los 200 metros combinado de la Serie Mundial en Jalisco, sería mi momento para enmarcar”, la importancia radica en que “Neto” volvió a bajar su marca de ese año de 2:37 a 2:34.
“En competencias locales te enfocas en que eres el mejor, pero cuando compites en otro lugar, dices: ‘Bueno, al parecer no’, pero me motiva para seguir mejorando y alcanzar o superarlos”.
En las competencias por equipo se trabaja buscando un equilibrio entre los más rápidos y los de mejor técnica, por lo que en la mayoría de las estrategias quien abre es el más rápido, los intermedios necesitan mantener el ritmo y el que cierra tiene que ser veloz. En el caso de Néstor, él es el encargado de cerrar las competencias.
“Cuando estás en el podio, sientes muchas emociones, orgullo, felicidad, el haber logrado un objetivo”, aunque también el color de la medalla influye en sus esfuerzos: “A veces algunos dicen: ‘Ya tengo una medalla, ya soy el mejor’, pero para otros es: ‘Obtuve una medalla, pero no es el tiempo que quisiera hacer, quisiera mejorar mucho más’”.
El seguir o no, una decisión difícil
La presión del alto rendimiento muchas veces lleva a los atletas al límite de replantearse si realmente vale la pena seguir en el deporte.
Una lesión, una descalificación o simplemente el ritmo de vida que llevan se vuelve pesado cada día.
“Una vez, como que se me juntaron varias cosas, entre el estrés y que me habían descalificado, por primera vez, en una prueba, en un Panamericano en 100 metros pecho; me estresé mucho. Ya no sabía si seguir o no… recapacitando, decidí seguir”.
Cada categoría de la paranatación tiene criterios específicos de descalificación, por lo que a veces el movimiento más simple es razón para eliminar todo el trabajo.
“En esa ocasión se me fue un poquito más el brazo, como alargándolo, fue como tomar cierta ventaja en el momento del toque. En las competencias no vas pensando en ello, más bien solo te enfocas en ti, en darlo todo y hacer las cosas bien”.
Nadar de la mano de su madre
En las competencias, el apoyo no solo es del público, sino de personas que desde el primer momento creyeron en el deportista y a las que no les importaron todos los sacrificios que ello implicaba.
“En las competencias sí he escuchado a mi mamá apoyando”, cuenta el atleta.
Marcela Ramírez ha sido el salvavidas que ha mantenido a Néstor a flote, pues desde el primer ha apostado todo por su desarrollo deportivo.
“Estoy muy contenta, muy orgullosa al ver que su discapacidad no lo ha limitado en absolutamente nada”, señala su orgullosa madre.
Durante estos 15 años, Marcela ha tenido que repartir sus tiempos entre las actividades de sus hijos, pero explica: “Lo he disfrutado mucho. El mundo de la discapacidad es otro panorama, muy diferente a lo que uno cotidianamente ve”.
En las competencias, los nervios sobresalen, pero la felicidad de ver a su hijo competir hace que todo valga la pena y más cuando obtiene las medallas.
“Los triunfos se festejan con muchos abrazos y sentimientos, sobre todo mucho orgullo, aunque no saque medalla, de todas formas es una persona que siempre estamos muy orgullosos del trabajo que realiza día con día, no solamente en el deporte, sino en su vida diaria y en la cuestión escolar”, expresó.
Para finalizar, Néstor contó cómo se ve en 10 años: “Trabajando en otro país y posiblemente compitiendo como hasta los 35 años”.