Las catadoras de Hitler llevan a la pantalla una de las historias más inquietantes y poco conocidas de la Segunda Guerra Mundial: la de un grupo de mujeres obligadas a probar los alimentos destinados a Adolf Hitler para comprobar que no estuvieran envenenados. La película, dirigida por Silvio Soldini, está basada en la novela La catadora, de Rosella Postorino, inspirada a su vez en hechos reales.
La historia se desarrolla en el otoño de 1943 y sigue a Rosa Sauer, interpretada por Elisa Schlott. Después de huir del Berlín bombardeado, Rosa se refugia en un pequeño pueblo donde viven sus suegros. Allí descubre que, en un bosque cercano, se encuentra la llamada Guarida del Lobo, uno de los cuarteles generales de Hitler.
El miedo se convierte entonces en parte de la rutina. Rosa y otras mujeres son reclutadas para degustar los platillos que serían enviados al Führer. Cada comida representa un riesgo mortal, pues nunca saben si el siguiente bocado podría contener veneno. En medio de esta situación extrema, las mujeres desarrollan vínculos de solidaridad, pero también enfrentan desconfianza, rivalidades y dilemas morales.
La cinta evita convertir la historia en un relato bélico tradicional y centra su atención en la experiencia cotidiana de estas mujeres. El simple acto de sentarse a comer adquiere una dimensión perturbadora: alimentarse deja de ser una necesidad y se transforma en una posible sentencia de muerte.
Uno de los elementos más llamativos de la producción es su conexión con Margot Wölk, una mujer alemana que reveló en sus últimos años de vida que había formado parte de este grupo. Wölk contó su experiencia en 2012, cuando tenía 95 años, y fue identificada como la única de aquellas mujeres que sobrevivió al final de la guerra.
El reparto también incluye a Max Riemelt y Alma Hasun, mientras que Soldini construye una atmósfera marcada por la tensión, el aislamiento y la incertidumbre. La producción es una coproducción entre Italia, Bélgica y Suiza y tiene una duración aproximada de 123 minutos.
Las catadoras de Hitler llegó a los cines en 2026 y propone mirar el nazismo desde una perspectiva íntima y femenina, lejos de los grandes campos de batalla. Más que contar una historia sobre la comida de Hitler, la película explora hasta dónde puede llegar el instinto de supervivencia cuando la vida cotidiana queda atrapada bajo el control de un régimen totalitario. @mundiario