Por Jahaira Lara
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El fuerte sonido de la sirena que retumba en las calles de Querétaro al paso del enorme camión rojo, anuncia el inicio de un nuevo servicio para quienes sirven con una vocación forjada en el sacrificio, la disciplina y una sensibilidad humana que los mantiene alerta ante el dolor o la desgracia. Sofocar un incendio, atender un siniestro vehicular, brindar auxilio durante alguna inundación, controlar derrames de sustancias peligrosas o fugas de gas, hasta temas de rescate animal; sin importar el motivo, acuden con valentía al llamado de la ciudadanía.
Es por ello que este 22 de agosto “Día del Bombero”, la memoria colectiva se detiene para honrar a quienes entregan la vida entera en cada servicio y para reconocer la transformación profunda del Heroico Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Querétaro, que ha dejado de ser solo un grupo de voluntarios para convertirse en un cuerpo de profesionales técnicos, cuya única meta es salvaguardar la integridad de las familias.
“En Querétaro no podemos esperar al voluntariado. Una emergencia no se detiene, no espera que el voluntario llegue a una estación para ir a atenderla. Querétaro requiere un bombero de tiempo completo para estar al servicio de la ciudadanía”, puntualiza Sergio Pesquera Perusquía, Consejero Presidente de la institución, al reiterar que la realidad de los bomberos en Querétaro difiere de otras latitudes.
Esta evolución hacia la profesionalización no es fortuita, la corporación trabaja bajo normas internacionales americanas que exigen niveles de seguridad y capacitación superiores a los estándares mínimos; y es el Instituto de Capacitación, el corazón de esta mejora constante.
Cada aspirante a ejercer esta loable labor debe cursar dos años de academia, donde se instruye como paramédico y posteriormente en técnicas de combate a incendios y rescate, antes de graduarse. Además de que con el objetivo de fortalecer esta cultura de la profesionalización, se mantiene una capacitación y evaluación constante, que permite mantener actualizados a los elementos en temas de estrategias, tecnologías y métodos para atender los siniestros.
Es así que la excelencia operativa que se busca de la corporación debe guiar cada acción, compartió Sergio Pesquera; por ello, los elementos que integran la corporación son retribuidos económicamente, tema que aseguró se encuentra transparentado.
“Hoy en día te puedo decir que prácticamente el 100 por ciento de nuestros bomberos son pagados, reciben un sueldo porque tratamos también de que estén bien capacitados. Los muchachos tienen capacitaciones internas y cada año se les evalúa por competencias para ver que efectivamente sean competentes para la actividad que realicen”, afirmó.
A la par y ante la carga emocional que representa para los bomberos atender los siniestros y accidentes críticos, desde hace aproximadamente 5 años se les brinda de un soporte especializado, una atención psicológica permanente para salvaguardar el bienestar y la salud mental de sus integrantes.
Además de la capacitación, el equipamiento representan otro de los mayores retos. Adquirir un camión de bomberos nuevo implica una inversión que oscila entre 1.5 a tres millones de dólares, al igual su mantenimiento; motivo por el cual la corporación impulsa esquemas creativos como el programa “adopta un camión” para que industrias locales absorban el mantenimiento mensual de las unidades usadas.
En cuanto a la operatividad de la corporación, actualmente trabajan 120 elementos que se distribuyen en las seis estaciones que se ubican en la capital: la Estación Central y la más grande de todas, ubicada en Avenida Zaragoza esquina con Guerrero; la Estación 2 en la zona industrial de Jurica; la Estación 3 en Vistalegre; la Estación 4 en San Pedrito Peñuelas; la Estación 5 en El Romerillal y la Estación 6 en Santa Rosa Jáuregui.
Sin embargo, el crecimiento exponencial de la ciudad impone nuevos desafíos. Por ello, la corporación urge la construcción de una séptima estación en Prolongación Bernardo Quintana, una zona donde la carga vehicular y la incidencia de incidentes han aumentado drásticamente.
Pesquera Perusquía enfatizó que, bajo los estándares actuales, ya no se requieren estaciones monumentales, sino estructuras funcionales de 600 m² capaces de albergar una unidad y al personal de guardia. Aunque ante la falta de rescursos, la institución busca fortalecer la recaudación de fondos para lograr a corto plazo este proyecto.
Y es que en términos de volumen de trabajo, la corporación mantiene un ritmo intenso. Durante periodos regulares, el cuerpo atiende aproximadamente 500 servicios mensuales; pero el año 2026 presentó un fenómeno atípico, ya que ante las intensas lluvias de los primeros meses se reportó una reducción en la incidencia de quemas urbanas y lotes baldíos, lo que derivó en una disminución del 15 al 20 por ciento en el total de atenciones.
En lo que va del año, el promedio en cuanto a las atenciones que brinda la corporación se encuentra entre 350 y 400 servicios al mes. Pese a este ajuste temporal, la demanda persiste y los incendios continúan como el servicio más reportado y por el que más se solicita la atención.
Ante estas cifras, la operatividad del cuerpo requiere una precisión cronometrada para enfrentar la caótica realidad vial de la ciudad. El protocolo institucional establece un tiempo máximo de dos minutos para que la unidad abandone la estación tras recibir el aviso. Posteriormente, el tiempo estimado para llegar al sitio de la emergencia oscila alrededor de los 15 minutos, cifra que fluctúa considerablemente dependiendo del tráfico vehicular de Querétaro.
Vocación que trasciende generaciones
El testimonio de José Zacarías, bombero activo desde 2025, ejemplifica la vocación que trasciende generaciones. Portar este traje significa continuar un legado arraigado en su propia sangre; inspirado desde la infancia por su abuelo, su padre y su hermano, quienes también dedicaron su vida a esta labor.
Zacarías recuerda cómo acompañaba a su padre a cubrir turnos en la estación, observaba las prácticas de los elementos y soñaba con formar parte de esa gran familia. Tras concluir su formación académica e ingresar formalmente a la corporación, hoy vive esa vocación desde el frente de batalla y describe su día a día como una responsabilidad compartida.
La rutina diaria en la estación exige disciplina y una vigilancia constante que transforma la vida personal de cada elemento. Zacarías describe este ritmo de trabajo mediante un esquema riguroso donde un turno abarca 24 horas continuas de labor, seguidas por 48 horas de descanso.
Durante las jornadas, el equipo inicia las actividades con la revisión de unidades, herramientas y áreas comunes, además de mantener prácticas vespertinas constantes. La exigencia operativa mantiene al personal en un estado de alerta permanente, donde el descanso se interrumpe ante el menor llamado de auxilio.
Zacarías relata que las experiencias gratificantes incluyen el reconocimiento de la gente durante desfiles o intervenciones, como el rescate de un gato que conmovió a los vecinos. Aunque la otra cara de la moneda expone momentos duros al atestiguar la pérdida de patrimonios o la desesperación de familiares ante la muerte de un ser querido.
Ante la crudeza de estas vivencias, el bombero destaca la importancia de procesar las emociones a través del apoyo psicológico institucional, la convivencia y el ejercicio, evitando que el dolor ajeno destruya su propia estabilidad emocional.
“Hacemos todo lo posible, pero a veces no es suficiente. Trato de saber cómo manejarlo para que no me afecte fuera de mi vida”, reflexiona sobre los retos emocionales que enfrentan frente a tragedias humanas.
Buscan bomberos de Querétaro fortalecer la confianza de la ciudadanía
El consejero presidente, Sergio Pesquera, hizo un llamado a la sociedad queretana a que confíe en la institución y se acerquen a la estación central para conocer de fondo el trabajo de la corporación.
“Hoy en día, los jóvenes tienen que volver a creer en las instituciones. Si tienen una institución tan loable y que presta un servicio tan benéfico para la sociedad, conozcan a la institución. Yo los invito a que se acerquen a los bomberos, los conozcan y nos pregunten”, concluye.
?En esta fecha conmemorativa, la labor de los bomberos queretanos permanece como un pilar inquebrantable de seguridad. Más allá de los camiones y el equipo de protección personal, la corporación se define por la templanza, el entrenamiento constante y el compromiso innegociable de proteger la vida de cada habitante de Querétaro.
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