El Festiletras acaba de entregar su Bo e Xeneroso de Honra a Xosé Regueira, vicepresidente de la Deputación da Coruña. El dato en sí dura lo que un titular: un político recibe un premio de un festival al que lleva años apoyando. Lo que de verdad importa es lo otro, lo que ese gesto deja ver sin decirlo: que la Costa da Morte lleva tiempo ensayando una idea de turismo que no se construye con carteles ni con macroconciertos, sino con 44 años de constancia en una aldea, O Couto, que la mayoría de los mapas turísticos ni siquiera señala.
Premiar la constancia, no el cargo
Lo llamativo del Bo e Xeneroso no es a quién distingue, sino qué elige distinguir. La organización lo resume así: "Hay personas que hacen país desde la palabra, el compromiso y la generosidad cotidiana". No premian un logro puntual ni una partida presupuestaria, sino la simple continuidad de una presencia. Es una manera de entender la política cultural que choca con el reflejo habitual de la administración —anunciar, inaugurar, fotografiarse— y que, precisamente por eso, dice más de la estrategia turística provincial que cualquier nota de balance.
Regueira lo entendió así al recogerlo: se lo tomó "con humildad" y lo aceptó, dijo, en nombre de "la administración que realmente lleva apoyando durante todos estos años las Festiletras". El matiz no es menor. El premio, formalmente individual, funciona como un termómetro de hasta qué punto una institución puede sostener durante décadas un proyecto que no le pertenece.
El experimento de O Couto: cultura sin taquilla como infraestructura
Festiletras existe desde 1982 y sigue funcionando con una fórmula casi anacrónica: nada de recinto cerrado ni cartel de pago único, sino un puñado de eiras y quinteiros convertidos, cada agosto, en escenarios improvisados por los que camina el público de actuación en actuación. Ese formato, que en cualquier consultora de turismo sonaría a amateurismo, es en realidad su mayor activo: al no venderse como producto turístico, resulta casi imposible de imitar por otro destino que sí lo intente.
Ahí está la clave que la nota de prensa no explicita y que el propio Regueira dejó entrever al hablar de lo fácil que sería, para cualquier aldea gallega, "montar un escenario, traer una orquesta o un trío y organizar una verbena" en vez de sostener durante 44 años "una referencia nacional" de lengua e identidad. La diferencia entre una verbena y un festival con recorrido no es de presupuesto: es de paciencia institucional, un recurso mucho más escaso que el dinero.
Por qué la Deputación apuesta por esto y no por macroeventos
El respaldo a Festiletras no es un gesto aislado. Encaja con un patrón que ya se repite en la política turística provincial: la reciente renovación del faro Roncudo, la apuesta gastronómica de "A paisaxe que sabe" o el ejercicio de autocrítica de la propia II Gala de Turismo comparten un mismo diagnóstico: un territorio con menos población y menos recursos que las grandes marcas turísticas solo compite ofreciendo algo que nadie más puede replicar, es decir, identidad propia y verificable.
Es una apuesta con riesgo, y conviene no idealizarla: cuanto más se promocione un lugar precisamente por su autenticidad, más cerca está de perderla bajo la presión de la propia visibilidad que genera. La diferencia, en este caso, es que la Deputación lleva 44 años financiando el festival sin haberlo convertido todavía en una franquicia turística al uso, algo que dice tanto de la gestión como de los límites que la propia comunidad de O Couto le ha sabido imponer.
Lo que de verdad se juega la Costa da Morte
El premio llega, además, en un momento poco casual: la comarca se prepara para un ciclo de visibilidad sin precedentes, con el eclipse y el próximo Xacobeo como catalizadores. La pregunta que importa no es si O Couto seguirá celebrando sus letras dentro de otros 44 años, sino si esa avalancha de visitantes respetará —o arrasará— un modelo que ha tardado décadas en construirse precisamente porque nunca corrió. La respuesta dirá más sobre el futuro turístico de la provincia que cualquier gala de premios. Más información sobre la estrategia cultural y turística de la comarca, en la web de Turismo da Deputación da Coruña. @mundiario.