El Gobierno de Abelardo de la Espriella apenas ha cumplido unas semanas y ya afronta su primera crisis política. El epicentro no está en la Presidencia ni en una disputa de sus iniciativas en el Congreso, sino en la imagen de uno de sus ministros clave, Jaime Andrés Beltrán, titular de Vivienda, fotografiado descansando frente al mar en Santa Marta mientras miles de damnificados por el terremoto siguen sin casa y el Ejecutivo intenta poner en marcha la reconstrucción de las zonas devastadas.
Beltrán, exalcalde de Bucaramanga, es precisamente el ministro al que De la Espriella había confiado la ejecución del Plan Milagro de Reconstrucción, concebido como una alianza entre el Gobierno, los constructores, el sector financiero, las aseguradoras y las administraciones territoriales para levantar de nuevo las localidades golpeadas por el seísmo. Ahora, ese plan corre el riesgo de quedar asociado a una polémica que ha unido a adversarios de izquierda y críticos de la derecha.
Las imágenes difundidas durante el fin de semana muestran a Beltrán descansando en una residencia de lujo frente a la playa de Santa Marta. El terremoto de magnitud 7,4 ha dejado una emergencia de enormes proporciones. El último balance citado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) contabiliza 127.608 viviendas dañadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, con especial incidencia en los departamentos del Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca.
En un país donde más del 90 % de las viviendas no dispone de un seguro frente a terremotos, la reconstrucción depende en buena medida de la capacidad del Estado para responder. Y el Ministerio de Vivienda ocupa un lugar central en esa operación.
Beltrán respondió defendiendo que no se encontraba de vacaciones y explicó que había querido pasar unas horas con su esposa y sus hijos, a quienes llevaba varios días sin ver, antes de continuar con sus obligaciones. “No podemos olvidar que detrás del ministro hay un padre, hay un esposo, hay un hijo”.
? #ATENCIÓN | PIDEN LA SALIDA DEL MINISTRO DE VIVIENDA ?? En la plenaria del Senado, la senadora Jennifer Pedraza pidió al presidente Abelardo de la Espriella retirar al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, por su manejo frente a los damnificados del terremoto. La… pic.twitter.com/wy0N5R8GBn
— ElTrino.Co (@EltrinoCo) August 19, 2026
La oposición encuentra su primer látigo
El Pacto Histórico ha convertido el episodio en su primera gran ofensiva contra el nuevo Ejecutivo. La bancada opositora ha registrado una moción de censura contra Beltrán y cuenta, según las informaciones disponibles, con alrededor de 40 firmas. La iniciativa está promovida por representantes del Pacto, entre ellos Alejandro Toro y María Fernanda Carrascal, que ha defendido que las responsabilidades de un ministro no desaparecen durante una emergencia.
La oposición argumentan que mientras miles de colombianos buscan dónde dormir, el responsable de la política de vivienda no debería proyectar una imagen de desconexión. La izquierda ha encontrado así un argumento para cuestionar al nuevo Gobierno apenas iniciado su mandato, sin necesidad de entrar todavía en debates más complejos sobre la reconstrucción. Pero lo más incómodo para De la Espriella es que las críticas no proceden únicamente de sus adversarios.
El episodio ha generado reproches dentro del espectro político que respalda o simpatiza con el nuevo Gobierno. La senadora Jennifer Pedraza, del centrista Dignidad y Compromiso, reclamó incluso al presidente que destituyera al ministro si su prioridad era “irse de vacaciones a la playa”. Desde la derecha, el diputado del Centro Democrático Daniel Briceño reclamó “orden, responsabilidad y seriedad”. Su compañero de filas, el senador Andrés Forero, lamentó que “el desatino y la falta de criterio de un ministro empañe la gran gestión que ha hecho el Gobierno para atender la crisis del terremoto”.
#ACTUALIDAD | El ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán (@soyjaimeandres) se disculpó tras su viaje a Santa Marta durante este fin de semana y señaló que “no solamente hay el deseo de trabajar por el país, sino también el deseo de disculparme con todas las familias que se… pic.twitter.com/VykPobXvqO
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De la Espriella había puesto a Beltrán al frente de la reconstrucción
La controversia adquiere mayor gravedad porque Beltrán no es un ministro periférico en la respuesta al terremoto. De la Espriella lo había situado al frente del Plan Milagro, una de las primeras grandes iniciativas de su recién estrenada Presidencia. El proyecto pretende movilizar simultáneamente al sector público y al privado para reconstruir viviendas y recuperar las zonas devastadas. El Gobierno plantea incorporar a constructores, bancos, aseguradoras, gobernadores y alcaldes en una operación de reconstrucción de gran escala.
El propio presidente ha tratado de transmitir una imagen de presencia territorial. Durante los primeros días de la emergencia se desplazó a las regiones más afectadas, especialmente al Chocó, y desplegó a buena parte de su gabinete sobre el terreno. La intención de De la Espriella era que el nuevo Gobierno apareciera junto a los damnificados y no encerrado en los despachos de Bogotá.
En enero de 2021, durante la pandemia, Beltrán había criticado al entonces alcalde de Bucaramanga por salir de vacaciones. Su argumento fue que quien asume una responsabilidad pública no puede abandonar sus obligaciones en mitad de una emergencia. “Usted tuvo el respaldo de mucha gente que creyó en su proyecto, no les dé la espalda”, llegó a reprochar entonces. Ahora, sus adversarios utilizan aquellas palabras contra él. La política tiene una memoria especialmente cruel cuando las declaraciones del pasado pueden convertirse en un espejo del presente.
El Gobierno intenta que la polémica no se coma la reconstrucción
El gran problema para De la Espriella es que la controversia llega cuando necesita concentrar toda la atención en la reconstrucción. La emergencia exige resolver cuestiones mucho más materiales que la crisis política: alojamiento temporal, evaluación estructural de edificios, reconstrucción de viviendas, restablecimiento de carreteras y servicios públicos y coordinación con las autoridades locales.
El Plan Milagro pretende ser precisamente la arquitectura para abordar esa segunda fase. El presidente ha defendido una reconstrucción que no se limite a entregar ayudas de emergencia, sino que permita recuperar las comunidades afectadas.
La moción de censura representa, por tanto, algo más que un castigo parlamentario a un ministro por unas fotografías. Es el primer test político del Gobierno de De la Espriella. El Pacto Histórico ha encontrado una oportunidad para instalar la idea de que el nuevo Ejecutivo no está a la altura de una tragedia que exige dedicación absoluta. La oposición puede utilizar el episodio para intentar transformar una controversia personal en un juicio político sobre las prioridades del Gobierno. @mundiario