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Mundiario 20 Aug, 2026 14:57

Yeremay y el dilema del Deportivo: retener a su estrella o abrir la puerta al futuro

Durante años, el Deportivo de A Coruña soñó con regresar a Primera División. Ahora que ese objetivo ya es una realidad, el club afronta un desafío muy distinto: demostrar que también sabe comportarse como una entidad de la máxima categoría. La situación de Yeremay Hernández representa la primera gran prueba de ese nuevo estatus.

Las declaraciones del presidente del Hull City, Acun Ilicali, asegurando que las conversaciones para incorporar al futbolista están avanzadas, han colocado de nuevo al extremo canario en el centro del mercado. Sin embargo, entre el ruido exterior y la realidad que se vive en Abegondo sigue existiendo una distancia considerable. Mientras desde Inglaterra se habla de una operación próxima a resolverse, desde A Coruña el Deportivo insiste en que no ha recibido ninguna propuesta formal y que el futbolista continúa formando parte del proyecto.

La imagen del entrenamiento de esta semana resulta, en ese sentido, casi simbólica. Yeremay trabajó con absoluta normalidad junto al resto de sus compañeros, sonriente y plenamente integrado en la dinámica del grupo. Nada en el césped transmite la sensación de un jugador que haya decidido abandonar el club de manera inminente. Otra cuestión distinta es que el mercado siga llamando a su puerta.

La incertidumbre ya pesa más que los rumores y el Deportivo solo contempla una salida en condiciones excepcionales

Sería ingenuo pensar que un futbolista de 23 años, con un enorme potencial y seguido desde hace meses por clubes de varias ligas europeas, no escuche esas propuestas. Ya ocurrió anteriormente con el Como italiano y con el Sporting de Portugal, cuya oferta fue rechazada cuando el Deportivo todavía militaba en Segunda División. El ascenso ha modificado por completo el escenario económico y deportivo. Hoy el Deportivo negocia desde una posición mucho más sólida.

La cláusula de rescisión, situada en una cifra cercana a los 140 millones de euros, funciona como un mensaje dirigido a todo el mercado: el club no necesita vender y solo contemplaría una salida si confluyeran dos circunstancias muy concretas. La primera, una oferta verdaderamente extraordinaria. La segunda, que el propio futbolista manifestara de forma inequívoca su voluntad de marcharse. Hasta el momento ninguna de esas condiciones parece cumplirse.

Pero el problema ya no reside únicamente en el mercado. También existe una preocupación creciente alrededor del estado físico del jugador. Yeremay lleva prácticamente tres meses sin disputar un partido oficial. Desde el ascenso certificado en Valladolid no ha vuelto a competir. Durante toda la pretemporada permaneció al margen de los amistosos y tampoco estuvo disponible en el estreno liguero. Su recuperación de la pubalgia continúa avanzando con prudencia mediante un tratamiento conservador que pretende evitar una intervención quirúrgica.

La cautela tiene lógica. La temporada apenas comienza y Antonio Hidalgo ha insistido en que no tiene sentido acelerar plazos que puedan comprometer el resto del curso. Sin embargo, el tiempo también juega en contra. Cada semana sin competir alimenta las dudas sobre cuándo volverá a verse al futbolista que maravilló la pasada temporada con once goles, diez asistencias y una capacidad para desequilibrar partidos prácticamente única en el fútbol español. Ese es probablemente el verdadero motivo de la inquietud que recorre al deportivismo.

No se trata solo de conservar un activo de enorme valor económico. Yeremay simboliza buena parte del nuevo proyecto deportivo. Es el jugador alrededor del cual muchos aficionados imaginan la permanencia, el crecimiento del equipo y la consolidación del regreso a Primera. Su ausencia pesa incluso cuando el equipo consigue resultados positivos, porque representa algo más difícil de sustituir que el talento: la ilusión.

Una presión innecesaria

En ese contexto, las declaraciones llegadas desde Inglaterra añaden una presión innecesaria a un futbolista que todavía no ha podido demostrar sobre el césped cuál puede ser su dimensión en la máxima categoría. Resulta razonable que clubes extranjeros intenten adelantarse antes de que su cotización vuelva a dispararse. También es comprensible que el Deportivo proteja uno de los mayores patrimonios deportivos surgidos de su cantera en muchos años.

La serenidad será ahora el mejor aliado de todas las partes. El club debe mantener la coherencia del mensaje que ha venido defendiendo durante todo el verano. El jugador necesita concentrarse exclusivamente en recuperar su mejor versión. Y los posibles compradores tendrán que comprender que el Deportivo ya no atraviesa la etapa en la que vender a su mejor futbolista era una necesidad económica.

Los próximos días probablemente aclararán el panorama. Pero, mientras no exista una oferta que satisfaga al club y una voluntad expresa del futbolista de iniciar una nueva etapa, la principal noticia para el deportivismo seguirá siendo otra: que Yeremay vuelva a sentirse plenamente futbolista. Porque, por encima de cualquier cifra, el mayor fichaje que puede realizar el Deportivo este verano es recuperar cuanto antes al jugador que mejor representa sus ambiciones en Primera División. @mundiario

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