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Yucatan 27 Mar, 2026 04:00

Miguel Canto y Martín Vargas, inolvidables: Emotiva llamada del chileno al ídolo yucateco

Miguel Canto y Martín Vargas

Desde Santiago de Chile, una voz muy fuerte dice por medio del celular: “Te respeto, te admiro, porque eres el mejor peso mosca del boxeo”.

Es Martín Vargas, el mejor púgil de aquel país, que quiso contactar al que es considerado el “más grande peso mosca de la historia”, el yucateco Miguel Canto.

Desde su hogar, en Jardines Miraflores, el que hiciera 15 defensas de la diadema de los pesos moscas (14 exitosas), en convalecencia desde hace meses por problemas cerebrales, escucha el mensaje, corto, pero emotivo, de un peleador al que venció dos veces en el ya lejano 1977.

Miguel Canto y Martín Vargas, cuando se enfrentaron en Mérida en 1977 por la corona de los pesos moscas
Emotivo momento en que se contactaron por videollamada el chileno Martín Vargas y Miguel Canto, su verdugo en las dos peleas que sostuvieron en 1977 por el cetro mundial mosca. Arriba, Vargas, de boina, en su mensaje telefónico

Fue Martín quien contactó a Sergio Canto Sosa, hijo de la leyenda mexicana, porque tenía grandes deseos de “decirle a tu padre todo lo que representó para mi carrera, no fui campeón del mundo porque él estaba allá”.

Y pactaron una cita para platicar por medio de una videollamada, aprovechando las nuevas tecnologías. Invitaron a Diario de Yucatán.

Martín Vargas, hoy con 71 años, retó a Canto para arrebatarle el cetro mosca. Y fueron un par de peleas de altísimos vuelos, en México y en Chile, acaparando reflectores en ese 1977.

El “Maestro” desde Mérida, con su esposa Irma e hijo Sergio Canto Sosa

Se enfrentaron la primera vez el 17 de septiembre en el Parque Carta Clara de Mérida, donde Canto ganó por fallo unánime, y el yucateco dio otra oportunidad, en su propia tierra, el 30 de noviembre del mismo año, en una noche de locura en el Estadio Nacional de Santiago, donde mantuvo firme su reinado el esgrimista mexicano. Ambos veredictos tuvieron su controversia por lo cerrado que fueron las dos peleas, en una época en que los combates titulares eran a 15 vueltas, y en que no duraban mucho en volver a pelear, como se puede apreciar en el que entre una y otra de las contiendas Canto-Vargas fueron con poco más de dos meses de diferencia. Era otra época.

Martín agradeció a Miguel y la familia por haber aceptado la videollamada. Canto, que casi no puede expresarse hablando, ante sus problemas de salud, miraba al chileno emocionado. “Yo creo que Miguel Canto es un caballero (deletreando la expresión) y quiero decirlo a la afición deportiva, has sido el mejor de los mejores moscas del mundo, siempre lo he dicho personalmente a la gente que me habla de tu persona, siempre digo que es el mejor boxeador de la historia”. Lo probó dos veces y en las dos, Canto ganó.

Canto Solís mostraba emociones en la llamada, como cuando pudo ver desde la laptop del reportero fotos originales de la pelea entre él y Vargas en septiembre de 1977 en el Carta Clara.

En palabras, es poco lo que dice el que fuera monarca de enero de 1975 a marzo de 1979, cuando perdió por decisión dividida en Busan, Corea del Sur, ante Chan Hee Park. Igual se quedó mirando fijamente una imagen en que evade un puñetazo del japonés Jiro Takada que se ve abanicando la brisa abruptamente en el Carta Clara. Canto, como dice Vargas, era un verdadero maestro en el arte de boxear.

Miguel Canto mirando una foto del Diario de su defensa ante el nipón Jiro Takada

Vargas ya en otras ocasiones, años atrás, incluso llamando al Diario, había intentado contactar a Miguel Canto, a quien siempre le había mostrado esa admiración y respeto que ayer le reiteró en la videollamada. Con su boina, que le es inseparable, Martín Vargas (24 de enero de 1955, Osorno, Chile), se notaba eufórico por la llamada. Y es que la leyenda chilena celebra cada que puede, especialmente tras sufrir, en 2024, en Villa Capri de Maipú, un grave accidente, al ser atropellado por una motocicleta.

Y ahora que está recuperado, es que pudo contactar a Sergio Canto, uno de los hijos del “Maestro” de los moscas, acompañado ayer por Irma Rodríguez, la esposa del famoso expeleador, y Christian, su joven enfermero, que igual realiza una labor titánica.

Después de la emocionante plática, Miguel Canto se bebió un vaso de refresco para recargar pilas. La tarde lo merecía.— Gaspar Silveira

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