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CódigoQro 24 Aug, 2026 04:00

Cinco claves prácticas que harán feliz a tu hígado

El hígado es el principal órgano encargado de desintoxicar el cuerpo, pero su eficacia depurativa depende de su constante trabajo en equipo con el intestino y los microorganismos que lo habitan, la microbiota, según una especialista, que explica cómo reequilibrar el ámbito intestinal y fortalecer la salud hepática “El hígado es el principal órgano detoxificador del cuerpo, pero su eficacia depende del ‘diálogo constante’ o relación funcional, que mantiene con el intestino y con el conjunto de microorganismos que lo habitan, la microbiota, con los cuales conforma un eje biológico vital”, resume la doctora Marta González-Corró. “Esta alianza de tres órganos, que influye en funciones esenciales como la digestión, el metabolismo (conjunto de reacciones químicas que efectúan las células para sintetizar o degradar sustancias) de grasas y azúcares, el equilibrio del pH (equilibrio ácido-alcalino) y la eliminación de toxinas”. La doctora Marta González-Corró (@dramargocorro) es licenciada en Medicina y Cirugía. Ha estudiado un posgrado en Psiconeuroendocrinoinmunología y cuenta con cuatro másteres: Nutrición y Alimentación Humana, Nutrición Deportiva, Nutrición Vegetariana y Vegana y Obesidad y Trastornos del Comportamiento Alimentario. En su libro “Un hígado feliz”, González-Corró describe los mecanismos que sostienen la relación entre el hígado, el intestino y la microbiota intestinal (anteriormente conocida como flora intestinal), y ofrece recomendaciones nutricionales, de hábitos de vida y estrategias para cuidar este eje fundamental para nuestra salud metabólica. Sus recomendaciones están encaminadas a restaurar la eubiosis (equilibrio y diversidad óptimos de los microorganismos ‘buenos’ que componen la microbiota) intestinal y a fortalecer la capacidad del hígado para neutralizar toxinas y mantener la homeostasis (estabilidad de las condiciones internas del organismo a pesar de los cambios externos) metabólica. El mayor órgano interno “El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Se encuentra ubicado en la parte superior derecha del abdomen, debajo del diafragma y sobre el estómago. Pesa aproximadamente entre 1.4 y 1.6 kilogramos en el adulto y es de color marrón rojizo debido a su alto contenido de sangre”, explica la doctora González-Corró, en una entrevista con EFE. “Este órgano tiene un papel fundamental en el metabolismo (reacciones químicas que se efectúan en las células) de los nutrientes derivados de los alimentos que comemos. Sin el hígado no seríamos capaces de absorber las sustancias químicas esenciales que necesitamos, ni tampoco de desechar aquellas que no nos interesan”, remarca. “Solo gracias al hígado somos capaces de mantener la homeostasis interna frente a compuestos tanto endógenos o generados dentro del cuerpo (hormonas, productos del metabolismo, fragmentos bacterianos de nuestra microbiota) como exógenos, es decir de origen externo, (fármacos, aditivos, contaminantes, edulcorantes”, enfatiza. Hígado desbordado, problemas en camino. Cuando el funcionamiento hepático se ve desbordado por la disbiosis (desequilibrio de la microbiota), el estrés oxidativo (producción excesiva de moléculas oxidantes y falta de antioxidantes para neutralizarlas) y la sobrecarga de tóxicos (sustancias nocivas provenientes del ambiente), esto favorece patologías como el hígado graso no alcohólico, la fibrosis, la cirrosis y otras complicaciones metabólicas, puntualiza. Por ejemplo, “la principal causa de enfermedad hepática crónica a nivel mundial es el ‘hígado graso no alcohólico’, una acumulación excesiva de grasa en este órgano, sin que se deba al consumo excesivo de alcohol, a virus o tóxicos”, según explica. Añade que el daño hepático se intensifica, “cuando además de grasa, hay inflamación y afectación de los hepatocitos (las células principales del hígado), consumo de alcohol y alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina”. Eje hígado-intestino-microbiota, una conexión estratégica La doctora Marta González-Corró reitera que “el hígado es el principal órgano detoxificador del cuerpo”, pero también remarca que su “eficacia depurativa depende del ‘diálogo constante’, es decir de la relación, que mantiene con el intestino y con el conjunto de microorganismos que lo habita: la microbiota intestinal”. Explica que “la microbiota intestinal ha sido redefinida y ha pasado de considerarse un simple conjunto de microorganismos que habitan en nuestro aparato digestivo a verse como un ‘órgano’ en sí mismo”. Por ejemplo, se sabe que las bacterias intestinales tienen un papel clave en la inflamación tanto local como sistémica (en todo el cuerpo), la cual es “un tipo de inflamación leve, pero constante, que funciona como una alarma de incendio que no deja de sonar en tono suave,” según explica González-Corró. Cómo cuidar el eje hígado-intestino-microbiota “La dieta es un modulador clave de la microbiota intestinal y de la función hepática”, destaca González-Corró, recalca esta especialista, que ofrece cinco claves prácticas para mantener un hígado sano y funcional. 1. Crea un entorno metabólico que facilite su trabajo “El hígado funciona mejor cuando el metabolismo está equilibrado. Priorizar los alimentos ‘reales’, reducir los azúcares añadidos y evitar los productos ultraprocesados, ayuda a disminuir la lipogénesis (formación de triglicéridos o grasas en el órgano hepático), evitando el tan temido ‘hígado graso’ y favorece un funcionamiento más eficiente”, señala. 2. Alimenta tu microbiota: es aliada del hígado “El intestino y el hígado están conectados a través de un ciclo fisiológico denominado ‘circulación enterohepática’: una autopista de dos direcciones entre ambos órganos. Una microbiota diversa, nutrida con fibra, vegetales y polifenoles, produce sustancias que reducen la inflamación y modulan positivamente el eje intestino–hígado”, explica González-Corró. 3. Mantén estable la glucosa para proteger el hígado “Evitar picos de glucosa (azúcar en la sangre) mejora la sensibilidad a la insulina (proceso celular relacionado con la producción de energía) y reduce la acumulación de grasa hepática. Comer de forma estructurada, con proteína y fibra en cada comida, es una estrategia sencilla y muy eficaz desde el punto de vista clínico”, asegura esta experta. 4. Apoya la detoxificación natural del hígado “El hígado ya detoxifica de forma continua a través de procesos bien regulados denominados fases I y II, por lo que no necesita que bebamos `zumos détox´. Para favorecer sus procesos naturales, resulta clave aportar los nutrientes y cofactores adecuados (minerales, vitaminas, aminoácidos…) y, sobre todo, reducir la carga de tóxicos diaria”, recalca. 5. Muévete, respeta tu ritmo circadiano y mantén el estrés a raya “El ejercicio físico mejora la función metabólica y reduce la grasa hepática. Dormir bien y mantener horarios regulares optimiza los procesos hepáticos. Movimiento y descanso son dos pilares fundamentales, muchas veces infravalorados, de la salud del hígado”, enfatiza. “El estrés genera un estado de inflamación de bajo grado que perjudica enormemente el eje hígado-intestino-microbiota”, señala la doctora González-Corró, que aconseja compartir momentos de relax con amigos, reír, abrazar, dar paseos por la naturaleza y priorizar lo que realmente es importante y aporta valor a tu vida”. “Así tendrás un hígado feliz”, concluye. Un deporte que llena el corazón
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