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Mundiario 20 Aug, 2026 01:28

Un derrumbe minero en la República Centroafricana sepulta a más de 100 personas

El colapso de una mina de oro en la República Centroafricana ha provocado una de las tragedias mineras más graves registradas recientemente en el país. Más de 100 cuerpos habían sido recuperados este miércoles tras el derrumbe ocurrido en Zamboye, una pequeña localidad situada en el oeste del país, a unos 50 kilómetros de Baboua y próxima a la frontera con Camerún.

La cifra todavía no puede considerarse definitiva. Las autoridades desconocen cuántas personas se encontraban en el interior de la explotación cuando se produjo el derrumbe y los equipos de rescate continúan buscando supervivientes y recuperando cadáveres. Hay trabajadores que permanecen atrapados bajo toneladas de tierra y escombros.

El accidente se produjo durante la tarde del martes. Según las primeras investigaciones, varios túneles subterráneos se habrían desplomado, provocando posteriormente el hundimiento de parte del terreno. La fiscalía de Baboua ha abierto una investigación para determinar las circunstancias exactas del siniestro.

La explicación preliminar apunta a un fallo estructural de los túneles donde trabajaban los mineros. El terreno terminó cediendo y sepultó a quienes se encontraban en la explotación.

Imágenes difundidas en redes sociales, cuya autenticidad no ha podido ser verificada de forma independiente, muestran aparentemente el momento en que una masa de tierra se desprende de una ladera y cae sobre un grupo de personas. Algunos trabajadores intentan escapar mientras otros quedan atrapados.

Un minero identificado como Cédric Mbango describió la escena como "catastrófica" y explicó a la AFP que el terreno se vino abajo completamente. La dificultad para establecer un balance definitivo responde a un problema habitual en este tipo de explotaciones: no existe un registro fiable del número de personas que trabajan en ellas. Los mineros pueden entrar y salir durante la jornada y las explotaciones artesanales funcionan con frecuencia fuera de sistemas formales de supervisión.

Por eso, aunque distintas fuentes locales, la Cruz Roja y responsables del sector minero sitúan el número de fallecidos por encima de 100, el balance podría aumentar conforme avance la operación de rescate.

Una tragedia que también afecta a Camerún

La proximidad de la frontera convierte este accidente minero en una problemática internacional que trasciende los límites de la República Centroafricana. Dado que numerosos ciudadanos cameruneses trabajaban en la explotación de Zamboye, las autoridades de la región Este de Camerún ya han identificado a varias víctimas y coordinan esfuerzos con el gobierno centroafricano para recuperar y repatriar los cuerpos.

Al respecto, el gobernador de dicha región camerunesa, Grégoire Mvongo, aseguró que ambos países mantienen una estrecha colaboración para gestionar el impacto de la tragedia, detallando en las primeras informaciones que entre cuatro y cinco cuerpos de sus connacionales ya han sido trasladados con éxito.

La tragedia pone de manifiesto además la dimensión transfronteriza de la minería artesanal de oro. En zonas rurales donde la frontera es porosa y las oportunidades económicas son escasas, los trabajadores se desplazan allí donde aparecen nuevos yacimientos o explotaciones abandonadas.

En la República Centroafricana, miles de personas trabajan en explotaciones mineras de pequeña escala, muchas de ellas con escasa capacidad técnica, protección limitada y controles de seguridad insuficientes. El sector del oro ha adquirido especial importancia durante la última década. Parte de los trabajadores que anteriormente dependían de la extracción de diamantes se desplazaron hacia el oro, aumentando la actividad en diferentes regiones del país.

La consecuencia es un modelo de explotación en el que la necesidad económica pesa más que la seguridad. Las minas artesanales pueden presentar túneles inestables, excavaciones profundas, ausencia de sistemas de ventilación, escasa protección personal y estructuras improvisadas. En estas condiciones, una modificación del terreno o el colapso de una galería puede desencadenar un accidente prácticamente imposible de controlar.

La minería también puede continuar después de que una empresa abandone una explotación. Los huecos y túneles quedan abiertos y posteriormente pueden ser reutilizados por trabajadores independientes. Ese fenómeno incrementa el riesgo porque las estructuras abandonadas pueden haber perdido estabilidad sin que exista una evaluación técnica previa.

 

The death toll from a gold mine collapse in a western part of Central African Republic has risen to more than 100, a Red Cross volunteer involved in relief efforts and a local official said Wednesday. https://t.co/V7Jmbt3cCN pic.twitter.com/yDNLvUmEfX

— ABC News (@ABC) August 20, 2026

Una sucesión de accidentes en 2026

La gravedad del accidente de Zamboye se intensifica al ocurrir en un país severamente golpeado por la siniestralidad minera recurrente a lo largo del año. Este trágico evento se suma al colapso registrado en junio en el yacimiento de oro de Be-Mbari, ubicado también cerca de la frontera con Camerún, el cual cobró la vida de decenas de personas. Asimismo, los antecedentes recientes de la región incluyen un deslizamiento en marzo en la explotación minera de Ngourroum que dejó siete fallecidos, y otro accidente previo ocurrido en febrero en la localidad de Gordi que causó alrededor de 20 muertes.

El patrón resulta significativo: no se trata únicamente de una tragedia puntual, sino de la repetición de accidentes graves en un sector caracterizado por condiciones de seguridad deficientes. Las autoridades han anunciado investigaciones, pero el problema estructural permanece mientras continúe existiendo una enorme diferencia entre la regulación formal y la realidad económica de las zonas mineras.

La minería artesanal es difícil de erradicar porque cumple una función económica fundamental para miles de familias. En regiones donde el empleo formal es escaso, extraer oro puede representar una de las pocas posibilidades de obtener ingresos. Prohibir determinadas explotaciones sin ofrecer alternativas puede empujar simplemente a los trabajadores hacia otras minas clandestinas.

Ahí se encuentra uno de los principales problemas de la República Centroafricana: la legislación puede prohibir o restringir determinadas actividades, pero la pobreza y la demanda de oro mantienen vivo el mercado.

El resultado es una cadena difícil de controlar: trabajadores necesitados, explotaciones informales, estructuras inestables y una capacidad estatal limitada para inspeccionar miles de puntos de extracción.

Tras el derrumbe, los equipos de emergencia comenzaron a retirar tierra y escombros para localizar a los desaparecidos. Sin embargo, las labores de rescate también presentan un riesgo considerable. El empleo de maquinaria pesada permite avanzar con mayor rapidez, pero puede provocar nuevos desprendimientos o destruir espacios donde todavía haya supervivientes.

Las autoridades de la República Centroafricana han reconocido la necesidad de recibir ayuda internacional para afrontar una operación que supera las capacidades habituales de una comunidad rural. @mundiario

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