El desplome de la actividad comercial y la parálisis del sector turístico han transformado la emergencia humanitaria de Ceuta en un desafío económico directo para el Gobierno de España. Tras la entrada masiva de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos a finales de julio, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, viaja a la ciudad autónoma para reunirse con los agentes sociales frente a un panorama crítico: las reservas turísticas de agosto se han hundido un 90% y la Cámara de Comercio estima pérdidas de hasta 27,7 millones de euros.
Ese es el contexto del viaje que realizará este lunes el vicepresidente primero, que se reunirá con el Gobierno de Ceuta, organizaciones empresariales, agentes sociales y compañías locales para concretar un paquete de medidas de apoyo. La visita pretende convertir en medidas económicas una respuesta que hasta ahora se había concentrado principalmente en la emergencia humanitaria y el dispositivo de seguridad.
La cuestión de fondo es cuánto ha costado realmente la crisis a una economía especialmente sensible a cualquier alteración de los flujos fronterizos y comerciales y, sobre todo, si las ayudas anunciadas serán suficientes para compensar pérdidas que algunas organizaciones empresariales sitúan en decenas de millones de euros.
La primera cifra que aparece sobre la mesa es de al menos 15 millones de euros para reactivar el comercio. El mecanismo estudiado combina tres instrumentos: rebajas fiscales, reducciones de las cotizaciones a la Seguridad Social y ayudas directas destinadas a compensar parcialmente el lucro cesante provocado por la crisis.
La estructura es significativa porque el Gobierno no parece plantear únicamente una inyección presupuestaria directa. Se estudia también reducir temporalmente costes empresariales para facilitar que los negocios puedan recuperar actividad y mantener empleo.
El comercio y la hostelería son dos de los sectores que más rápidamente perciben cualquier descenso de la movilidad. Durante la crisis, la presencia masiva de personas en determinadas zonas, las restricciones derivadas de la situación de seguridad y la incertidumbre sobre el funcionamiento de la frontera tuvieron un efecto inmediato sobre la actividad ordinaria.
La Cámara de Comercio de Ceuta ha llegado a cifrar en unos 30 millones de euros las pérdidas económicas asociadas al episodio. Esa cantidad, sin embargo, no equivale necesariamente a una factura pública que deba cubrirse íntegramente. El reto para el Ejecutivo será distinguir entre pérdidas directamente atribuibles a la crisis, caída temporal de actividad y perjuicios cuya cuantificación pueda acreditarse.
Turismo y agua, dos piezas de la estrategia
El comercio no será el único sector contemplado. El Ejecutivo también prepara medidas para impulsar el turismo, una actividad particularmente importante para una ciudad cuyo aislamiento geográfico y dependencia de las conexiones con la Península hacen que la percepción de seguridad y normalidad tenga un peso considerable.
La recuperación turística no depende únicamente de subvenciones. También necesita recuperar la imagen de una ciudad estable, garantizar conexiones y favorecer que el visitante vuelva a percibir Ceuta como un destino accesible. El paquete incluirá asimismo nuevas ayudas para un proyecto relacionado con el uso de agua desalada, una infraestructura estratégica para una ciudad que afronta condicionantes específicos en materia de abastecimiento.
En este sentido, la visita de Carlos Cuerpo debe interpretarse como algo más amplio que una reunión para anunciar ayudas. El Gobierno intenta diseñar una respuesta económica que conecte la emergencia inmediata con problemas estructurales de Ceuta.
El componente económico se produce simultáneamente a otra partida de mayor dimensión: 25 millones de euros para atender a los menores migrantes que permanecen en Ceuta, unos recursos que, según el planteamiento del Ejecutivo, permitirán financiar el traslado de 500 menores a la Península, reduciendo parcialmente la presión que soportan los servicios de la ciudad autónoma.A esta cantidad se suman los seis millones de euros ya activados para la emergencia humanitaria, además de otras partidas que previsiblemente se irán aprobando durante las próximas semanas.
El hecho de que el Gobierno distribuya las medidas mediante diferentes decretos revela que la respuesta económica todavía está en construcción. No existe, por tanto, una única factura de la crisis ni un único programa cerrado, sino diferentes líneas destinadas a ámbitos distintos: empresas, comercio, turismo, menores, atención humanitaria, seguridad e infraestructuras.
Ese diseño puede permitir adaptar las ayudas a cada problema, aunque también dificulta inicialmente conocer cuál será el coste total para las arcas públicas.
La economía depende también de la seguridad
El Ejecutivo pretende mantener de forma permanente los refuerzos desplegados durante la crisis (330 policías nacionales y 240 guardias civiles adicionales, hasta alcanzar un total de 1.659 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado), una decisión que supone reconocer que la situación extraordinaria de julio no puede resolverse únicamente retirando progresivamente efectivos cuando disminuya la presión migratoria.También se trabaja en una solución permanente para reforzar la protección de la frontera marítima, después de la instalación de una barrera flotante concebida inicialmente como medida temporal. El componente judicial completa el dispositivo. El aumento de procedimientos relacionados con expulsiones y solicitudes de asilo exige una capacidad administrativa y judicial suficiente para evitar que la respuesta migratoria termine generando un nuevo cuello de botella.
La recuperación económica, por tanto, no puede separarse completamente de la capacidad del Estado para garantizar normalidad fronteriza y seguridad, motivo por el cual Carlos Cuerpo ya ha situado la cooperación con Marruecos como uno de los elementos fundamentales para evitar que vuelva a repetirse una situación semejante.
El ministro ha defendido que es necesario mantener una “cooperación reforzada con Marruecos” y ha considerado que la colaboración bilateral estaba dando resultados positivos en la prevención de la inmigración irregular, aunque reconoció la excepcionalidad de lo sucedido en julio.
Esta cuestión resulta especialmente importante para la economía de Ceuta. Una ciudad cuya actividad depende en buena medida de sus relaciones fronterizas no puede considerar la crisis migratoria únicamente como un episodio de seguridad. Cada alteración de la frontera tiene consecuencias sobre comercio, transporte, turismo, empleo y abastecimiento.
Por eso, el plan económico tendrá un límite si no va acompañado de una estrategia estable para la frontera. La visita de Carlos Cuerpo representa, en definitiva, el intento del Gobierno de pasar de la gestión de emergencia a la recuperación.
El problema es que 15 millones de euros pueden resultar relevantes para sostener negocios afectados, pero no necesariamente suficientes si las pérdidas finales se aproximan a las estimaciones empresariales más elevadas. También habrá que determinar qué empresas cumplen los requisitos, durante cuánto tiempo se aplicarán las reducciones fiscales y de cotizaciones y qué parte del perjuicio podrá acreditarse.
La eficacia del plan se medirá, por tanto, menos por el volumen anunciado que por su capacidad para recuperar actividad y empleo sin crear una dependencia permanente de las ayudas públicas. @mundiario