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Mundiario 19 Aug, 2026 00:30

"No hay manera humana", el telón de acero de la sanidad española

José Ramón González Juanatey es, desde julio, candidato final a presidir la Federación Mundial del Corazón, la organización que agrupa a las principales sociedades de cardiología del planeta. La elección se resuelve en los próximos meses, y el cardiólogo compostelano llega a ella con un argumento que repite desde hace años: la salud cardiovascular es, sobre todo, una cuestión de equidad.

Es agosto, y miles de gallegos y españoles se desplazan estos días entre comunidades autónomas por vacaciones. Pocos saben que, si les ocurre algo lejos de casa, el sistema sanitario que los atenderá no tiene forma de consultar su historial médico. Es exactamente el problema que Juanatey plantea en El Podcast de MUNDIARIO, con un ejemplo que retrata mejor que cualquier estadística el estado de la sanidad española.

"No hay manera humana"

Juanatey lo cuenta con un caso hipotético que podría ser el de cualquier viajero de estas fechas: alguien de Galicia sufre un accidente en Ponferrada. Lleva un stent y toma antiagregantes, un tratamiento que no puede interrumpirse sin riesgo. En el hospital que lo atiende, nadie lo sabe.

"No me muero de que me rompa la crisma, me muero porque mi stent se trombosó, tengo un infarto y me muero. Ya han pasado varios casos."

La causa no es técnica, sino política: España tiene diecisiete sistemas de historia clínica electrónica que no se comunican entre sí. Galicia cuenta con un modelo propio, unificado, desde hace más de veinte años. Pero basta cruzar a la comunidad autónoma vecina para que esa información deje de existir para cualquier médico.

"Si tú eres gallego y te vas mañana a Barcelona y te pasa algo, nadie tiene ni idea de tu historia clínica. No hay manera humana".

Del código infarto a la opacidad que sigue ahí

Juanatey ya demostró, como presidente de la Sociedad Española de Cardiología, que estos problemas tienen solución cuando hay voluntad de transparencia. Impulsó la publicación de las diferencias de mortalidad por infarto entre comunidades autónomas, una decisión que le costó críticas de colegas y de algún político, acusado de "crear alarma social". El resultado fue el contrario: las ocho comunidades que carecían de un protocolo de atención al infarto organizado lo implantaron en menos de un año.

Ese antecedente es, para Juanatey, la prueba de que medir y publicar resultados no debilita el sistema público, sino que lo obliga a mejorar. La paradoja es que, quince años después, la interconexión de las historias clínicas sigue sin resolverse. Europa trabaja ya en un plan de salud cardiovascular que incluye una historia clínica electrónica compartida entre países. "Pero si en España hay diecisiete territorios que no dialogan entre sí, pretender una historia clínica europea única sería un avance enorme", advierte.

La sanidad pública como garantía de equidad

Para Juanatey, la sanidad pública es "el mayor logro social de España", y su argumento se apoya en algo muy simple: en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago, el paciente con más recursos del área y el que tiene menos reciben el mismo tratamiento. Ese principio, sostiene, es lo que distingue a un sistema como el español de otros donde enfermar puede significar arruinarse.

La prevención, insiste, es la palanca más eficaz para sostener ese modelo: más del 80% de las enfermedades cardiovasculares prematuras se pueden evitar con ejercicio físico, buena higiene del sueño y el abandono del tabaco. Pero el riesgo no se reparte igual entre toda la población. En Galicia, un trabajador manual sin cualificación tiene hasta cinco veces más probabilidades de sufrir un infarto que un universitario con buena renta, y la obesidad infantil es casi el doble de frecuente en los hogares con menos ingresos.

El desperdicio de talento

Juanatey señala otro problema que, a su juicio, España no quiere mirar de frente: la jubilación forzosa de profesionales que siguen en plena capacidad. Cita el caso de investigadores gallegos de referencia internacional que han tenido que abandonar sus proyectos al cumplir la edad reglamentaria, sin que exista un sistema de reevaluación que sustituya el límite cronológico fijo. "La sanidad pública y la educación pública están haciendo un desperdicio de talento enorme", resume.

Su propuesta no es alargar la edad de jubilación sin más, sino medir: cuánto conocimiento, cuántos recursos y cuántos proyectos de investigación aporta cada profesional a lo público, con independencia de los años que lleve en el sistema.

Una candidatura con un mensaje de fondo

La candidatura de Juanatey a la Federación Mundial del Corazón no es ajena a todo esto. Su programa insiste en que las enfermedades cardiovasculares tienen una dimensión social que la medicina no puede resolver sola, y en que la transformación digital y la transparencia de resultados son, más que una mejora técnica, una cuestión de justicia sanitaria.

Recuperar ahora esta conversación de El Podcast de MUNDIARIO permite entender, con datos y con casos concretos, por qué su candidatura ha generado tanto respaldo internacional. Es también la tercera pieza de una serie que ha repasado ya la entrevista con Fernando González Laxe sobre la economía azul de Galicia y la conversación con Augusto César Lendoiro a propósito del regreso del Deportivo a Primera División. El episodio completo con José Ramón González Juanatey está disponible en MUNDIARIO para quien quiera escuchar, con todo detalle, por qué compromiso es la palabra que él mismo elige para resumir su legado. @mundiario

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